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Patrick Vieira regresa a Senegal como seleccionador: "Es un honor"

Patrick Vieira se sentó frente a los micrófonos en Dakar y no habló como un técnico más presentado en rueda de prensa. Habló como alguien que vuelve a casa. “Es un honor”, dijo. “Una decisión del corazón”. No era una frase hecha. Nacido en Senegal, campeón del mundo y de Europa con Francia, el excentrocampista de Arsenal asume por primera vez un banquillo de selección y lo hace en el país donde empezó todo.

Tiene 50 años, un palmarés como jugador que intimida y una carrera en los banquillos que todavía busca su gran obra. New York City, Nice, Crystal Palace, Strasbourg, Genoa. Escalones, golpes, aprendizajes. Ahora, el desafío mayor: dirigir a los Teranga Lions.

“Un sueño absoluto” y una generación especial

“Ser seleccionador de Senegal es un sueño absoluto”, lanzó Vieira ante la prensa. “Nací aquí, mis padres nacieron aquí, y realmente es un regreso a casa”. No se anduvo con rodeos al explicar por qué aceptó tan rápido.

“Desde las primeras reuniones con el presidente de la federación acepté este desafío de inmediato, porque también hay una generación excepcional de jugadores”, subrayó. Lo sabe: toma el mando de una selección que ya no se conforma con competir. Quiere ganar.

El contexto es exigente. Senegal viene de una eliminación dolorosa en el Mundial 2026: 2-0 arriba ante Bélgica en el minuto 85, y derrota 3-2 en la prórroga en los octavos de final. Un golpe que todavía escuece.

Antes de ese mazazo, el equipo había tocado la gloria en la Copa África de Naciones 2025, con un triunfo 1-0 en la prórroga frente a Marruecos en enero. Pero incluso ese título está bajo una sombra: el destino definitivo del trofeo está en manos del Tribunal de Arbitraje Deportivo, después de que algunos jugadores y miembros del cuerpo técnico de Senegal abandonaran el campo en protesta por un penalti en la final. La confederación decidió entregar la copa a los anfitriones norteafricanos en marzo, y el caso sigue abierto.

Vieira llega en medio de esa mezcla de orgullo, polémica y expectativa.

Un país que ya se mira de tú a tú con los grandes

“Hoy, Senegal está entre las grandes naciones del fútbol mundial”, afirmó con firmeza. Y marcó la diferencia con el pasado reciente: “Los objetivos de Senegal ya no son los de hace 10 o 15 años. Con los resultados de los últimos años, Senegal ha avanzado, ha alcanzado nuevos niveles”.

La exigencia también ha subido. “La demanda de resultados también se ha elevado. Necesitamos sentar bases sólidas”, avisó.

Su idea es clara: un equipo con estructura muy definida, que juegue con intensidad y agresividad. Pero sin borrar lo construido. “Lo que me importa no es empezar desde cero”, explicó. “Se trata de respetar lo que la federación ha puesto en marcha en los últimos años y construir la siguiente etapa, abrir un nuevo capítulo”.

Y dejó un mensaje directo a quienes temen una ruptura total: “Un nuevo capítulo no significa que mi trabajo sea destruirlo todo, tirarlo todo por la ventana. Se trata de conservar la fuerza de este equipo: su identidad, su unidad, su capacidad de sufrir juntos”.

El reto, para él, va más allá del césped: “Para que este proyecto funcione, necesitaré a toda la nación unida. Trabajaré con el corazón y el alma para devolver el orgullo al equipo”.

Debut a contrapié: viaje obligado y bajas pesadas

Vieira no tendrá margen para una larga adaptación. Entra directamente en competición: clasificatorios para la Copa África 2027. Dos partidos en esta ventana internacional, otros dos en noviembre y las últimas jornadas en marzo de 2027. El calendario no espera.

Su estreno estaba previsto en Dakar, el viernes 25 de septiembre, ante Mozambique. Un debut soñado: casa llena, ambiente eléctrico, el nuevo seleccionador en su tierra. Pero la realidad logística se impuso. La capital está en plena preparación para los Juegos Olímpicos de la Juventud 2026 y el encuentro se ha invertido: Senegal deberá viajar.

“Por supuesto que habría preferido jugar el primer partido aquí en Dakar, pero lamentablemente, con la federación, todos sentimos que la mejor decisión era posponer el partido y jugar en Mozambique”, explicó. No se quejó. Asumió. “Son dificultades que vamos a aceptar y gestionar”.

El viaje no será el único contratiempo. Para el duelo en Maputo y el siguiente partido, también a domicilio, ante Etiopía el 29 de septiembre, le faltarán nombres clave.

El eterno guardameta Edouard Mendy, de 34 años, ya se ha retirado de la selección. Y el gran referente ofensivo, Sadio Mané, tampoco estará: “un pequeño problema físico”, según detalló Vieira. La ausencia alimentó las especulaciones sobre una posible retirada internacional del delantero, también de 34 años, pero el nuevo seleccionador fue tajante: el exjugador de Liverpool y Bayern Múnich “seguro” formará parte de su próxima lista, si el físico lo permite.

No son las únicas ausencias. El lateral derecho Krepin Diatta se ha quedado fuera por estar sin club. El atacante Ismaila Sarr, que aún no ha debutado esta temporada con Crystal Palace por rumores de traspaso y una lesión en la ingle, también está ausente.

Un técnico marcado por los golpes… y el aprendizaje

Si su carrera como jugador fue una colección de títulos, la etapa en los banquillos ha sido más áspera. En Crystal Palace se marchó en marzo de 2023 con un balance de 22 victorias en 74 partidos en todas las competiciones. Después, una temporada en Strasbourg. Luego, Genoa.

Allí vivió un contraste brutal. Primero, salvó al club en Serie A en la campaña 2024-25. Después, seis derrotas en nueve jornadas al inicio del curso siguiente y despido en noviembre, con el equipo en el fondo de la tabla. Desde entonces estaba sin trabajo.

Vieira, sin embargo, se niega a ver esa trayectoria como una losa. “Cuando se habla de mi carrera como entrenador, o de cierta experiencia, siempre he sido alguien que se mantiene positivo”, aseguró. “Eso significa que se aprende, y siempre hay cosas positivas que sacar. Hoy soy un mejor entrenador que en mi última etapa en Genoa, porque esa experiencia me ayudó a crecer y me hizo darme cuenta de ciertas cosas”.

No titubea cuando se le menciona la presión que sentirá en Senegal. “Dada la experiencia que tengo como entrenador, no tengo ninguna duda sobre mi capacidad para responder a las expectativas de los aficionados”.

Un recibimiento que lo dice todo

La noche anterior a su presentación, Dakar le dejó claro lo que representa. A su llegada, el aeropuerto se convirtió en una pequeña grada. Banderas, cánticos, móviles en alto. En los vídeos difundidos en redes sociales se le ve alzando la bandera de Senegal y estrechando manos sin descanso, rodeado por una marea de aficionados.

“No podría haber recibido una bienvenida más cálida. Vi el entusiasmo de los seguidores y les doy las gracias”, confesó. Y cerró con una frase que resume el peso emocional del momento: “Hacerme cargo de esta selección no es solo una nueva etapa en mi carrera, es volver a casa”.

Ahora, el niño que se fue y levantó la Copa del Mundo con otra camiseta tiene en sus manos a un país que ya no se conforma con soñar. ¿Será Vieira el hombre que convierta esa identidad, esa unidad y esa capacidad de sufrir juntos en la próxima gran coronación de Senegal?