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Portugal y el legado de Diogo Jota en el Mundial

El Mundial en Norteamérica ya tiene su primera gran noche de superestrellas: hat-trick de Lionel Messi, dobletes de Kylian Mbappé y Erling Haaland y la sensación de que el torneo, por fin, ha pisado el acelerador.

Hoy le toca a otro gigante. Cristiano Ronaldo vuelve a escena. Pero para Portugal, el debut ante RD Congo va mucho más allá del marcador.

Un Mundial con una silla vacía

El fútbol se detuvo cuando se conoció la noticia: Diogo Jota, delantero de Liverpool y de la selección portuguesa, murió en un accidente de coche junto a su hermano André Silva el año pasado. Tenía 27 años. Recién casado con su pareja de siempre, Rute Cardoso. Tres hijos. Una vida en plenitud, arrancada de golpe.

El impacto todavía atraviesa el vestuario. Compañeros en Liverpool han reconocido que les ha costado concentrarse esta temporada, atrapados entre la competición y un duelo que no termina de cicatrizar. En Portugal, el vacío es doble: el del amigo y el del futbolista que debería estar hoy en Houston, en pleno Mundial, peleando por un sueño que llevaba años persiguiendo.

Roberto Martínez lo dejó claro desde la convocatoria: Jota forma parte de este grupo. Nombrado miembro honorario de la selección para el torneo, su presencia se hace tangible en un gesto sencillo, pero cargado de significado. El primer ministro portugués, Luís Montenegro, entregó a cada jugador una pulsera con su nombre junto al de Jota. No es un detalle protocolario; es un símbolo que bajará al césped.

“El brazalete está hecho para que podamos llevarlo en el campo”, explicó Vitinha ante los medios. El centrocampista contó que se les dio libertad total: usarlo o no, durante el día o en el partido. La respuesta del vestuario fue inmediata. “Lo recibimos con mucho cariño y elegimos utilizarlo”.

Portugal saltará al NRG Stadium con Jota en la muñeca. Y en la cabeza. Y en el pecho.

El peso es enorme. No solo cargan con la eterna etiqueta de aspirantes, también con la responsabilidad íntima de honrar al compañero que soñaba con escuchar el himno en un Mundial. “Queremos ganarlo no solo porque es un Mundial y es el sueño de todos, sino también por él”, confesó Vitinha a CNN Sports meses atrás. El torneo, para ellos, ya no es solo una competición. Es una promesa.

Cristiano, el tiempo y una última batalla

Portugal vs. RD Congo
Hora: 13:00 ET
Estadio: NRG Stadium, Houston, Texas, USA

Entre la emoción y el duelo, habrá fútbol. Y, cómo no, habrá foco sobre Cristiano Ronaldo.

El capitán ya no es el huracán físico que dominó Europa durante una década, pero sigue siendo imposible imaginar un once portugués sin su figura en el estreno mundialista. En Qatar 2022 rindió por debajo de lo esperado y acabó en el banquillo. Pocos se atreverían a repetir esa decisión en un debut de torneo, con el mundo mirando y con el recuerdo fresco de Messi demostrando anoche que la clase no caduca.

La gran incógnita es si Ronaldo potenciará o frenará a un bloque que, línea por línea, se presenta como uno de los más completos del campeonato. El centro del campo impresiona: Bruno Fernandes, Vitinha, Bernardo Silva y João Neves forman probablemente la sala de máquinas más rica del torneo, una combinación de pausa, creatividad, energía y llegada. Si el nueve acompaña los movimientos, Portugal puede ser devastador. Si no, el equipo tendrá que aprender a respirar con y sin él.

Al otro lado, RD Congo llega sin complejos. Es la teórica cenicienta, pero no un sparring. Yoane Wissa, delantero incisivo y en plena madurez, será la gran amenaza ofensiva de un conjunto que apostará por el orden, las líneas juntas y la paciencia para castigar cualquier error luso.

