Logotipo completo Cancha Firme

Cucurella destaca con España pero lucha en el Real Madrid

En camiseta roja, Marc Cucurella parece otro futbolista. En el 4-1 de España ante Croacia firmó una actuación de lateral total, intensa, limpia, con la misma energía que deslumbró en el último Mundial. En la selección se le ve suelto, valiente, dueño de su banda. Nada que ver con la versión dubitativa que viene mostrando en el día a día del Real Madrid.

El contraste ya es imposible de ignorar.

De líder con España a eslabón débil en Madrid

Su partido ante Croacia fue un repaso de todo lo que se espera de él: agresivo al cruce, atento en las coberturas, profundo cuando España necesitaba ensanchar el campo. Parecía rejuvenecido, casi liberado. El tipo de lateral que justifica una gran inversión y un rol protagonista.

En el Bernabéu, en cambio, la historia se ha torcido. Llegó desde Chelsea en un traspaso de verano de los que marcan época, con la etiqueta de uno de los mejores laterales izquierdos del mundo y un precio que no admite excusas. Empezó el curso con un rendimiento aceptable, sin deslumbrar pero cumpliendo. Luego llegaron las primeras grietas.

El golpe más duro, el derbi madrileño. Atlético de Madrid apuntó sin piedad a su costado y encontró oro. Una y otra vez. Cucurella sufrió, perdió duelos, dejó espacios a su espalda y convirtió su carril en una invitación abierta. Esa noche encendió todas las alarmas sobre su fiabilidad defensiva en los partidos de máximo voltaje.

De la Fuente le aprieta… mientras le elogia

Luis de la Fuente no esquivó el tema tras el triunfo ante Croacia. Al contrario, lo puso en el centro del foco. El seleccionador, encantado con el impacto de su lateral, lanzó un mensaje tan elogioso como incómodo para el entorno blanco.

«Es sensacional», dijo sobre Cucurella, subrayando que en la selección hay jugadores que parecen subir un peldaño. Remarcó esa transformación que se produce cuando algunos dejan el club y se integran en el vestuario de España: con la Roja, rinden a un nivel «muy superior» al que muestran en su equipo.

La explicación del técnico fue directa: aquí se sienten cómodos, el estilo les favorece, el contexto les potencia. Sin nombrar al Real Madrid, la comparación quedó flotando en el aire. En la selección, Cucurella se multiplica; en su club, se encoge.

Un sistema que le impulsa y un club que le exige

El esquema de De la Fuente le protege y le explota. España le ofrece apoyos constantes, una salida clara de balón y coberturas bien trabajadas. Puede ser agresivo sin miedo a quedar expuesto, puede proyectarse sabiendo que la estructura le sostiene.

En el Real Madrid, la adaptación a un plan mucho más exigente está siendo áspera. La responsabilidad defensiva es mayor, los espacios a campo abierto aparecen con frecuencia y cada error se magnifica. En los partidos grandes, Cucurella ha dado la sensación de ir siempre un segundo tarde, sin la solidez que se presupone a un lateral titular de un gigante europeo.

El sueño de jugar en el Bernabéu se ha convertido en un examen continuo. Cada centro mal defendido, cada duelo perdido, alimenta la sensación de que todavía no ha encontrado su sitio en la pizarra de José Mourinho.

Carreras aprieta desde la sombra

La competencia interna no ayuda a relajar el ambiente. Real Madrid ya había invertido fuerte en Álvaro Carreras un año antes de la llegada de Cucurella. El plan era claro: dos laterales de alto nivel para una banda izquierda blindada durante años.

Carreras, en los minutos que ha tenido, no ha sido espectacular, pero sí algo que pesa mucho en un banquillo como el de Mourinho: fiable. Sin estridencias, sin errores groseros, con un rendimiento sólido cada vez que le ha tocado entrar. Esa regularidad discreta empieza a pesar tanto como el cartel de estrella del nuevo fichaje.

La batalla por la titularidad ya no es una cuestión de jerarquía, sino de méritos inmediatos. Y ahí, ahora mismo, Cucurella va por detrás.

Un punto de no retorno

El escenario es claro: o traslada su versión de la selección a la camiseta blanca, o el verano de su gran traspaso quedará marcado por la decepción. El margen de error se ha reducido al mínimo. Otro descalabro defensivo, otra noche como la del derbi, y la puerta de la titularidad puede cerrarse de golpe.

Cucurella afronta semanas decisivas. Necesita que el jugador que domina la banda con España aparezca, de una vez, en el Bernabéu. Porque Carreras espera su oportunidad, Mourinho no regala minutos y el club no olvida lo que pagó.

La pregunta ya no es si tiene nivel. Eso lo demostró contra Croacia. La verdadera incógnita es otra: ¿podrá ser el mismo futbolista cuando vuelva a vestirse de blanco?