Yankuba Minteh busca fichaje por Liverpool mientras Brighton se prepara
Yankuba Minteh ya ha movido ficha. El atacante gambiano ha comunicado tanto a sus representantes como a Brighton que quiere jugar en Anfield este verano, mientras Liverpool insiste con ofertas y Fabian Hurzeler, técnico de los Seagulls, empieza a despedirse mentalmente de uno de sus desequilibrantes de banda.
El club de Merseyside busca dinamita para el ataque de Andoni Iraola. El plan pasa por remodelar por completo las alas: las negociaciones con Paris Saint-Germain por Bradley Barcola avanzan, y al mismo tiempo en la agenda figura un tercer extremo tras la llegada de Victor Munoz. Ese nombre es Minteh, el eléctrico futbolista de 22 años que lleva tiempo marcado en rojo en la lista de objetivos.
El interés no es nuevo. El 8 de julio, el especialista en mercado Fraser Fletcher destapó que Liverpool preparaba una oferta fuerte por el internacional gambiano, al que sigue desde hace meses. Desde entonces, los movimientos se han acelerado.
Primero, un intento de 50 millones de libras. Rechazado. Después, una segunda propuesta que subió la apuesta hasta los 60 millones de libras (unos 70 millones de euros, 82 millones de dólares). También denegada por Brighton.
La distancia, sin embargo, ya no es grande. Los informes generalizados sitúan el precio deseado por Brighton en torno a los 70 millones de libras. Y, según Lewis Steele, del Daily Mail, en un mensaje publicado en X, el acuerdo podría cerrarse en torno a los 66 millones. Si esa cifra se confirma, Liverpool se ha quedado a solo 6 millones de libras de la línea de meta.
Para Brighton sería un negocio redondo: doblar prácticamente los 33 millones pagados a Newcastle hace apenas dos veranos por un jugador que suma 10 goles en 73 partidos con la camiseta del club del sur de Inglaterra. Rentabilidad pura, muy en la línea del modelo deportivo de la entidad.
El relevo, además, ya está en casa. Brighton ha cerrado este verano el fichaje del nigeriano Zadok Yohanna, procedente del AIK sueco, por 21,5 millones de libras. Un movimiento que encaja con la idea de que el club se prepara para vivir sin Minteh.
Hurzeler, resignado pero fiel al modelo Brighton
El discurso de Fabian Hurzeler deja poco espacio a la duda. El técnico alemán, que ha asumido el reto de seguir alimentando la máquina de talento de Brighton, ya habla como alguien que sabe que perderá piezas importantes.
En rueda de prensa el viernes, Hurzeler lo dejó claro: cuando un equipo funciona, los focos se encienden sobre sus futbolistas y llegan las ofertas. Forma parte del ADN del club y, por extensión, de su propio trabajo. El entrenador asumió que, en una ventana de fichajes tan agitada, era evidente para todos que podían producirse salidas de peso.
Hurzeler subrayó lo importantes que son estos jugadores para él, pero también recordó que los grandes rendimientos, sobre todo en la Premier League, generan propuestas y atraen atención. El mensaje fue nítido: habrá que esperar a que la situación evolucione y, mientras tanto, centrarse en encontrar soluciones junto al vestuario, no en lamentarse.
Ese tono encaja con la filosofía Brighton: comprar bien, desarrollar, vender caro, reinvertir y volver a empezar. Minteh encaja a la perfección en ese ciclo. Y su deseo de dar el salto a un gigante como Liverpool empuja aún más hacia la puerta de salida.
Liverpool cambia de objetivo en banda
El avance por Minteh también deja otra lectura en Anfield. Todo apunta a que el club ha aparcado la opción del joven prodigio de Paris Saint-Germain, Ibrahim Mbaye, con quien se había hablado en paralelo a las conversaciones por Barcola.
Sobre Mbaye, un periodista llegó a admitir que “ni se atreve a decir” cuánto podría costar el senegalés. Una pista clara de que la operación se movía en cifras poco razonables incluso para un Liverpool dispuesto a invertir fuerte en sus bandas.
El escenario es claro: Liverpool ha identificado en Minteh la pieza que falta para completar una revolución en los extremos. Brighton ha encontrado ya a su sustituto y su entrenador asume el golpe con naturalidad. El resto es cuestión de millones, de detalles… y de saber cuánto está dispuesto a apretar Anfield para cerrar el fichaje antes de que el mercado vuelva a sacudir el tablero.