Portugal sabe que no puede permitirse un tropiezo en un grupo que, sobre el papel, le favorece. Pero este debut se juega en dos planos: el emocional y el competitivo. Habrá lágrimas en los himnos. Luego, no habrá margen para la distracción.

Inglaterra-Croacia: una vieja herida se abre en Dallas

Inglaterra vs. Croacia
Hora: 16:00 ET
Estadio: AT&T Stadium, Arlington, Texas, USA

La historia entre estos dos tiene cicatrices profundas. Semifinal del Mundial 2018, eliminación inglesa, Luka Modrić manejando el partido como si el reloj solo corriera para los demás. Hoy se reencuentran en uno de los duelos más atractivos de la fase de grupos.

Inglaterra aterriza, otra vez, cargada de expectativas. Sesenta años sin levantar el trofeo no han rebajado la presión; al contrario, la han convertido en una especie de tradición nacional. Esta vez, Thomas Tuchel ha optado por una línea clara: grupo por encima del nombre. Ha dejado fuera a talentos como Cole Palmer y Phil Foden, una decisión que habría incendiado cualquier tertulia en Londres, pero que encaja con su idea de jerarquía y equilibrio.

Aun así, la columna vertebral impone respeto: Declan Rice para sostener, Jude Bellingham para romper líneas y Harry Kane como referencia eterna. Es un equipo construido para llegar lejos, si logra manejar el ruido que siempre le rodea.

Croacia, mientras tanto, sigue agarrada al gen competitivo que la ha convertido en una de las selecciones más incómodas del mundo. Luka Modrić, con 40 años, continúa tirando de los hilos. Los Vatreni no necesitan dominar los focos; les basta con dominar los momentos. Ya saben lo que es destrozar el sueño inglés. Y no viajan a Texas para hacer turismo.

Messi, otra vez en la historia

La noche anterior dejó una imagen ya familiar: Lionel Messi, balón en mano, llevándose otro récord por delante. Su hat-trick ante Argelia lo colocó a la altura de Miroslav Klose como máximo goleador en la historia de los Mundiales. Lo dijo con humildad, como casi siempre. Pero la realidad es que cuesta seguir el rastro de todos los registros que va pulverizando.

Hay un dato que resume su impacto: cinco goles desde fuera del área en Mundiales, igualando la marca del brasileño Rivellino. Lo extraordinario se ha vuelto rutina.

Irán respira: Torabi podrá jugar

En el otro extremo del tablero, lejos de los focos de Messi y Ronaldo, Irán ha vivido un pequeño triunfo administrativo que vale oro. El equipo, obligado a instalar su base en México por las tensiones políticas y a viajar a Estados Unidos solo para los partidos, se encontró con un problema inesperado: el visado del extremo Mehdi Torabi se había agotado tras el primer encuentro.

El riesgo era claro: un jugador clave, fuera del torneo por un trámite. La intervención diplomática llegó a tiempo. El Departamento de Estado de Estados Unidos concedió a Torabi un nuevo visado de entradas múltiples. Un funcionario confirmó a CNN que, una vez detectado el problema, se trabajó para garantizar su participación en todos los partidos necesarios.

Para una selección que ya acumula más kilómetros y frentes abiertos que casi cualquier otra en este Mundial, es un respiro imprescindible.

Ghana-Panamá: urgencias cruzadas en Toronto

Ghana vs. Panamá
Hora: 19:00 ET
Estadio: BMO Field, Toronto, Canadá

Panamá afronta su segundo Mundial con una herida todavía fresca: tres derrotas en tres partidos en 2018 y un 6-1 doloroso ante Inglaterra. Esta vez, el objetivo es modesto, pero simbólico: sumar el primer punto mundialista de su historia. El estreno ante Ghana parece, sobre el papel, su mejor oportunidad.

