Žilina logra remontada clave ante Hajduk Split en Europa League
Žilina firmó una remontada de enorme peso europeo en el Štadión pod Dubňom, imponiéndose 2-1 a HNK Hajduk Split en la ida de la 1st Qualifying Round de la UEFA Europa League. El guion del partido fue claramente de ajustes tácticos: un primer tiempo controlado por el bloque croata desde su estructura 4-2-3-1, y una segunda parte en la que el 3-4-3 eslovaco se activó con mayor agresividad por bandas y un uso más vertical de sus carrileros y delanteros.
El 0-1 al descanso, confirmado tras revisión de VAR, obligó a Pavol Stano a intervenir de inmediato en la reanudación, reconfigurando su línea de tres y dando más profundidad al carril derecho. A partir de ahí, Žilina ganó metros, empujó a Hajduk hacia su propia área y terminó volteando el marcador con un gol de delantero centro y un autogol en el tramo final, reflejo de la presión constante sobre la zaga visitante.
Primera Parte
En fase inicial, Hajduk Split interpretó bien su 4-2-3-1. La pareja de mediocentros R. Pukstas y A. Pajaziti dio estabilidad por dentro, con R. Brajkovic y N. Skoko conectando entre líneas y D. Melnjak proyectándose desde el lateral izquierdo para formar, por momentos, una especie de 3-2-4-1 en salida. La clave estuvo en la banda izquierda visitante: el propio Melnjak se sumó con frecuencia, mientras A. Van Hoorenbeeck, como central zurdo, se animó a romper líneas y aparecer en zonas de remate. Esa superioridad posicional por el lado débil de Žilina se tradujo en el 0-1 justo antes del descanso, con Van Hoorenbeeck llegando a zona de finalización tras una acción prolongada y asistido por Šimun Hrgović. El VAR intervino a los 45+3’ para confirmar la validez del tanto, lo que indica una jugada ajustada en términos de posicionamiento ofensivo.
Defensivamente, el 3-4-3 de Žilina sufrió en la primera parte en los intervalos entre central y carrilero, especialmente por el costado de T. Paliscak. Con tres centrales (J. Minarik, A. Narimanidze y T. Hranica) y una línea de cuatro por delante, el equipo local no consiguió sincronizar bien las basculaciones; Hrgović, desde el lateral derecho de Hajduk, encontraba tiempo y espacio para proyectarse y asistir, como en la acción del gol. La acumulación de amarillas visitantes por “Foul” (Šimun Hrgović al 21’ y Alec Van Hoorenbeeck al 30’) evidencia, sin embargo, que Hajduk tuvo que recurrir al juego físico para frenar las primeras tentativas de transición eslovacas.
Segunda Parte
Tras el descanso, la sustitución inmediata en Žilina —M. Okal (IN) por T. Paliscak (OUT) al 46’— fue un punto de inflexión. Stano reforzó el costado derecho, equilibró mejor la línea de tres atrás y liberó a sus carrileros. Con X. Adang y M. Kacer como doble pivote de trabajo, y K. Bari ofreciendo apoyos interiores, Žilina empezó a encontrar a sus tres hombres de arriba en mejores alturas: F. Kosa abierto, M. Roginic como referencia móvil y P. Ilko atacando el espacio.
El 1-1 llegó pronto, al 52’, con una jugada que resume el plan local: Kosa, partiendo de banda, habilitó a M. Roginic en zona de remate para un gol de “9” clásico. El VAR volvió a intervenir al 54’ para confirmar el tanto, lo que sugiere una línea defensiva de Hajduk al límite y una apuesta de Žilina por atacar la espalda de los centrales. A partir de ahí, el 3-4-3 se impuso claramente al 4-2-3-1 croata: los interiores de Hajduk quedaron demasiado hundidos, y la primera línea de presión dejó de ser coordinada.
Gonzalo Garcia intentó reaccionar con cambios estructurales: D. de Almeida (IN) por N. Skoko (OUT) al 64’ para refrescar la mediapunta, y doble sustitución al 75’ con A. Sanyang (IN) por Šimun Hrgović (OUT) y A. Guram (IN) por R. Brajkovic (OUT), buscando piernas nuevas en banda y en el carril central. Sin embargo, la secuencia de sustituciones de Žilina fue más coherente con el contexto del partido: F. Bzdyl (IN) por M. Kacer (OUT) y M. Fasko (IN) por F. Kosa (OUT) al 66’ añadieron energía y profundidad, mientras S. Datko (IN) por P. Ilko (OUT) al 72’ dio frescura al frente de ataque. Finalmente, la entrada de A. Florea (IN) por X. Adang (OUT) al 82’ reconfiguró el centro del campo con un perfil más creativo.
La disciplina también dibuja la evolución del encuentro. Žilina vio dos amarillas en la segunda parte: Xavier Adang al 67’ por “Persistent fouling”, señal de que el doble pivote local tuvo que cortar varias transiciones de Hajduk, y Andrei Florea al 90+2’ por “Foul”, ya en un tramo de máxima tensión. En Hajduk, las dos amarillas llegaron en la primera mitad (Hrgović 21’, Van Hoorenbeeck 30’, ambas por “Foul”), reflejando una presión agresiva que se fue diluyendo con el paso de los minutos. El reparto final de tarjetas fue equilibrado (Žilina: 2, HNK Hajduk Split: 2, total: 4), pero con momentos del partido bien diferenciados: primero la dureza croata para imponer su plan, luego las faltas tácticas eslovacas para sostener la remontada.
El 2-1 definitivo nace de la insistencia de Žilina en cargar sobre la línea defensiva visitante. En el 90’, un balón comprometido terminó en autogol de D. Melnjak, acreditado para Žilina al tratarse de un gol en propia puerta del lateral de Hajduk. No hay registro de penaltis ni de tiempo extra, de modo que la remontada se consuma en los 90 minutos reglamentarios. Sin datos numéricos de posesión, tiros o pases, el patrón táctico se deduce claramente de la secuencia de eventos: Hajduk más estructurado y eficaz en la primera parte, Žilina mucho más vertical, profundo y agresivo tras el descanso, apoyado en una batería de cambios bien dirigidos.
En términos de eliminatoria, este 2-1 en casa deja a Žilina con una ventaja mínima pero valiosa antes del viaje a Split. Desde la pizarra, la gran cuestión será si el 3-4-3 de Stano, tan dominante en la segunda parte, puede sostenerse a domicilio frente a un 4-2-3-1 de Hajduk que, cuando está fresco y ordenado, ya demostró ser capaz de castigar los espacios a la espalda de los carrileros eslovacos.






