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Fallece el ex campeón de boxeo Josh Frederiksen en accidente de paracaidismo

El deporte australiano está de luto. El ex campeón nacional de boxeo Josh Frederiksen murió a los 36 años tras un accidente de paracaidismo en Queensland, una tragedia que ha sacudido tanto al ring como al cielo que él buscaba conquistar.

El incidente ocurrió el miércoles en Toogoolawah, al noroeste de Brisbane. Frederiksen fue trasladado en helicóptero a un hospital de la capital estatal, pero las graves lesiones sufridas en el aterrizaje hicieron imposible salvarle la vida.

Las primeras investigaciones apuntan a que el paracaídas se abrió correctamente durante el salto. No falló el equipo. Todo indica que, ya cerca del suelo, Frederiksen se encontró con una turbulencia que derivó en un aterrizaje extremadamente duro. El impacto fue devastador.

La Australian Parachute Federation confirmó el fallecimiento y expresó públicamente su dolor. Su director ejecutivo, Stephen Porter, subrayó en un comunicado el golpe que supone la pérdida para la comunidad: la organización se declaró “profundamente apenada” por la muerte de uno de sus miembros tras “un accidente en el aterrizaje”, y recordó que el paracaidismo, por mucho que se trabaje en minimizar los peligros, conlleva riesgos que “no pueden eliminarse por completo”.

Frederiksen no era un novato en el aire. Acumulaba más de 100 saltos exitosos, una cifra que habla de experiencia y confianza en la disciplina. Pero su nombre se había hecho grande sobre todo entre las dieciséis cuerdas: disputó 20 combates profesionales y llegó a conquistar el título australiano del peso semipesado, un cinturón que lo situó en la primera línea del boxeo nacional.

La noticia de su muerte desató una ola inmediata de apoyo y reconocimiento. Se creó una campaña en GoFundMe para ayudar a su entorno más cercano, que el viernes por la mañana ya superaba los 25.000 dólares en donaciones. Una cifra que no devuelve una vida, pero que refleja el impacto humano de su pérdida.

Compañeros de profesión y amigos llenaron las redes sociales de mensajes. El boxeador Nick Midgley, visiblemente afectado, le dedicó un emotivo texto en Instagram. Describió a Frederiksen como “un hombre especial” y confesó no haber escuchado nunca “una mala palabra” sobre él. Habló de valores, de moral, de alguien que vivía de acuerdo con lo que predicaba. De un hermano.

El eco de esas palabras resume el vacío que deja Frederiksen: campeón en el cuadrilátero, respetado en la comunidad del paracaidismo, querido por quienes lo conocieron de cerca. Un deportista que buscaba límites nuevos en el aire tras haberlos empujado ya sobre el ring.

Esta vez, sin embargo, el riesgo ganó el combate. Y Australia pierde a uno de esos competidores que no se conforman con una sola vida deportiva, que persiguen la adrenalina en cada escenario posible. La pregunta, ahora, es cómo honrará el deporte su memoria en los días que vienen.