Turki Alalshikh se retira: Derby County se queda sin venta
Derby County volvió este lunes a un terreno que ya conoce demasiado bien: la incertidumbre. Lo que parecía un acuerdo encaminado para cambiar el mando del club se cayó de golpe. Turki Alalshikh, alto cargo del gobierno saudí y figura central en la expansión deportiva del Reino, retiró su oferta para hacerse con el control de los Rams.
El anuncio sorprendió por el momento, no por el ruido que llevaba generando desde mayo.
Un acuerdo que parecía hecho… hasta que dejó de serlo
La operación con Lion Sport, la empresa de Alalshikh, había superado los filtros clave. Contaba con el visto bueno de la English Football League (EFL) y del recién creado regulador independiente, el Independent Football Regulator (IFR). Todo apuntaba a un cierre inminente para la llegada de un nuevo propietario con un peso financiero considerable.
Sin embargo, el lunes Derby recibió un mensaje muy distinto: Alalshikh ya no quería seguir adelante con la compra, que, según información de BBC Radio Derby, le habría otorgado una participación de control en el club.
La respuesta del Derby fue tajante.
«Para evitar cualquier duda, el club ya no está en el mercado», comunicó la entidad en un comunicado oficial.
El mensaje se completó con una reafirmación del statu quo: «Seguirá operando bajo el apoyo leal, comprometido e inquebrantable de Clowes Developments».
El giro, de un plumazo, cerraba la puerta a nuevas pujas y devolvía el foco a la propiedad actual.
El tiempo, la coartada de Alalshikh
Alalshikh, que hizo pública su postura en redes sociales, agradeció al Derby County su implicación durante las negociaciones, pero apuntó directamente a los plazos del proceso de ratificación como motivo de su retirada.
Según explicó, el calendario le dejaba sin margen para preparar al club con vistas a la temporada ya en marcha.
Resumió su decisión en una idea: sin tiempo para planificar, no veía responsable seguir adelante.
Aun así, dejó una rendija abierta: aseguró que mantendrá el diálogo con el club para explorar posibilidades futuras. No hay compromiso, pero tampoco un portazo definitivo.
El regulador se defiende: “55 días de 90”
La operación llevaba sobre la mesa del IFR desde mayo. El organismo, creado para vigilar con lupa la entrada de nuevos dueños en los clubes de las cinco principales divisiones del fútbol masculino inglés, quiso dejar claro que no fue un freno excesivo.
Un portavoz del regulador subrayó que la evaluación se completó en 55 días, dentro de los 90 que marca la ley. Añadió que el IFR ya había adoptado una «decisión provisional favorable» a la oferta, comunicada a todas las partes la semana anterior al anuncio.
El mensaje del regulador fue firme: su obligación legal le exige examinar a cada candidato con una lista amplia pero cerrada de criterios, desde la solidez financiera y el origen de los fondos hasta la honestidad e integridad del potencial propietario, con comprobaciones sobre procesos penales, condenas, acciones civiles y otras investigaciones regulatorias.
La presión por cerrar la operación rápido chocó de frente con un marco legal diseñado precisamente para ir despacio.
El ruido de fondo: derechos humanos y ‘sportswashing’
La propuesta de Alalshikh nunca fue un simple movimiento empresarial. Desde el primer momento despertó recelos entre organizaciones de derechos humanos. En junio, Amnistía Internacional calificó la operación como una «prueba definitoria» para el nuevo regulador.
Alalshikh no es un actor cualquiera. Preside la General Entertainment Authority de Arabia Saudí y mantiene una relación estrecha con Mohammed bin Salman, gobernante de facto del país. Diversos grupos de derechos humanos le han señalado por su papel en lo que describen como estrategias de ‘sportswashing’: utilizar el deporte para pulir la imagen internacional del Reino.
Arabia Saudí arrastra acusaciones graves: violaciones de derechos humanos, trato a las mujeres, uso de la pena de muerte y políticas abiertamente hostiles hacia el colectivo LGBT. Cada nueva inversión deportiva del país se analiza bajo ese prisma, y Derby County no fue la excepción.
Un inversor acostumbrado a moverse en el fútbol
Alalshikh no llegaba a Derby como un recién llegado al balón. Entre 2018 y 2019 fue propietario del club egipcio Pyramids. Más recientemente controló el Almeria en España, antes de venderlo el pasado mayo a un grupo inversor también saudí.
Su desembarco en la Championship habría encajado en la estrategia global de expansión del país en el fútbol europeo y mundial. Esta vez, sin embargo, el plan se detuvo antes de pisar el césped.
Derby mira hacia dentro
Con la venta abortada y el club “fuera del mercado” por decisión propia, Derby County afronta el futuro inmediato bajo la continuidad de Clowes Developments. Sin el impulso económico que prometía un nuevo dueño extranjero, el proyecto deberá apoyarse en la estabilidad actual más que en un giro radical.
La pregunta ya no es quién comprará el club, sino hasta dónde puede llegar Derby con los recursos que tiene y con un mercado de propietarios cada vez más politizado, más vigilado y, como se ha visto, mucho menos previsible.






