Alexandra Eala se despide de Tokio y apunta a Hong Kong
La carrera de Alexandra Eala en el Pan Pacific Open terminó en los cuartos de final, pero su temporada aún no. Y, sobre todo, su ambición tampoco.
La filipina, que ha convertido 2026 en su año de despegue, cayó este viernes por 2-6, 7-6 (7/5), 6-4 ante la rusa Diana Shnaider, tercera cabeza de serie, en su primera participación en Tokio. Un marcador duro después de haber tenido el partido en la mano. Un partido que confirmó, sin embargo, que ya pertenece al pelotón de élite.
Eala, número 19 del mundo, tiene todavía un torneo por delante: Hong Kong, la próxima semana. Allí quiere poner el broche a un curso histórico, en el que se convirtió en la primera jugadora de Filipinas en conquistar un título del circuito WTA, al coronarse en Washington en agosto.
No está en modo balance. Todavía no.
“Estoy súper emocionada y voy con una motivación muy alta”, afirmó la jugadora de 21 años, dejando claro que el capítulo final de su temporada aún no está escrito. “Estoy intentando aplazar mis reflexiones una semana más por esa motivación. Vuelvan a preguntar en una semana”.
Un arranque arrollador, un giro en el ‘tie-break’
El partido arrancó con una declaración de intenciones de Eala. Perdió uno de los primeros juegos y, de inmediato, encadenó cinco seguidos para llevarse el primer set 6-2. Agresiva, precisa, mandando con el servicio y castigando cada segundo saque de Shnaider. La rusa, número 13 del mundo, se vio desbordada durante buena parte de la manga inicial.
El tono cambió en el segundo parcial. El intercambio se endureció, el margen de error se redujo. Ninguna de las dos cedió el saque. Cada turno al servicio se convirtió en un pequeño pulso de nervios y ejecución. El set se fue al ‘tie-break’ y ahí apareció el colmillo competitivo de Shnaider: más sólida en los puntos largos, más certera cuando la pelota quemaba. Se llevó el desempate 7/5 y devolvió el partido a la casilla de salida.
El impulso se trasladó al set decisivo. Shnaider rompió pronto y tomó el control del marcador. Eala, obligada a remar a contracorriente, pidió atención médica en el pie derecho, una pausa que no frenó a la rusa. El encuentro terminó con un ace, símbolo de autoridad, que selló la remontada.
Orgullo en la derrota y una batalla de nivel alto
Eala no escondió la dureza del golpe, pero tampoco el orgullo por el nivel mostrado.
Definió el duelo como “una batalla enorme”. Y lo fue. “Las dos podíamos llevar el partido a un nivel realmente, realmente alto”, subrayó. Lo demostraron durante casi tres horas de tenis intenso, con intercambios pesados desde el fondo y una tensión constante en el marcador.
“Estoy orgullosa de eso a pesar de la derrota, pero sí creo que tuve mis oportunidades”, admitió. Esas pequeñas ventanas que marcan la diferencia entre una victoria de prestigio y una eliminación que deja sabor amargo. “La próxima vez, ojalá hacerlo mejor en esos momentos”, añadió, apuntando directamente a los puntos clave que se le escaparon.
La marea filipina y el idilio con Japón
Tokio volvió a sentirse un poco como casa para Eala. Otra vez, un grupo numeroso y ruidoso de aficionados filipinos la arropó desde la grada. Banderas, cánticos, un apoyo que ya la acompaña allí donde juega en Asia.
Era su segunda visita a Japón en dos meses, después de alcanzar las semifinales en los Juegos Asiáticos en Nagoya. Y la conexión con el país es evidente.
“Estar frente a este público y jugar en esta atmósfera siempre es súper especial”, dijo. “Me encanta Japón en general, esté aquí por el tenis o no, así que realmente me he divertido”.
La derrota no borra lo que ya ha construido esta temporada. Tampoco enfría las expectativas de cara a Hong Kong, donde partirá entre las principales favoritas al título.
Un cuadro abierto y una temporada aún viva
Con Eala fuera, Shnaider se medirá ahora a la eslovaca de 18 años Mia Pohankova en semifinales, después de que esta superara a la estadounidense Alycia Parks por 7-6 (7/3), 6-3. Por el otro lado del cuadro, la uzbeka Kamilla Rakhimova se enfrentará a la canadiense Leylah Fernandez, que avanzó tras la retirada de la número uno del mundo, Elena Rybakina, por una lesión en el cuello.
Tokio se le escapa a Eala, pero su temporada no termina en Japón. Hong Kong la espera con algo más que un simple torneo: la oportunidad de cerrar un año histórico con otro golpe sobre la mesa.
La motivación ya la tiene. Falta ver hasta dónde la lleva en la última semana de su mejor temporada.






