Thilo Kehrer se une al Ajax: Ambición y compromiso en el fútbol
Thilo Kehrer apenas tuvo tiempo para respirar en el Deadline Day. En cuestión de horas pasó de escuchar por primera vez el nombre de Ajax en una conversación a subirse a un avión rumbo a Ámsterdam con un contrato firmado bajo el brazo.
«Fue la primera vez que viví algo así. Muy emocionante, diferente. Estoy feliz de estar aquí», contó el central alemán en una charla con ESPN el viernes, todavía con el vértigo del cierre de mercado en la voz.
Un día antes, nada. Ni ruido, ni rumores serios. Solo entonces llegó el primer contacto. «Me hablaron del interés de Ajax y todo fue muy rápido: conversaciones con Jordi Cruyff, con el entrenador. Después, los clubes lo cerraron. Al día siguiente ya estaba de camino», relató.
Un mensaje desde la portería y una decisión meditada
Nada más hacerse oficial el traspaso desde AS Monaco, sonó el teléfono. Era otro alemán, otra figura reconocible: Marc-André ter Stegen, cedido por FC Barcelona.
«No necesitaba preguntar demasiado. Ya conocía muy bien Ajax. Jugué en Schalke, no muy lejos de aquí. Todo estaba ya bastante claro», explicó Kehrer, dejando ver que el club neerlandés no era un territorio desconocido para él.
Aun así, no se lanzó sin pensar. Le dio vueltas. Valoró el paso, el momento de su carrera, el proyecto.
Lo que le terminó de convencer fue la ambición del club. «Lo más importante para mí es ser competitivo y jugar por títulos, tener la ambición de ganar trofeos y partidos. Eso aquí es posible. La base está, ahora tenemos que hacer que funcione», subrayó.
Impacto inmediato: estadio, atmósfera y ADN
El aterrizaje en Ámsterdam le dejó impresiones fuertes desde el primer día. No solo por el ritmo del fichaje.
«La dimensión del club, el estadio, la atmósfera y el fútbol puro. El club tiene su propio ADN», dijo, casi enumerando aquello que lo golpeó de entrada al llegar desde Monaco.
Kehrer ha firmado hasta mediados de 2027. Es un compromiso largo, pero él no quiere adelantarse. «No lo sé todavía. Veremos cómo va la temporada, pero desde luego estoy abierto. Quedan muchos partidos hasta el año que viene. Ya veremos», apuntó, sin cerrar ninguna puerta.
Caras conocidas y adaptación acelerada
El vestuario tampoco le resultó completamente nuevo. Coincidencias del mercado, hilos que se cruzan.
Reencontró a Caio Henrique y Simon Adringa, con quienes coincidió en AS Monaco, y esa pequeña red de conocidos ha suavizado el aterrizaje.
«Es más fácil cuando tienes caras familiares. Te ayudan a integrarte. Ya existe una conexión. Fue bonito verles de nuevo», reconoció.
También ha compartido campo y vestuario con otros nombres propios del fútbol alemán. «Conozco a Marc ter Stegen y a Julian Brandt de cuando jugué contra ellos en la Bundesliga y de la selección alemana», recordó.
Ahora, ese círculo se desplaza a Ámsterdam. Nuevo estadio, misma exigencia. Kehrer ya ha elegido su escenario: un Ajax que quiere volver a pelear por todo y un central alemán decidido a que esa ambición no se quede solo en palabras.






