Emile Heskey critica el bloqueo a jóvenes ingleses en el fútbol
Emile Heskey habla con la autoridad de quien ya vivió el camino que ahora recorre su hijo. El exdelantero de la selección inglesa ve cómo Jaden, un extremo potente y ambicioso, ha tenido que dejar atrás la comodidad de Inglaterra para buscar minutos reales lejos de la Premier League. Y no se muerde la lengua.
En declaraciones concedidas a GOAL, Heskey, en colaboración con la casa de apuestas BetWright, explica por qué la familia tomó la decisión de que su hijo saliera del país para jugar: la élite inglesa no abre la puerta a tiempo.
“Creo que con 17, 18 años, si estás listo para jugar en el primer equipo y no te lo dan, y sabes que inevitablemente no te lo van a dar en Inglaterra, tienes que irte a un sitio donde haya un historial probado”, apunta. “Alemania parece tener ese historial”.
La Bundesliga vuelve a aparecer como refugio para el talento británico. No es casualidad. Emile mira al sistema inglés y ve un problema estructural: los jóvenes internacionales brillan con la camiseta de Inglaterra, pero chocan contra un muro cuando regresan a sus clubes.
“En nuestro sistema de categorías inferiores, a nivel de selecciones, tenemos jugadores fantásticos”, recuerda. “Los alemanes lo han visto una y otra vez en esos futbolistas. ¿Por qué no se les da la oportunidad en Inglaterra?”
Heskey no se limita a señalar a Alemania. Enumera destinos que se han convertido en atajos hacia la élite que no pasa por la Premier League: Bélgica, Francia… ligas que sí se atreven a poner a chavales de 18 o 19 años en el escaparate principal.
“No deberíamos tener que irnos a Alemania, no deberíamos tener que irnos a Bélgica, no deberíamos tener que irnos a Francia. Pero es lo que está pasando”, insiste. “En Inglaterra estamos comprando jugadores de Francia, de Alemania, con 20, 21 años. Y tenemos chicos de 20, 21 años que han jugado contra ellos a nivel internacional de forma regular… y les han ganado”.
El contraste duele. Mientras los clubes ingleses pagan fortunas por jóvenes extranjeros ya fogueados, una generación que Heskey conoce bien se queda sin espacio en casa. Él mismo cita a nombres de esa camada dorada: Jadon Sancho, Phil Foden, Marc Guehi. Un grupo al que muchos calificaron como el mejor de Europa en edad juvenil.
“Formaban parte de esa generación con Sancho, Phil Foden, creo que también Marc Guehi, que era vista como la mejor de Europa. Pero no les hemos dado las oportunidades”, lamenta. “Marc Guehi estaba en Chelsea, no tuvo una oportunidad en Chelsea, tuvo que irse”.
El patrón se repite: los otros países sí apuestan por los suyos. Inglaterra presume del campeonato más poderoso del planeta, pero paga un precio alto en formación.
“Los demás están teniendo oportunidades en sus respectivos países. Y lo entiendo, porque en Inglaterra tenemos la liga más grande y posiblemente la mejor”, admite Heskey. “Pero nuestros chicos nunca van a tener la oportunidad”.
Ahí entra en juego la experiencia personal. Emile compara la situación de su hijo con la suya. Jaden está entrando en la franja clave.
“Mi hijo tiene 20, pronto 21”, explica. “Con 22 yo me fui al Liverpool después de haber jugado cinco temporadas en el Leicester”.
La frase deja al descubierto la brecha generacional: antes, un talento inglés de nivel selección podía acumular cinco campañas de fútbol real antes de dar el salto a un gigante. Hoy, muchos siguen atrapados en categorías inferiores cuando deberían estar aprendiendo a golpe de estadio lleno.
“Tenemos demasiados chicos ahora que, no diría que están siendo frenados, pero sí que se están perdiendo años importantes de aprendizaje con 18, 19, 20 años para jugar en el sub-21, que no te da nada”, denuncia. “Aparte del EFL Trophy, que está bien. Me gusta, me gusta mucho, pero son dos partidos”.
Para Heskey, ese es el verdadero drama: una generación de futbolistas que acumula minutos en ligas de desarrollo y torneos secundarios mientras otros, en Alemania o Francia, ya cargan con la presión del fútbol profesional. De ahí que vea en la salida al extranjero no una aventura, sino casi una necesidad.
Su hijo ya ha dado el paso. La pregunta ahora es cuántos más tendrán que hacer las maletas antes de que la Premier League se atreva, de verdad, a confiar en sus propios chicos.






