Brentford aplasta a Tottenham en el inicio de la Premier League
Nuevo año, misma pesadilla. Tottenham abrió su temporada de Premier League con una derrota sonrojante: 3-0 en casa de un Brentford que jugó con una claridad de ideas que su rival ni rozó.
El verano había traído ilusión: seis fichajes, 237 millones de libras gastados y el discurso de Roberto De Zerbi sobre construir “el equipo de su sueño” tras salvarse en la última jornada del curso pasado. En el césped del Gtech Community Stadium, lo que apareció fue otra cosa: un conjunto roto, sin duelos ganados, sin colmillo y sin respuestas.
Brentford, en cambio, ofreció lo que Jamie Redknapp definió en Sky Sports como “fútbol total”. Intensidad, automatismos, agresividad. Y un protagonista claro: Mamadou Sangare, el fichaje más caro de la historia del club, que mandó en el centro del campo y encendió la tarde desde el primer tramo del encuentro.
Sangare manda, Lewis-Potter golpea
El guion se escribió muy pronto.
Minuto 12. Sangare recibe, gira y filtra una asistencia precisa. Keane Lewis-Potter ataca el espacio y define. 1-0. Ventaja merecida y primer aviso serio de que el partido iba a ir por una sola vía.
Cinco minutos después, Igor Thiago remata de cabeza al larguero. El gol no sube al marcador por fuera de juego previo de Collins, pero el mensaje es el mismo: Brentford llega antes a todo, Tottenham llega tarde a todo.
Los Spurs no encuentran salida limpia, pierden balones en zonas prohibidas y apenas consiguen cruzar la mitad de campo con sentido. La estadística al descanso es demoledora: ni un solo tiro a puerta.
Janelt castiga el caos de Spurs
La tarde se rompe definitivamente en el 33’. Primero pierde la pelota Richarlison. Luego la pierde Lucas Bergvall. Brentford huele sangre. Mathias Jensen arma el disparo, el portero Kinsky rechaza mal y Vitaly Janelt, atento al rebote, empuja el 2-0.
El gol retrata el gran problema de Tottenham: falta de convicción en los duelos, errores en la presión, desorden en la segunda jugada. Todo lo que Brentford hace bien, los de De Zerbi lo hacen mal.
Al descanso, el técnico mueve el banquillo. Entran Pedro Porro Fernandes y Rodrigo Bentancur por Conor Gallagher y Bergvall. Cambio de nombres, misma sensación: un equipo sin alma competitiva en las áreas.
Kayode remata, Thiago perdona la goleada
Si Tottenham soñaba con reaccionar tras el descanso, Brentford se encarga de apagar cualquier conato de remontada en cuatro minutos.
Minuto 49. De nuevo Sangare aparece en la frontal, arma un disparo potente, Kinsky desvía como puede y Michael Kayode, más rápido que todos, caza el rebote para firmar el 3-0. Otra vez la misma foto: jugadores locales llegando antes, más vivos, más decididos.
Seis minutos después, el marcador pudo convertirse en humillación. Bentancur derriba a Schade dentro del área y el árbitro señala penalti. Igor Thiago asume la responsabilidad, engaña al portero… pero estrella el lanzamiento en el poste. Tottenham respira, pero solo en el resultado. El juego sigue siendo un monólogo de los Bees.
Al final, las cifras son brutales: 3.96 de goles esperados para Brentford, apenas 0.47 para Spurs. Un abismo estadístico que refleja lo que cualquiera podía ver a simple vista.
De Zerbi y Gray señalan el mismo problema: los duelos
Roberto De Zerbi no se escondió tras el golpe. En Sky Sports, el técnico italiano fue directo:
“Nos vimos superados físicamente, pero lo sabíamos antes del partido. No estábamos preparados para pelear los duelos; cometimos muchos errores en el momento de la presión con Mikey Moore sobre el central izquierdo. Llegamos tarde demasiadas veces y perdimos demasiados duelos como para competir con Brentford”.
El entrenador insistió en la falta de organización y en la dificultad de ensamblar a tantos fichajes nuevos, pero volvió una y otra vez al mismo punto: la actitud en los choques individuales.
“Sabíamos que, con muchos jugadores nuevos, para convertirnos en un equipo necesitamos dos cosas: alma y estilo de juego. Hoy creo que había alma, pero no peleamos de la forma correcta en los duelos. Brentford es uno de los equipos más importantes de la Premier League en cuanto a duelos”.
