Carlos Alcaraz y Ben Shelton se enfrentan en la final del Paris Masters
Carlos Alcaraz ya tiene el duelo que quería. Y el que más duele. El español se ha ganado una revancha de alto voltaje ante Ben Shelton en la final del Paris Masters, un partido que él mismo define como “uno de los desafíos más difíciles que existen en el tenis ahora mismo”.
Lo dice con motivos de sobra.
Hace apenas unas semanas, en el US Open, Shelton lo echó del torneo en un maratón de cinco sets que terminó a las 03:34 de la madrugada en Nueva York. Aquella noche, Alcaraz defendía título y regresaba a la gran escena tras cuatro meses parado por una lesión de muñeca. Perdió el partido, pero recuperó algo más importante: la sensación de que su tenis de élite estaba de vuelta.
En París, lo ha confirmado.
Un paso más en la reconstrucción de un campeón
Ante Casper Ruud, Alcaraz no dejó espacio para el drama. Venía de salvar dos bolas de partido en cuartos contra Taylor Fritz, pero esta vez no quiso jugar con fuego: 6-4, 6-4, sin concesiones, para meterse por primera vez en la final del torneo parisino.
Su actuación fue la de un jugador que vuelve a sentirse dueño de la pista. Ganó el 86% de los puntos con su primer servicio, conectó 20 golpes ganadores —13 de ellos con la derecha— y se adueñó de la red con 11 puntos ganados de 13 posibles. Tenía un plan y lo ejecutó con frialdad quirúrgica.
Bastó un solo break en cada set. Nada de puertas entreabiertas para Ruud, al que ya había derrotado en la final del US Open 2022 para conquistar su primer grande y el número uno del mundo. En París, selló cada manga con un ace, como si quisiera subrayar que el partido se cerraba a su manera.
No es un detalle menor: Alcaraz nunca había pasado de cuartos en este torneo. Ahora, con solo 23 años, ha alcanzado la final en siete de los nueve ATP Masters 1000 del calendario. Y lo hace en plena remontada personal tras una lesión larga que pudo haber frenado su ascenso. No lo ha hecho. Lo ha retrasado un poco. Nada más.
Desde aquella derrota con Shelton en Nueva York, el balance del murciano es demoledor: 15 victorias y solo una derrota antes de este triunfo ante Ruud, con un título en Viena la semana pasada y una racha actual de ocho partidos ganados de forma consecutiva. El cuerpo responde. La cabeza también.
“Estoy listo para enfrentar a Ben Shelton en la final. Probablemente es uno de los desafíos más difíciles que puedes tener en el tenis ahora mismo”, afirmó el número tres del mundo. “Ben está jugando un tenis increíble. La última vez fue un partidazo. Pero voy a disfrutar este momento porque llevaba mucho tiempo persiguiendo la final aquí. Va a ser un gran día para mí”.
Shelton, el hombre que se interpone
En el otro lado de la red le espera un rival que llega lanzado. Ben Shelton, número cuatro del mundo y subcampeón del US Open este año, se ha instalado definitivamente en la élite. En París tuvo que remontar ante el francés Luca van Assche, pero acabó imponiéndose por 5-7, 6-3, 6-4, impulsado por la confianza de una temporada 2026 que ya le ha dado 45 victorias, la mejor marca de su carrera.
Con este resultado, Shelton se convierte en el primer estadounidense en disputar la final individual masculina del Paris Masters desde 2017. No es solo una estadística; es una declaración de regreso del tenis estadounidense a los grandes escenarios bajo techo.
El propio Shelton lo sabe y no esconde la magnitud del reto que le espera: “Obviamente Carlos está en una forma increíble. Es ya una joven leyenda en nuestro deporte y cualquier partido que juegue es un espectáculo asegurado”, dijo el jugador de 24 años.
Tiene razones para creer. Ganó el último enfrentamiento directo, ese duelo agónico en Flushing Meadows que marcó un antes y un después en su temporada. Pero el cara a cara global todavía sonríe a Alcaraz: el español se llevó las tres primeras batallas entre ambos, y Shelton ha sufrido a menudo cuando se mide a los mejores del circuito.
Un pulso entre presente y futuro inmediato
Hay algo más en juego que un título de Masters 1000. Alcaraz persigue consolidar su regreso a la cima tras un tramo del año lastrado por la muñeca. Shelton busca confirmar que su irrupción ya no es una sorpresa, sino una realidad con vocación de quedarse.
Pese a haberse perdido una parte importante del curso, Alcaraz ha alcanzado seis finales de nivel ATP en 2026. Solo el propio Shelton y Jannik Sinner igualan esa cifra. El dato encaja con la sensación que desprende el murciano en cada torneo: cuando está sano, siempre está en la pelea grande.
En París, el escenario está servido: pista rápida bajo techo, dos de los mejores golpeadores del circuito, un precedente reciente que aún escuece al español y alimenta al estadounidense, y una narrativa clara. Shelton llega con la confianza de quien ya ha tumbado al rival en un gran escenario. Alcaraz llega con la memoria fresca de aquella madrugada neoyorquina… y la oportunidad perfecta de ajustar cuentas.
Una final así no se juega todos los días. La pregunta es simple y brutal: ¿será la noche de la confirmación definitiva de Shelton o el día en que Alcaraz recupere lo que siente que nunca debió perder?






