Perry Ng se acerca a jugar con la selección de Singapur
Perry Ng siente que la espera empieza, por fin, a tener fecha de caducidad. El defensa de Cardiff City, nacido en Liverpool pero con raíces singapurenses por parte de su abuelo paterno, asegura que está más cerca que nunca de cumplir una ambición que arrastra desde hace años: jugar con la selección de Singapur.
“Creo que estamos más cerca”, admite.
No lo dice por decir. En marzo de 2025 obtuvo el estatus de residente permanente en Singapur y, desde entonces, ha iniciado el proceso de ciudadanía a través del Foreign Sports Talent Scheme. Un camino largo, con papeleo y dudas, que él mismo reconoció como “confuso” y frustrante en etapas anteriores.
Ahora, el horizonte se aclara.
“Creo que en septiembre tendré que ir, quizá hacer algunas cosas más para cumplir los criterios del pasaporte, pero espero que no esté muy lejos”, explica el defensa de 30 años, que sueña con escuchar el himno con el león en el pecho.
Un verano en el país que quiere representar
Ng no se limita a tramitar documentos desde la distancia. Ha decidido vivir Singapur de cerca. Este verano pasó un mes completo allí, reforzando la conexión con el país que quiere representar.
“Pasé un mes en Singapur”, cuenta. “Pude hacer muchas actividades y pasar tiempo con mi familia y en diferentes eventos comunitarios. Fue fantástico”.
No es una frase de cortesía. Para Ng, esos días no solo fueron vacaciones: fueron una especie de anticipo de lo que espera que sea su vida internacional. Conocer el entorno, dejarse ver, integrarse. Un jugador que ya ha hecho carrera en el fútbol inglés, pero que mira al sudeste asiático como el siguiente gran paso de su trayectoria.
De estrella en League One a líder en Cardiff
Mientras tanto, su nivel en el fútbol de clubes respalda sus aspiraciones. La pasada temporada, Ng fue incluido en el equipo del año de la PFA en League One, un reconocimiento individual que llegó en el contexto perfecto: el ascenso de Cardiff de vuelta al Championship.
En el club galés se ha convertido en pieza clave. No solo por su rendimiento, también por su peso en el vestuario. Y eso, después de haber sobrevivido a una auténtica montaña rusa de banquillos.
“Creo que ya he perdido la cuenta. Creo que fueron 11 o 12 entrenadores”, confiesa sobre su etapa en Cardiff.
Entre tanto cambio, Ng siente que ahora sí ha encontrado estabilidad. El responsable tiene nombre y apellido: Brian Barry-Murphy.
“He estado esperando a un entrenador como Brian”, admite sin rodeos. “Así que siento que, ¿por qué me iría ahora? Quiero seguir trabajando con Brian, sobre todo. Creo que es uno de los mejores entrenadores de la liga y estoy seguro de que tendrá un futuro brillante”.
El elogio no se queda en lo genérico. Ng valora el detalle, la idea y el método.
“Solo la forma en que ve el fútbol y cómo quiere que juguemos, y lo detallado que es dentro y fuera del campo. Creo que eso ha faltado a veces en mi etapa en Cardiff. Es una alegría trabajar con él cada día”.
Con contrato hasta 2028, Ng no tiene prisa por cambiar de aire. El club tampoco. Barry-Murphy ya ha dejado claro lo que significa el defensa para su proyecto.
“Es enormemente importante para nosotros”, subraya el técnico. “Ahora buscamos que asuma de verdad el rol de liderazgo que ya ha desempeñado tan bien y que siga mejorando, porque es un jugador muy importante para nosotros”.
El irlandés define a su lateral como un “jugador de ritmo”, alguien que crece a medida que encadena partidos.
“Perry es un jugador de ritmo. Una vez que encuentra su ritmo y empieza a jugar muchos partidos, tiende a mejorar muy rápido. Eso es lo que queremos de él”.
Entre Cardiff y los Leones
Ng vive en un equilibrio peculiar: consolidado en el fútbol inglés, pero con la mirada fija en una selección a miles de kilómetros. Cardiff le ofrece estabilidad, protagonismo y un entrenador que le ha devuelto la ilusión diaria. Singapur le ofrece algo distinto: identidad, familia, pertenencia.
Mientras el proceso burocrático avanza y septiembre se asoma como una fecha clave, el defensa sigue sumando minutos, liderazgo y argumentos para que, cuando llegue ese pasaporte, nadie discuta que está listo para convertirse en uno de los referentes de los Lions.
La pregunta ya no es si quiere jugar con Singapur. Eso está claro desde hace tiempo.
La cuestión es cuánto tardará en escuchar su nombre en una convocatoria y dar el siguiente paso en una carrera que, a los 30 años, todavía guarda un capítulo internacional por escribir.






