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Blindaje de canteranos en el Barcelona: Actualización de contratos

Con la persiana del mercado ya bajada, en los despachos de la Ciutat Esportiva Joan Gamper no hay respiro. Deco y su equipo técnico han cambiado de frente con rapidez: del fichaje al blindaje. El nuevo objetivo del Barcelona es interno y muy concreto: actualizar, ya, los contratos de los canteranos que han dado el salto definitivo al primer equipo de Hansi Flick.

Sus acuerdos siguen siendo los de cuando eran juveniles o jugadores del filial. Y eso, a día de hoy, es un riesgo que el club no está dispuesto a correr.

Operación blindaje en la Ciutat Esportiva

Según SPORT, en la cúpula azulgrana existe una consigna clara: evitar a toda costa que una cláusula asumible permita la fuga de alguno de sus talentos más prometedores. Por eso, hace unas dos semanas arrancaron las negociaciones con los representantes de Abdelkarim, Espart y Farinas.

Las conversaciones avanzan con buen tono. En el club se respira optimismo y se trabaja con un horizonte inmediato: dejarlo todo firmado antes de que acabe el mes. La idea es doble. Asegurar que el trío forme parte del proyecto a largo plazo y, al mismo tiempo, mandar un mensaje contundente a los grandes de Europa que ya han empezado a rondar.

Espart, la irrupción que obliga a reaccionar

Pocas historias han irrumpido con tanta fuerza en el arranque de temporada en Cataluña como la de Espart. El joven, polivalente y descarado, se ha ganado la confianza de Flick a base de actuaciones sólidas y maduras. Titular en las tres primeras jornadas de LaLiga, se ha instalado en el once como si llevara años en la élite.

Su capacidad para rendir en varias posiciones ha impresionado al cuerpo técnico. Como premio, ya luce el dorsal 12. Pero detrás de esa imagen hay un problema serio para el club: su cláusula de rescisión es de solo 20 millones de euros, una cifra fijada cuando todavía se formaba en la cantera y que ya no se ajusta ni de lejos a su valor actual.

El Barcelona quiere reaccionar a tiempo. El plan pasa por aplicar la misma receta que utilizó con Lamine Yamal y Pau Cubarsí: una cláusula gigantesca, disuasoria, que refleje la fe absoluta del club en su proyección y cierre la puerta a gangas.

Abdelkarim, la urgencia del verano

Si hay un caso que enciende todas las alarmas en los despachos, es el de Abdelkarim. El delantero egipcio, fichado desde Al Ahly, tiene una cláusula todavía más baja: 15 millones de euros. Una cantidad que ha quedado totalmente desfasada después de un verano en el que brilló en el Mundial sub-20 y, además, debutó oficialmente con el primer equipo.

Flick lo ve como una pieza clave en su pizarra. No como un recurso puntual, sino como un delantero con peso en su idea de juego. Por eso, en el club están dispuestos a actuar con contundencia para blindar su ficha.

Las informaciones apuntan a una propuesta muy clara: multiplicar por diez su cláusula, llevándola hasta los 150 millones de euros. Una cifra que, de golpe, borra cualquier esperanza de encontrar un “chollo” en el mercado. La relación entre el entorno del jugador y la entidad es excelente, y en el Barça confían en que el acuerdo se cierre sin fricciones.

Farinas, del casi adiós a pieza de rotación

El caso de Farinas resume bien el cambio de rumbo que ha traído Flick. Durante el verano estuvo muy cerca de salir cedido al Girona. Todo parecía encaminado, hasta que el técnico alemán intervino personalmente para frenar la operación. Quería tenerlo cerca. Estaba convencido de que el centrocampista podía ser útil en la rotación del primer equipo.

El tiempo le está dando la razón. Farinas ha recibido el dorsal 4, heredando un número que hasta hace nada llevaba Ronald Araujo, y ya es considerado a todos los efectos miembro de la plantilla principal.

Pero, igual que con Espart, los números del contrato no acompañan a su nueva realidad. Su cláusula, también de 20 millones de euros, se ha convertido en una amenaza que el club considera inasumible en el contexto actual. En el Barça lo tienen claro: hay que corregirla de inmediato.

La ventana de fichajes se ha cerrado, sí. Pero en Barcelona, el verdadero partido del futuro acaba de empezar y se juega en los despachos. Deco y Flick ya han elegido a sus jóvenes para construir el próximo ciclo. Ahora falta ver hasta dónde están dispuestos a llegar para que nadie se los arrebate.