En el vestuario, el diagnóstico fue calcado. Archie Gray, capitán circunstancial, no buscó excusas:
“Fue sencillo: perdimos demasiados duelos. Nos superaron en todo el campo. Por la razón que sea, no estábamos tan preparados para la pelea como ellos. Eso es cosa nuestra”.
Y remató con un mensaje que retrata el estado de ánimo del grupo:
“No creo que haya excusas. Cada uno se mirará al espejo y dirá que no fue suficiente. Perdimos demasiados duelos, esa fue la principal razón por la que perdimos”.
“Un equipo de desconocidos”
Jamie Redknapp fue igual de contundente en su análisis. Para el exfutbolista y ahora analista, la imagen de Tottenham fue la de un grupo sin conexiones:
“Parecían un equipo de desconocidos. Nunca ganaron suficientes duelos. No me gustó el once cuando lo vi. No me gusta Conor Gallagher en el 10; me preguntaba de dónde iba a salir la creatividad”.
Redknapp también apuntó a la situación de Lucas Bergvall, que volvió a sufrir:
“Por la razón que sea, ha tenido seis o siete meses muy duros. Los entrenadores que han llegado no han parecido confiar en él. Perdió la pelota en los primeros minutos y luego un duelo en la jugada del gol”.
Su único hilo de esperanza para los aficionados de Spurs fue a medio plazo: “La esperanza para Tottenham es que no serán el mismo equipo dentro de seis semanas”.
La afición sentencia: “Mismo Tottenham de siempre”
El ambiente entre los seguidores, al menos en redes, fue igual de severo. Algunos mensajes recogidos tras el encuentro lo resumen todo.
“Nueva temporada, nuevo entrenador, nuevos jugadores… el mismo viejo Spurs”, escribió Matt.
Jamie K fue más allá, recordando el ejemplo reciente de otro gigante: “Vimos la temporada pasada con Liverpool que gastar cientos de millones no garantiza buenos resultados. A estas alturas, quizá Spurs está maldito a vivir eternamente al borde del abismo hasta que, por fin, caiga”.
Josh puso el foco en las expectativas desmedidas tras el mercado: “He visto a tantos aficionados de Spurs hablar del top cuatro esta semana después del mercado que han tenido. Dos temporadas seguidas terminando en el puesto 17. Tienen que darse cuenta de que una gran temporada ahora mismo sería acabar en la parte alta de la tabla”.
Dazza fue directo a las carencias futbolísticas: “El mismo viejo Tottenham. Sin ideas arriba y débiles en el centro del campo y atrás. Mucho dinero gastado, pero por lo que veo, nada ha cambiado”.
Stevep cerró con una advertencia: “Nueva temporada, mismo viejo Spurs. Otra temporada de sufrimiento a menos que los nuevos fichajes se adapten rápido”.
Un estreno que duele… y que preocupa
El dato es contundente: este 3-0 iguala la derrota más abultada de Tottenham en una jornada inaugural de Premier League. Un golpe simbólico para un club que encadena dos temporadas terminando en el puesto 17 y que había apostado fuerte en el mercado para cambiar el rumbo.
El problema, como ya sucedió en la pelea por la salvación del curso pasado, no parece estar solo en la calidad de los nombres. Los números de los duelos lo dejan claro. Richarlison ganó solo dos de los ocho que disputó en la primera parte. Jan Paul van Hecke, nuevo central, apenas se impuso en dos de siete. Demasiadas segundas pelotas perdidas, demasiados choques evitados o mal ejecutados.
Mientras, Brentford se alimentó de esa fragilidad. Corrió más, chocó más fuerte, pensó más rápido. El segundo gol, con pérdidas en cadena y falta de reacción en el rechace, es el espejo en el que De Zerbi no quiere volver a mirarse.
Tottenham trabaja en los fichajes de Savinho y Omar Marmoush desde Manchester City para reforzar el ataque. Pero el propio encuentro en el Gtech dejó una sensación incómoda: dos delanteros nuevos no van a arreglar, por sí solos, un equipo que no compite los duelos ni se sostiene mentalmente cuando el partido se pone cuesta arriba.
La ambición del técnico italiano es clara. Quiere transformar a Spurs en algo reconocible, agresivo, valiente. El estreno, sin embargo, ha sido una pesadilla que recuerda demasiado al pasado reciente.
La cuestión ya no es cuánto ha gastado Tottenham, sino si De Zerbi será capaz de cambiar la mentalidad de un grupo que, por ahora, sigue pareciendo más un sueño inalcanzable que un proyecto real de Premier League.






