Olise blindado en Múnich mientras Madrid busca otra estrella
Florentino Pérez ha puesto sobre la mesa una promesa mayúscula: un fichaje de al menos 150 millones de euros, “un superstar a la altura de Cristiano Ronaldo”, para firmar la mayor operación en la historia del Real Madrid. El mensaje es claro, el objetivo también. Pero el nombre de Michael Olise no está en esa lista.
Desde Múnich, la respuesta lleva meses siendo la misma: puerta cerrada. Max Eberl, director deportivo del Bayern, lo dejó cristalino en abril cuando le preguntaron por el interés externo en el francés: “No, sencillamente: no. Tenemos un proyecto a largo plazo y Michael es feliz aquí”. Sin matices. Sin resquicios para la duda.
Olise tiene contrato en Säbener Straße hasta 2029 y, según el propio club, sin cláusula de rescisión. Eberl ya lo había subrayado en octubre, en una entrevista con la revista 11Freunde, cuando se debatía si el Bayern se estaba quedando atrás en el mercado internacional: lo que se estaba pasando por alto, dijo, es que habían firmado a un profesional procedente de Crystal Palace con vínculo hasta 2029 “sin cláusula de rescisión” y en pleno camino para convertirse en “uno de los mejores jugadores del mundo”.
Ese detalle contractual alimentó las especulaciones. Durante semanas se habló de la posibilidad de comprar su salida del Bayern antes de 2029. La rumorología creció, el ruido también. Pero cuando a finales de agosto se presionó al director deportivo Christoph Freund sobre la existencia de alguna vía de escape en el contrato, este se refugió en la línea oficial del club: “Por principio, nunca hablamos del contenido de los contratos”. Mensaje corto, pero contundente. Nada que diera alas a los aspirantes.
Mientras tanto, en Madrid, el discurso toma otro rumbo. Pérez ya ha dejado claro que el gran desembolso se centrará en un delantero de élite. Ha desmentido con firmeza al candidato rival Enrique Riquelme, que aseguraba que el fichaje de un gran ‘9’ ya estaba cerrado, y ha reiterado que el club trabaja en una operación de dimensiones históricas: “El martes presentaré una oferta importante a un gran club de Champions por un jugador que supondría el mayor traspaso de la historia de Madrid. Al menos 150 millones de euros”.
El foco, según su propio entorno, apunta a Erling Haaland. Y ahí entra otro matiz clave: el presidente blanco ha descartado de forma categórica movimientos por Olise, Jeremy Doku y Harry Kane. Tampoco habrá acercamientos a jugadores del eterno rival, FC Barcelona. La hoja de ruta está definida, y el francés del Bayern no forma parte de ella.
Todo esto llega después de una primera temporada de impacto inmediato en Múnich. Olise aterrizó en verano procedente de Crystal Palace por 53 millones de euros y fue, entre los recién llegados, el único que ofreció rendimiento instantáneo: 22 goles y 31 asistencias en 52 partidos oficiales. Números de estrella, producción de jugador franquicia en un gigante europeo que no suele regalar elogios.
Con ese contexto, la ecuación es sencilla: el Bayern no quiere vender, el jugador no está presionando para salir y el Real Madrid ha decidido mirar en otra dirección para su gran apuesta de mercado. Las fantasías sobre un Olise vestido de blanco, al menos por ahora, chocan con un muro bávaro que se ha encargado de reforzar tanto en los despachos como en el césped.
Pérez ya ha enseñado las cartas: habrá un golpe de efecto, un nombre descomunal y una cifra que romperá registros. Pero no será Michael Olise quien lo protagonice. Y en Múnich, viendo su progresión y el contrato blindado hasta 2029, nadie parece especialmente preocupado por ello.