Ghana, por su parte, llega con la sombra de lo que pudo ser. Durante años pareció la mejor candidata africana a romper el techo de cristal del continente. Desde aquel traumático adiós en cuartos de final de 2010, el equipo no ha vuelto a superar una fase de grupos. El impulso se frenó. El cartel de potencia emergente se fue desgastando.

Esta versión de las Black Stars no tiene la pólvora de generaciones anteriores, pero sí un argumento claro: Antoine Semenyo. El atacante de Manchester City vive un momento de forma notable y se presenta como la gran referencia ofensiva para arrancar el torneo con tres puntos.

El problema está en el centro del campo. Thomas Partey, 33 años, no estará en el debut. Su visado fue rechazado y un juez federal canadiense confirmó la decisión esta misma semana, según Associated Press. El mediocampista, pendiente de un juicio por cargos de violación en el Reino Unido, podrá disputar los otros dos partidos de grupo en territorio estadounidense, pero se perderá el estreno en Toronto. Un golpe serio para la estructura ghanesa.

Uzbekistán debuta ante una Colombia con memoria

Uzbekistán vs. Colombia
Hora: 22:00 ET
Estadio: Estadio Azteca, Ciudad de México, México

El último debutante del torneo por fin entra en escena. Uzbekistán, dirigido por Fabio Cannavaro, campeón del mundo en 2006 con Italia, llega sin ruido y con la ambición de ser el único de los cuatro nuevos participantes que gane en su primer partido.

La figura a seguir es Abdukodir Khusanov. Defensa de 22 años, titular habitual en Manchester City, se ha consolidado en Premier League y Champions League. Es el rostro reconocible de una selección que mezcla disciplina táctica y una generación joven que no tiene miedo a la magnitud del escenario.

Enfrente espera una Colombia cargada de experiencia mundialista. James Rodríguez, héroe de 2014, sigue siendo el gran cerebro del equipo, el jugador que puede cambiar un partido con un pase o un disparo. A su lado, Luis Díaz llega como uno de los futbolistas más en forma del planeta, un extremo que combina desborde, gol y una energía contagiosa.

El Azteca, templo de historias eternas, parece el escenario ideal para medir hasta dónde puede llegar este nuevo ciclo cafetero.

La sombra del ébola sobre RD Congo

Mientras RD Congo se prepara para su debut mundialista, el país vive una amenaza que va mucho más allá del fútbol. El director del Africa Centres for Disease Control and Prevention advirtió esta semana que el brote de ébola en la República Democrática del Congo podría convertirse en el “peor de la historia” en la zona si no se contiene. Más de 800 casos confirmados hasta el lunes.

La situación es especialmente compleja: un área remota, densamente poblada, con crisis humanitarias y de seguridad constantes. El brote está causado por la variante Bundibugyo del virus, para la que no existen tratamientos ni vacunas específicas.

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos han reaccionado con controles de entrada y cribados para pasajeros procedentes de la RDC, Uganda y Sudán del Sur. No se ha detectado ningún caso en territorio estadounidense y la Organización Mundial de la Salud considera el riesgo muy alto en la RDC, pero bajo a nivel global.

Durante el Mundial, los responsables de salud pública vigilan múltiples amenazas víricas. El ébola, paradójicamente, no es la principal. En las primeras fases de la infección, el virus no se transmite con facilidad; cuando el paciente se encuentra lo bastante enfermo como para ser altamente contagioso, difícilmente podría desplazarse o asistir a un partido.

Para los jugadores congoleños, la realidad es más cruda: mientras se alinean para escuchar el himno y mirar de frente a Portugal, saben que en casa se libra otra batalla, mucho más silenciosa y mortal.

En Houston, Lisboa mirará al césped buscando goles y respuestas. Pero en cada pulsera, en cada mirada al cielo antes del pitido inicial, habrá una pregunta que pesa más que cualquier marcador: ¿hasta dónde puede llegar un equipo que juega por un país… y por un compañero que ya no está?

Portugal y el legado de Diogo Jota en el Mundial