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Cody Gakpo esquivó una bala al no fichar por Man City

John Aldridge asegura que Cody Gakpo “esquivó una bala” al no fichar por Man City.

La historia pudo ser muy distinta para Cody Gakpo. En los últimos días del mercado de verano, el neerlandés estuvo más cerca de la puerta de salida de Anfield de lo que muchos imaginan.

Según las informaciones, el atacante llegó a optar por unirse a Manchester City ante la inminente llegada de Bradley Barcola a Liverpool. El escenario parecía claro: relevo en la banda y un traspaso millonario rumbo al Etihad.

No ocurrió.

Liverpool rechazó una oferta de 80 millones de libras procedente del club del Etihad Stadium y Gakpo se quedó. En aquel momento, la decisión se leyó como una apuesta deportiva fuerte por parte de los ‘reds’. Hoy, con el contexto actual, parece también un golpe de suerte monumental para el propio jugador.

El contexto que lo cambia todo

Después de ese mercado, el panorama en Manchester City dio un giro dramático. El club fue declarado culpable de 114 cargos por incumplir las normas financieras de la Premier League, con acusaciones de pagos ficticios para maquillar ingresos y reducir costes por más de 900 millones de libras, según informó The Athletic.

Ese terremoto administrativo ha encendido todas las alarmas. Se habla de sanciones gigantescas, de castigos ejemplares, de un futuro inmediato envuelto en incertidumbre para el equipo de Enzo Maresca.

En ese marco aparece la reflexión de John Aldridge. El exdelantero de Liverpool, siempre directo, lo dejó claro en su columna en el Liverpool Echo: Gakpo “ha esquivado una bala”. El ex ‘9’ subraya que el neerlandés “podría haber fichado fácilmente por Man City en verano” y que, visto lo que ha salido a la luz, la decisión final de no moverse le ha salido redonda.

Un ambiente eléctrico en Anfield

El domingo, Anfield se prepara para una tarde cargada de tensión cuando Liverpool reciba a Manchester City. No será un partido más. El ambiente promete ser febril, con la grada local apuntando no solo al rival deportivo de estos años, sino también al club señalado por sus infracciones fuera del campo.

En ese contexto, la historia de Gakpo adquiere otro matiz. Pudo estar en el vestuario visitante, en medio de un proyecto que ahora encara la posibilidad de sanciones históricas, incluida una hipotética caída de categoría.

Imaginemos el escenario: firmar por el campeón, aterrizar en un equipo diseñado para ganar la Premier League y la Champions, y en cuestión de meses verse atrapado en un club que podría enfrentarse a un descenso y a una venta masiva de jugadores para recomponer su situación. No es el tipo de giro de guion que sueña un futbolista que está en plena madurez, con 27 años y en un momento clave de su carrera.

El alivio de seguir de rojo

Para Gakpo, quedarse en Liverpool significa algo muy distinto: estabilidad, un proyecto sólido y una institución que no vive bajo la sombra de una investigación masiva. Anfield ofrece presión, sí, pero de la buena: la de pelear por títulos en un entorno futbolístico limpio y transparente.

La pregunta es inevitable: ¿cómo se habría sentido el neerlandés si hubiera dado el paso hacia el Etihad y, a los pocos meses, se viera obligado a elegir entre jugar en una categoría inferior o hacer de nuevo las maletas para salir de un club en plena tormenta?

Esa decisión ya no le persigue. Y Aldridge lo subraya con fuerza: al permanecer en Liverpool, Gakpo se ha librado de quedar atrapado en lo que puede convertirse en un desastre de proporciones épicas para Manchester City.

Una ausencia con sabor a oportunidad perdida

Hay, sin embargo, un matiz amargo en esta historia. Todo apunta a que Gakpo no podrá estar sobre el césped el domingo. La lesión sufrida durante el parón internacional prácticamente le descarta para el choque en Anfield.

No tendrá la ocasión de mirar a los ojos al equipo que quiso llevárselo y demostrar, balón mediante, lo que se han perdido. No podrá firmar el tipo de actuación que convierte una decisión de mercado en una declaración pública de intenciones.

Se quedará fuera, viendo el partido desde la grada o desde casa, pero con una certeza muy clara: en un verano de movimientos, rumores y ofertas millonarias, la operación que no se hizo acabó siendo la más importante de su carrera reciente. Y ahora, con Anfield encendido y el futuro de Manchester City bajo sospecha, la elección de seguir de rojo parece más acertada que nunca.