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Derby: Un empate que sabe a victoria gracias a Fuseini

A veces, en el fútbol, empatar sabe a victoria. Y para Derby, este fin de semana fue exactamente eso.

Un inicio de temporada que pesa

El arranque de curso ha sido duro. Un solo triunfo en ocho partidos, dos empates, cinco derrotas. Un balance que explica por sí solo por qué el equipo se asoma con vértigo a la zona baja de la Championship. El -7 en la diferencia de goles no engaña: Derby no ha sido lo suficientemente contundente ni en su área ni en la rival.

Llegar al primer parón internacional en esa situación es todo lo contrario a lo ideal. Cuando te mueves cerca de los tres últimos, cada punto se convierte en algo más que un número: es autoestima, es confianza, es agarrarse a algo mientras el calendario no da tregua.

Derby había mostrado cierta capacidad de resistencia en algunos tramos del curso. Pero lo del sábado tuvo otro tono. Otra carga emocional.

Dominio sin premio… hasta el final

Ante un Burnley igualmente hundido en la tabla, los Rams hicieron muchas cosas bien. Tuvieron más disparos, más tiros a puerta, generaron ocasiones más claras. Atacaron, insistieron, buscaron. Y, sin embargo, el marcador les devolvía una realidad cruel: se encaminaban hacia la cuarta derrota consecutiva y al parón internacional como colistas.

El escenario era desolador. Juego sin recompensa, clasificación en rojo, sensación de estar atrapados en una dinámica que no se rompe. Hasta que apareció Mohammed Fuseini.

La chispa que Derby llevaba tiempo esperando

En Pride Park llevaban meses pidiendo velocidad por fuera. Algo distinto. El curso pasado, Patrick Agyemang dio un matiz nuevo, sí, pero su fútbol se apoyaba más en la potencia y el cuerpo que en el vértigo puro.

Con la llegada de Fuseini, cedido desde Union Saint-Gilloise en el último día de mercado, esa carencia empezó a tener respuesta. Desde su debut, el ghanés se ha convertido en una de las luces más brillantes de este Derby irregular. No siempre ha elegido bien en el último pase ni ha sido impecable en la definición, pero su manera de atacar cambia el tono del equipo.

Encarar sin miedo. Atrevido para irse de su marcador. Obsesionado con buscar portería. Siempre dispuesto a estirar defensas, a atacar el espacio a la espalda, a obligar a los centrales a girarse. Todo eso se ve, se siente, se contagia.

Cuando un equipo entra en una mala racha, necesita algo así. Un futbolista capaz de romper el guion en un segundo, de levantar a la grada, de hacer creer que todavía hay una jugada más, un disparo más, una oportunidad más. Fuseini ofrece exactamente eso.

Un suplente que puede cambiar partidos

El sábado fue el ejemplo perfecto de lo que puede significar su presencia, sobre todo saliendo desde el banquillo. Un jugador tan explosivo es una pesadilla para cualquier lateral cuando las piernas ya pesan y el reloj se acerca al final. Cada carrera suya abre una grieta. Cada uno contra uno obliga a defender más atrás.

Cuanto más se adapte al nuevo entorno, a sus compañeros y a la idea de juego de John Eustace, más peligroso será. Más decisivo. Más imprescindible.

Y ahí asoma otro escenario ilusionante para los Rams: cuando el parte médico se vacíe y el equipo recupere efectivos, la posibilidad de alinear a Fuseini y Agyemang en las dos bandas se vuelve tentadora. Con Carlton Morris como nueve y ambos atacantes abiertos, Derby puede transformarse en un equipo muy incómodo de frenar en campo rival. No hoy. No mañana. Pero sí en la segunda mitad de la temporada, si el trabajo y la paciencia hacen su parte.

De la desesperación al alivio

En el presente, lo que queda es la imagen del golpeo de Fuseini. Un disparo sensacional, en el momento límite, que rescató un punto cuando el equipo ya miraba al abismo. Ese gol no solo cambió un resultado. Cambió un estado de ánimo.

La sensación de derrumbe dio paso a algo más llevadero: alivio, esperanza, un pequeño hilo al que agarrarse durante el parón. Jugadores y aficionados se marchan ahora con una idea distinta en la cabeza: hay materia prima para reaccionar, hay piernas jóvenes que pueden encender partidos, hay margen para construir una remontada cuando la competición se reanude el 10 de octubre.

Derby sigue abajo. El inicio sigue siendo flojo. Pero con un jugador como Mohammed Fuseini dispuesto a romper partidos desde la banda, la pregunta ya no es solo cuánto ha sufrido este equipo, sino hasta dónde puede llegar si por fin encuentra el modo de explotar esa chispa.