Thierry Henry: ¿El futuro entrenador de Francia tras Zidane?
Thierry Henry ya ha probado lo que significa dirigir a una selección francesa en un gran escenario. Lo hizo en los Juegos Olímpicos de París 2024, llevando al país anfitrión hasta una final eléctrica ante España. Allí, en la prórroga, llegó el golpe: nada de oro, solo plata colgada al cuello de Michael Olise y compañía. Dolor deportivo, pero también una carta de presentación.
Desde entonces, Henry no se ha lanzado de cabeza a otro banquillo. Tras su breve etapa al frente de Monaco, su regreso a la MLS con Montreal Impact y su trabajo como asistente de Roberto Martinez en la selección de Bélgica, el exdelantero mantiene ahora un perfil más bajo, entre platós y micrófonos. A sus 48 años, escucha, observa y espera. No tiene prisa. Pero si la llamada es lo bastante seductora, la puerta no está cerrada.
Y pocas llamadas suenan tan tentadoras como la de la selección absoluta de Francia.
La herencia de Deschamps y la entrada de Zidane
El contexto es claro: Didier Deschamps se despide tras 14 años en el cargo, un ciclo larguísimo a nivel de selecciones. Se va con un Mundial conquistado en 2018 y una UEFA Nations League en el bolsillo. No levantó la última Copa del Mundo, pero instaló a Francia en una rutina de élite: semifinales, finales, siempre en la conversación por el título.
El relevo lo toma ahora un mito todavía mayor para el imaginario francés: Zinedine Zidane. Balón de Oro, leyenda de Real Madrid, y por primera vez en un banquillo que no viste de blanco. Hereda un grupo brillante, con nombres como Kylian Mbappé u Ousmane Dembélé encabezando una generación que todavía tiene varias grandes citas por delante.
La exigencia es brutal. Lo sabe Jérémie Aliadière, campeón de la Premier League con el Arsenal de los “Invincibles” y miembro de esa misma camada francesa. En conversación con GOAL, el exdelantero lo resumió sin rodeos: Zidane no llega para hacer un papel digno; llega para ganar.
“Porque el siguiente paso ahora realmente para Zidane es que tiene que ganar algo. No puede venir y quedarse en semifinales o cuartos”, apuntó Aliadière, recordando que solo hay un campeón en cada torneo y que incluso selecciones como Inglaterra se han quedado a milímetros del éxito y empiezan a perder la paciencia. Francia no es distinta. La vara de medir es el título.
¿Y después de Zidane? El nombre de Henry aparece solo
En ese escenario, la pregunta surge de forma natural: cuando llegue el día en que Zidane se marche, ¿podría Thierry Henry mantener viva la línea de campeones del mundo del 98 en el banquillo de Francia?
Aliadière no duda. “¿Por qué no? Estoy seguro de que Thierry estaría encantado de tener el puesto”, afirmó. Y recordó algo clave: el vínculo emocional de Henry con el país.
“Vimos lo patriota que es y cuánto ama a Francia. Lo vimos durante los Juegos Olímpicos de 2024. Hizo un gran torneo. Estoy seguro de que eso estará en el fondo de su mente y que le encantaría tener la oportunidad en algún momento”.
El exdelantero, sin embargo, también pone las cosas en su sitio. Para él, lo que representa Zidane en Francia es de otra dimensión. “Ahora hemos tocado a los dioses. Zidane siempre será Zidane. Deseo y espero de verdad que tenga éxito y que todo vaya bien”, confesó, subrayando que incluso para una figura así, superar la estela de Deschamps no será sencillo.
Porque, aunque el último Mundial se escapara, el legado del seleccionador saliente es pesado: finales, semifinales, un título mundial. El listón no está en competir, está en ganar.
Un equipo hecho para dominar… si el seleccionador acierta
Aliadière no tiene dudas sobre el potencial del grupo. Cuando le preguntan si Francia seguirá siendo candidata fija a Eurocopas y Mundiales con esta generación, su respuesta es tajante: “Sí, 100%”.
Recuerda que, por mucho que algunos reduzcan la etapa de Deschamps a “solo” un Mundial, su trabajo ha sido construir y sostener una estructura ganadora alrededor de un talento desbordante. Y esa estructura, a su juicio, ya está lista para que Zidane la explote.
“Zidane va a llegar y realmente no tiene mucho que hacer. Todo está ya preparado para que tenga éxito”, señala. La base está consolidada, el vestuario tiene jerarquías claras y la franja de edad del núcleo duro invita a pensar en varios torneos al máximo nivel.
Y ni siquiera hablamos de una Francia completa. Aliadière recuerda nombres que apenas han tenido minutos o que han estado fuera por lesión y que pueden empujar aún más alto el techo de la selección. Cita a Rayan Cherki, que apenas tuvo protagonismo, y a Hugo Ekitike, lesionado antes de la cita. Dos ejemplos de una lista mucho más amplia de talento emergente.
“Piensas en los nombres que tienes y en el talento que tienes, creo que Zidane ahora solo tiene que poner su pequeña magia y hacer que funcione”, resume.
Ese es el reto inmediato: que Zidane convierta un contexto ideal en títulos reales. Y, más adelante, cuando el ciclo del 10 eterno llegue a su fin, el fútbol francés tendrá otra decisión gigantesca sobre la mesa.
Para entonces, ¿estará Thierry Henry listo para dar el salto definitivo y prolongar la dinastía del 98 desde el banquillo de Francia? La pregunta ya está lanzada. El tiempo, y los títulos, dictarán la respuesta.






