Norris logra la pole en una Q2 caótica por lluvia y penalizaciones
Norris se queda la pole en una Q2 caótica marcada por la lluvia y los castigos en parrilla.
La sesión ni siquiera había llegado al final cuando todo quedó decidido. Lando Norris saldrá desde la pole position, por delante de Kimi Antonelli, beneficiado ambos por la sanción de George Russell. Entre los dos coches que encabezarán la parrilla hay 0,625 segundos. Una eternidad en clasificación a este nivel.
Liam Lawson también saca petróleo del baile de penalizaciones: partirá en la segunda fila, con una tercera posición neta tras el castigo a Charles Leclerc. El neozelandés se coloca así en una posición privilegiada para aguar la fiesta a los favoritos.
El plan de Mercedes, arruinado por la lluvia
Mercedes intentó ser más listo que el cielo. La idea era clara: abrir hueco con Alexander Albon, enfriar gomas y lanzar una última vuelta limpia. Pero la lluvia decidió otra cosa. El momento ideal se esfumó en cuestión de segundos y el plan se vino abajo antes de completarse.
La frustración se escuchó sin filtros en la radio.
“P2, no quiero ser P2. Quiero ser P1”, soltó Russell.
“Lo sé, lo sé”, respondió Toto Wolff, interviniendo personalmente. Que el jefe de equipo aparezca en la radio en plena clasificación dice mucho del peso del instante para Mercedes.
Bandera roja y puerta cerrada para los aspirantes
Norris y Antonelli no lograron mejorar en sus últimos intentos. Estaban contra el cronómetro y contra las nubes. Y, cuando todavía quedaban opciones para que otros se colaran en la pelea, llegó el golpe definitivo: el accidente de Gabriel Bortoleto Camara.
El impacto del brasileño obligó a sacar las banderas amarillas primero y, con ello, se acabaron las vueltas serias de Lewis Hamilton y Oscar Piastri, que venían dispuestos a rebajar tiempos. La pista quedó neutralizada y sus opciones, congeladas.
El resultado fue contundente: Hamilton, Piastri, Camara, Arvid Lindblad, Carlos Sainz y Max Verstappen quedaron eliminados en la Q2. Una lista pesada para una fase intermedia de clasificación.
Para Hamilton y Verstappen, la caída en Q2 duele menos: ambos arrastran sanciones en parrilla y ya sabían que su posición de salida real no dependería solo del cronómetro. Pero para el resto, la sensación es distinta. Se marchan con la incómoda certeza de que la bandera y la lluvia les robaron una oportunidad que parecía al alcance de la mano.
La escena final dejó una imagen clara: Norris en la cima, Antonelli a su estela, Russell mascando rabia y Lawson preparado para aprovechar cualquier titubeo. Mañana, cuando se apaguen los semáforos, se verá si esta clasificación caótica fue un simple prólogo… o el verdadero punto de inflexión del fin de semana.





