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Real Madrid vuelve a por Zubimendi: la obsesión del club blanco

Real Madrid ya lo intentó una vez. Llegó tarde, vio cómo se le escapaba y ahora vuelve a escena. Martin Zubimendi, pieza clave del Arsenal campeón de la Premier League, vuelve a estar en el radar del club blanco, que estudia seriamente la posibilidad de lanzarse de nuevo a por su fichaje.

El escenario, sin embargo, es muy distinto al de hace un año.

De objetivo tardío a obsesión

Arsenal pagó algo más de 51 millones de libras para sacar a Zubimendi de la Real Sociedad, después de imponerse a la competencia de Liverpool y del propio Real Madrid. El club londinense llevaba tiempo siguiéndole y ya había valorado un movimiento en el verano de 2024, en paralelo al fichaje de Mikel Merino. Pero en San Sebastián se cerraron en banda: no querían perder a dos referentes en la misma ventana.

Arsenal jugó entonces a largo plazo. Mantuvo el contacto, cuidó la relación con la Real Sociedad y regresó al año siguiente para cerrar la operación. Cuando Mikel Arteta por fin tuvo al centrocampista en sus manos, no dejó lugar a dudas: era una pieza estructural para su proyecto.

El técnico lo definió como un jugador con “calidad” e “inteligencia futbolística”, con todas las condiciones para ser “clave” en su equipo. El discurso desde la dirección deportiva fue en la misma línea: Zubimendi era un objetivo prioritario, un encaje perfecto para la plantilla.

Zubimendi también sintió que era el salto que necesitaba. Habló de un “momento enorme” en su carrera, de un movimiento que llevaba tiempo buscando. Eligió al Arsenal por estilo, por encaje y por la sensación de que el techo competitivo del equipo aún estaba lejos de alcanzarse.

Un año que lo cambia todo

Los números de su primera temporada en Inglaterra explican parte del interés que vuelve a despertar. Zubimendi disputó 57 partidos en todas las competiciones, con seis goles y tres asistencias. No son solo cifras: es volumen, continuidad, peso en un equipo que rompió una sequía de más de 20 años sin ganar la Premier League y que además alcanzó la final de la Champions League.

Su curso no fue perfecto. En el tramo final perdió el sitio en el once inicial, un detalle que no pasó desapercibido pero que no borra su impacto global en la temporada del Arsenal. Estuvo en el núcleo de un campeón de Inglaterra y en la columna vertebral de un finalista europeo. Ese contexto, precisamente, es el que hace más complejo cualquier movimiento ahora.

Un Madrid dividido… pero atento

Según la información desvelada, en el Santiago Bernabéu no existe unanimidad sobre su fichaje. Hay dirigentes que ven en Zubimendi un perfil interesante para reforzar el centro del campo, pero otros no terminan de alinearse con la operación. La edad —27 años—, el coste potencial y, sobre todo, la duración de su contrato en el Emirates Stadium, que se extiende hasta junio de 2030, convierten cualquier intento en una negociación de alto voltaje.

El verano pasado, Real Madrid ya llegó tarde a la puja. Registró su interés tres meses después de que el acuerdo entre Arsenal y Real Sociedad estuviera completamente cerrado. Esta vez el movimiento llega con más tiempo, pero con un obstáculo mayor: el jugador ya no es una oportunidad de mercado, sino un activo estratégico de un club que vuelve a pelear por todo.

En Londres el mensaje es claro: Arsenal no quiere vender. Arteta cuenta con él para esta temporada y lo considera parte de su núcleo competitivo. Pero en el fútbol de élite hay una frase que nunca desaparece del todo: todo jugador tiene un precio.

Un pulso de mercado con aroma a revancha

Para Real Madrid, Zubimendi representa algo más que un nombre en una lista. Es el segundo intento por un futbolista al que ya vio escapar cuando parecía tener la sartén por el mango en el mercado de centrocampistas. Para Arsenal, es la prueba de fuego de su nuevo estatus: un club que ya no solo compra talento a los grandes, sino que también es capaz de resistir sus embestidas.

Zubimendi, mientras tanto, se encuentra en el punto exacto donde confluyen ambición deportiva, estabilidad contractual y el interés de dos gigantes europeos. Ya eligió una vez. La cuestión ahora es si el próximo gran movimiento de su carrera se escribirá en Londres… o si el Bernabéu insistirá lo suficiente como para cambiar el guion.