El capitán que respeta a Messi sin idolatría
Steve Mounie aterrizó en Buenos Aires con una idea muy clara en la cabeza: respeto sí, idolatría no. El capitán de Benín, lesionado y descartado para el amistoso del martes ante Argentina en el Estadio Monumental, decidió igualmente acompañar a sus compañeros en un viaje que para muchos sería casi una peregrinación al templo de Lionel Messi.
Para él, no.
El delantero de 32 años, ex de Huddersfield Town y hoy en las filas del Augsburg alemán, lo dijo sin rodeos en una entrevista con el medio africano Mega Sports Media al ser preguntado por el ocho veces ganador del Balón de Oro. “Yo no idolatro a nadie, no idolatro a Lionel Messi”, lanzó, sin matices.
Respeto sin devoción
La frase puede sonar provocadora en la previa del que se presenta como un partido de despedida histórica en la capital argentina. Pero Mounie no habla desde el desprecio, sino desde una filosofía personal que ha marcado toda su carrera.
“Soy un apasionado del fútbol y me encanta ver a los buenos jugadores jugar, observar lo increíblemente bien que lo hacen”, explicó. Es admiración técnica, casi de estudio. “Cuando jugué contra grandes jugadores, nunca pedí una camiseta”. No hay coleccionismo, no hay devoción, no hay pósters en la pared. Hay competencia.
El capitán de Benín se niega a colocar a sus rivales en un pedestal. Los mira a la misma altura. Como colegas de profesión, no como semidioses intocables. Esa mentalidad, insiste, le ha permitido mantenerse centrado, sin complejos, incluso frente a las mayores estrellas del planeta.
Viaje a Buenos Aires: Messi, Monumental y una despedida histórica
Que no idolatre a Messi no significa que ignore el peso del momento. Todo lo contrario. Mounie es plenamente consciente de lo que representa este partido en Buenos Aires, en un país que vive el fútbol como una religión y que se prepara para despedir, al menos simbólicamente, al campeón del mundo de 2022.
“Vine para eso: para ver lo que va a hacer”, reconoció sobre el astro argentino. Y ahí se abre un matiz clave en su discurso. No hay fanatismo, pero sí una profunda valoración de la obra. “Él debe disfrutar este momento como futbolista y como alguien que ha hecho tanto por el fútbol durante muchos años. Merece un momento para disfrutarlo”.
El mensaje es claro: Mounie no se arrodilla, pero se quita el sombrero. No pide la camiseta, pero no se perdería este partido por nada.
Un líder en la banda y un grupo disciplinado
Benín llega al duelo como claro “underdog”. Un equipo africano modesto frente al subcampeón del mundo de 2026, en un estadio imponente, con un país entero pendiente de cada toque de Messi. El escenario ideal para que muchos se sientan pequeños.
Mounie, incluso lesionado, está ahí precisamente para lo contrario. Su presencia en la banda actúa como un refuerzo moral para un vestuario que quiere medir su carácter en un contexto límite. Cuando le preguntaron qué se puede esperar de Les Guépards sobre el césped, el capitán no dudó: “Somos un equipo muy disciplinado”.
No promete espectáculo. Promete orden, concentración, respeto al plan. Para una selección que afina su puesta a punto antes de retomar la clasificación para la Copa Africana de Naciones, este amistoso no es una fiesta, es un examen de madurez.
La Bombonera, una escala obligada
Durante su estancia en Buenos Aires, Mounie se permitió un desvío que dice mucho del futbolero que lleva dentro. Visitó La Bombonera, el estadio de Boca Juniors, otro santuario del balón. Compartió fotos en Instagram y acompañó las imágenes con un cántico a favor del club xeneize.
No es un turista más. Es un profesional que aprovecha cada viaje para empaparse de la cultura futbolística local, para entender por qué determinados estadios y camisetas pesan tanto en la historia del juego.
Mientras el mundo mira a Messi y al Monumental, Mounie se mueve en paralelo, absorbiendo atmósferas, sumando experiencias, reforzando su propio relato como jugador que ve a las leyendas de cerca, pero nunca desde abajo.
Entre la rehabilitación y el futuro
El presente del capitán de Benín está marcado por la lesión que le impide saltar al césped en esta gira. Su prioridad inmediata es clara: rehabilitarse bien, recuperar sensaciones y volver a ganar protagonismo en el Augsburg.
El amistoso ante Argentina, para él, será una mezcla extraña: líder sin botas, referente sin minutos. Pero también una oportunidad para observar, aprender y alimentar esa mirada analítica que tanto reivindica cuando habla de los grandes jugadores.
No idolatra a Messi. Lo estudia. Lo respeta. Lo quiere ver disfrutar de su propia despedida. Y mientras el mundo se rinde al 10, Mounie se prepara en silencio para el próximo capítulo de su propia historia con Benín y en la Bundesliga.
Porque cuando vuelva al césped, no querrá camisetas. Querrá competir contra los mejores, mirándolos, una vez más, directamente a los ojos.






