Eddie Howe se marcha del Newcastle: el fin de una era
Eddie Howe está a punto de cerrar su etapa como entrenador del Newcastle y con ella un ciclo que ha redefinido el club. Según The Athletic, el técnico inglés ha comunicado a la directiva su decisión de dejar el cargo y tomarse un descanso del fútbol, apenas un año después de haber optado por continuar al frente del proyecto.
No hay ruptura traumática ni guerra fría. La separación es amistosa, pactada, casi quirúrgica. El club, de hecho, llevaba tiempo preparado para este escenario. Mientras Howe hace las maletas, en los despachos ya trabajan con un nombre propio: Matthias Jaissle.
Jaissle, el elegido del proyecto saudí
El entrenador de Al Ahli es el gran favorito para sentarse en el banquillo de St James’ Park. No es una candidatura improvisada. El alemán mantiene una relación estrecha con los dueños mayoritarios del Newcastle, el Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudí, el mismo fondo que controla Al Ahli.
Esa conexión pesa. Pero no es lo único.
A sus 38 años, Jaissle ha construido un perfil de técnico moderno, agresivo y ambicioso. En Red Bull Salzburg levantó dos Bundesligas austríacas consecutivas y una Copa de Austria con un fútbol de alta intensidad, presión arriba y vocación ofensiva. Un estilo que encaja con la idea de club que PIF quiere proyectar al mundo.
Su salto a Al Ahli en 2023 no rebajó el listón, lo elevó. Bajo su mando, el conjunto saudí encadenó dos títulos de la AFC Champions League, en 2025 y 2026, consolidando su reputación como entrenador capaz de competir y ganar en escenarios de máxima exigencia.
Ahora, ese mismo perfil está a un paso de aterrizar en Tyneside, en un club que se asoma a otra reconstrucción profunda.
El legado de Howe: del abismo a la élite
Howe llegó en noviembre de 2021, con el Newcastle hundido en la 19ª posición de la Premier League y un ambiente de urgencia permanente. El riesgo era evidente. El margen de error, mínimo.
Respondió con autoridad.
Primero aseguró la permanencia en la élite, un objetivo que en aquel momento ya se sentía como una pequeña hazaña. Después dio un salto que cambió la dimensión del club: clasificación para la Champions League en la histórica campaña 2022-23. St James’ Park volvió a escuchar el himno de la máxima competición europea y el Newcastle dejó de ser un proyecto teórico para convertirse en una realidad tangible.
Su punto culminante llegó en 2025. Carabao Cup, final ante el Liverpool, título. El club rompió una sequía de 70 años sin levantar un gran trofeo. Una noche que se instaló de inmediato en la memoria colectiva del norte de Inglaterra y que puso el sello definitivo al trabajo de Howe.
Pero el fútbol no perdona inercias.
La temporada 2025-26 fue un golpe de realidad. El Newcastle se desplomó hasta el 12º puesto en la Premier League y sufrió una dura eliminación en octavos de final de la Champions frente al Barcelona. El brillo de los años anteriores se empañó y el desgaste, interno y externo, empezó a hacerse notar.
Pese a todo, en las reuniones de final de curso en Matfen Hall, los representantes de PIF le dieron su respaldo. Sobre el papel, Howe seguía siendo el hombre del proyecto. Poco después, cambió de idea. El técnico decidió parar. Y el club se ve obligado a acelerar un nuevo giro de timón.
Un verano de ventas y reconstrucción
La salida de Howe no llega sola. Llega en medio de una reestructuración profunda de la plantilla, marcada por ventas de alto impacto.
Anthony Gordon ya ha sido traspasado al Barcelona por 69,3 millones de libras. Sandro Tonali ha puesto rumbo al Tottenham Hotspur en una operación de 100 millones. Dos piezas importantes, dos mensajes claros: el Newcastle también vende, no solo compra.
Y no es el final de la historia.
Arsenal aprieta por Bruno Guimarães, el centrocampista que se ha convertido en el corazón futbolístico y emocional del equipo. Si el brasileño acaba saliendo, el nuevo entrenador no solo tendrá que diseñar un plan de juego; tendrá que redefinir la identidad misma del Newcastle sobre el césped.
Ahí entra Jaissle.
El reto que espera a Jaissle
Si se cierra su llegada, el alemán aterrizará en un club en plena encrucijada. Hereda un estadio encendido, una propiedad ambiciosa y un listón competitivo que Howe dejó muy alto. Pero también una plantilla en transformación, con piezas clave ya fuera y otras en el escaparate.
Deberá imponer su sello en un entorno mucho más expuesto que el de la liga austríaca o la Saudi Pro League. Deberá hacerlo rápido, con la lupa de la Premier League sobre cada alineación, cada cambio, cada racha de resultados.
Howe se marcha dejando títulos, Europa y una sensación inequívoca: el Newcastle volvió a importar en las grandes conversaciones del fútbol europeo. Jaissle, si finalmente ocupa su lugar, tendrá que responder a una pregunta que sobrevuela Tyneside:
¿ha sido esta etapa el techo del proyecto… o solo el comienzo de algo aún más grande?






