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Inter Milano W pierde 0-3 ante Como W en la Serie A Women

En el Stadio Ernesto Breda, la tarde cerró con un marcador que no admitió matices: Inter Milano W 0–3 Como W, en la jornada 22 de la Serie A Women. Un duelo que, sobre el papel, enfrentaba a la solidez de un bloque de Champions League contra la irregularidad de media tabla, pero que terminó siendo una lección táctica de las visitantes y un baño de realidad para un Inter que había construido su temporada sobre un ataque feroz y una defensa bastante fiable.

Heading into this game, Inter llegaba como 2.º clasificado con 44 puntos y un ADN ofensivo muy marcado: 49 goles a favor en total, con una media de 2.3 goles por partido en casa y 2.2 en global. Sus 26 goles encajados (1.0 en casa, 1.2 en total) explicaban un balance general de +23 que sostenía el discurso de un aspirante sólido a Europa. Como W, por su parte, aterrizaba en Sesto San Giovanni desde la 8.ª plaza, con 30 puntos y un perfil diametralmente distinto: 24 goles a favor y 22 en contra en total, un equipo que vive de la eficiencia y de un bloque defensivo que, lejos de casa, solo había concedido 9 goles en 11 salidas (0.8 de media), apoyado en 6 porterías a cero como visitante.

Ese choque de identidades se vio ya en las alineaciones. Gianpiero Piovani apostó por un once de mucho pie y peso ofensivo: T. Ivarsdottir bajo palos; la jerarquía de M. Milinkovic y C. Pleidrup en la zaga; la experiencia de O. Schough y el dinamismo de M. Tomaselli e I. Santi en la zona intermedia; y arriba, E. Polli junto a A. Paz, con la posibilidad de activar desde el banquillo un arsenal de lujo: T. Wullaert, H. Bugeja, L. Magull, H. Csiszar, A. Serturini o B. Glionna. En frente, Selena Mazzantini armó un Como muy reconocible: A. Capelletti en portería, una línea de cuatro con A. Marcussen y S. Howard como pilares físicos, el trabajo de M. Pavan y L. Vaitukaityte en la medular, y un frente ofensivo con N. Nischler y M. Bergersen flotando por detrás de V. Bernardi.

El gran vacío táctico de Inter no estuvo en las ausencias —no se registraron bajas significativas en la previa— sino en la desconexión entre líneas. Un equipo acostumbrado a dominar con balón se encontró, desde el 0-2 al descanso, obligado a correr hacia atrás y a exponerse. La estadística de la temporada ya avisaba: pese a las 8 porterías a cero en total, Inter ha mostrado momentos de fragilidad puntual, y su mayor derrota en casa había sido precisamente un 0-3, resultado que Como repitió con precisión quirúrgica.

En el plano disciplinario, la historia del curso también pesó. Inter es un equipo que concentra el 25.93% de sus amarillas entre el 31’ y el 45’, y otro 18.52% entre el 61’ y el 75’, tramos donde la ansiedad por volcarse arriba suele traducirse en faltas tácticas. Como, en cambio, reparte sus tarjetas amarillas de forma más homogénea, con un pico del 33.33% entre el 46’ y el 60’, cuando suele subir líneas para morder tras el descanso. En un partido que se rompe pronto en el marcador, esa tendencia favoreció a las visitantes: menos necesidad de hacer faltas en zonas peligrosas, más control emocional para gestionar ventajas.

El duelo clave, el “Cazador vs Escudo”, se jugaba en teoría alrededor de T. Wullaert, máxima goleadora y asistente del campeonato con 10 goles y 7 asistencias, frente a una defensa visitante que en total solo había encajado 22 tantos. La belga, que además ha convertido 3 penaltis pero ha fallado 1, representa el vértice de un sistema que suele alternar entre el 3-5-2 y el 3-4-1-2, con mucha libertad para recibir entre líneas y filtrar el último pase. Pero su condición de suplente de inicio, entrando como recurso desde el banquillo, hizo que Inter perdiera minutos de su influencia en el tramo en el que normalmente rompe partidos.

Al otro lado del tablero, Como encontraba su propia “cazadora” en N. Nischler. Con 5 goles y 1 asistencia en la temporada, 26 disparos totales y 14 pases clave, la atacante italiana se ha consolidado como referencia ofensiva. Su capacidad para trabajar sin balón, con 21 entradas y 7 interceptaciones, encaja en la idea de Mazzantini: una delantera que es la primera defensora. En el Breda, esa mezcla de sacrificio y olfato se tradujo en un Como capaz de castigar cada transición, apoyado también por el talento emergente de M. Pavan en la sala de máquinas. La centrocampista, con 1 gol, 3 asistencias y 52 regates intentados (25 exitosos), es el “motor” que conecta salida limpia con último tercio.

En la “sala de máquinas” de Inter, nombres como L. Magull y H. Csiszar explican por qué el equipo neroazzurro ha sido capaz de sostener un ritmo alto de creación durante todo el curso. Magull, con 4 asistencias, 20 pases clave y un 86% de precisión en el pase, es la organizadora silenciosa; Csiszar, con 3 goles, 1 asistencia y 3 tiros bloqueados, aporta llegada y trabajo mixto. Pero ante Como, esa superioridad técnica se vio diluida por la intensidad lombarda y por la capacidad de Pavan para ganar duelos (68 de 139) y romper líneas conduciendo.

Defensivamente, el contraste entre M. Milinkovic e Ivana en Inter y la pareja S. Howard – A. Marcussen en Como marcó otro eje del relato. Milinkovic no solo ha aportado 4 goles desde la zaga, sino que ha bloqueado 6 disparos y firmado 24 interceptaciones; Ivana, por su parte, ha bloqueado 7 tiros y se ha convertido en una salida segura con 715 pases al 89% de acierto. Sin embargo, la zaga de Como, menos brillante con balón, fue más contundente en las áreas. Marcussen, que ya arrastra una tarjeta roja en la temporada y 2 amarillas, simboliza un tipo de defensa que vive al límite, pero que en este partido supo medir y cerrar espacios sin caer en la expulsión.

Desde la óptica del pronóstico estadístico, el 0-3 encaja con la narrativa de un Como especialista en asaltos a domicilio: 5 victorias, 3 empates y solo 3 derrotas fuera, con 14 goles a favor y 9 en contra. Un equipo que, por media de goles encajados, es incluso más sólido que Inter cuando sale de casa. Si proyectáramos un escenario de xG, la combinación de un Inter obligado a disparar mucho desde zonas menos favorables y un Como letal en transiciones cortas y llegadas más claras explicaría un reparto de goles esperados equilibrado, pero con una mayor eficiencia visitante.

Following this result, la clasificación refleja algo más que tres puntos: Inter ve erosionado parte de su aura de invulnerabilidad ofensiva, mientras Como refuerza su identidad de bloque incómodo, compacto y extremadamente competitivo lejos de su estadio. Tácticamente, el partido deja una advertencia para Piovani: sin activar antes a su batería de recursos ofensivos —Wullaert, Bugeja, Magull— y sin ajustar la protección a una defensa que sufre cuando se estira demasiado, incluso un aspirante a Champions puede ser desbordado por un plan visitante preciso, paciente y clínico.