Duke empata 2-2 con North Carolina gracias a Congleton
En Durham, bajo los focos de Freeman Field en el Koskinen Stadium, Duke firmó un empate que sabe a batalla ganada más que a simple 2-2 ante el No. 16 North Carolina. No fue un partido brillante. Fue un partido duro. Y en ese contexto, el nombre que quedó grabado fue el de un debutante: Ethan Congleton.
El delantero de primer año sostuvo a los Blue Devils casi él solo en la primera parte, con un doblete que sostuvo al equipo cuando más lo necesitaba. Un gol de penalti, un remate oportunista y una noche de madurez acelerada para un jugador que todavía se está acostumbrando al ritmo de la ACC.
Congleton golpea primero
Los primeros diez minutos fueron de tanteo. Mucho balón en el centro del campo, poca claridad cerca de las áreas. Ninguno de los dos equipos lograba imponer del todo su idea.
Entonces apareció Max Deisenhofer.
El guardameta de Duke, también freshman, se vio exigido de golpe en el minuto 15. North Carolina encadenó tres remates en rápida sucesión y el portero respondió a todos, sosteniendo el 0-0 con una serie de intervenciones que cambiaron el pulso del partido.
La reacción fue inmediata. Menos de 30 segundos después, Jack Ottley se filtró en el área rival, provocó un penalti y entregó a Congleton la primera gran oportunidad de la noche. Desde los once metros, el delantero no dudó: ejecución limpia, 1-0 y un golpe anímico para un Duke necesitado de buenas noticias en la conferencia.
La alegría duró poco. Unos cinco minutos más tarde, los Tar Heels encontraron el empate a balón parado. Un libre directo bien ejecutado acabó en el 1-1, recordatorio de que el margen de error frente a un rival del ranking nacional es mínimo.
Un regreso que cambia el guion
El tramo final del primer tiempo trajo un matiz clave. Con diez minutos por jugar antes del descanso, el banquillo de Duke se movió: entraron Ulfur Bjornsson y Jamie Kabuusu, que no jugaban desde el 10 y el 18 de septiembre, respectivamente. Dos regresos, dos piernas frescas, otra energía.
Bjornsson no tardó nada en justificar su presencia. En el minuto 40, armó una jugada que terminó con un cabezazo de Ottley dentro del área. El remate fue desviado por el portero, pero la acción no había terminado. El rebote quedó suelto y Congleton, otra vez en el lugar exacto, atacó la pelota y la empujó a la red.
Segundo gol del delantero, 2-1 para Duke y otra contribución de Ottley, esta vez en forma de asistencia. Con esa jugada, ambos compañeros de generación se colocaron igualados como máximos productores ofensivos del equipo, con 21 puntos cada uno. No es casualidad: la nueva camada está tirando del carro.
Al descanso, los Blue Devils se marcharon con ventaja y con la sensación de haber encontrado por fin algo de premio a su insistencia.
North Carolina responde desde el punto de penalti
El segundo tiempo cambió de tono. Los dos equipos se estiraron, los porteros volvieron a entrar en escena y el partido se abrió sin perder su dureza en la medular. Tanto Deisenhofer como su homólogo de North Carolina tuvieron que intervenir para mantener vivas las opciones de los suyos.
El empuje visitante terminó encontrando recompensa. En el minuto 64, una acción en el área de Duke terminó señalada como penalti. North Carolina no perdonó desde los once metros y devolvió el marcador a la igualdad: 2-2 y más de 25 minutos por delante.
El gol enfrió a Duke durante unos instantes, pero no rompió el partido. Lo endureció. La batalla volvió al centro del campo, con duelos constantes, choques y muy pocas concesiones cerca de las áreas.
Con el reloj acercándose a los últimos diez minutos, el encuentro se convirtió en una lucha de resistencia. Cada balón dividido importaba. Cada despeje también. La tensión subió, el juego se hizo más físico y las áreas se llenaron de piernas, pero el marcador ya no se movió.
Duke defendió su punto con uñas y dientes hasta el pitido final. No fue un empate cualquiera: fue un punto trabajado ante un rival mejor posicionado en la ACC y en el ranking nacional, en una temporada liguera complicada para los Blue Devils (7-8-1, 1-5-1 ACC).
Todo se decide en South Bend
El cierre de la temporada regular ya tiene cita marcada. Duke viajará ahora a Alumni Stadium, en South Bend (Indiana), para medirse a Notre Dame en su último duelo antes del torneo de conferencia. Los Blue Devils, con balance global negativo pero todavía con margen para corregir sensaciones, se enfrentarán a unos Fighting Irish que llegan con registro de 6-4-3 (3-3-0 ACC).
Será a las 7 p.m., en campo ajeno y con poco margen para el error. Tras una noche en la que un par de freshmen sostuvieron al equipo ante un rival del Top 25, la pregunta es clara: ¿podrá Duke transformar este punto de carácter en el impulso que le falta para cerrar la fase regular con un golpe de autoridad en Notre Dame?






