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Fiorentina W gana 2-1 a Lazio W en un duelo clave de la Serie A Women

En la tarde cerrada de Bagno a Ripoli, el césped de Curva Fiesole - Viola Park fue el escenario de un duelo directo por la zona alta de la Serie A Women. Fiorentina W, cuarta con 36 puntos y un balance global de 33 goles a favor y 30 en contra (un +3 trabajado a fuego lento), recibía a una Lazio W quinta, con 33 puntos y un gol average total de 31 a favor y 30 en contra, apenas un +1 que habla de partidos siempre al filo. El 2-1 final inclinó la balanza violeta en un choque que, más que cerrar la temporada regular, pareció un prólogo de la pugna que ambas plantillas están llamadas a sostener en los próximos cursos.

La identidad de Fiorentina W esta campaña se ha forjado especialmente en casa: en 11 partidos como local suma 6 victorias, 3 empates y solo 2 derrotas, con 21 goles a favor y 15 en contra. Son 1.9 goles de media en casa por 1.4 encajados, una declaración ofensiva clara. Lazio W, por contraste, ha construido su carácter en la carretera: 5 triunfos, 1 empate y 5 derrotas fuera, con 18 goles marcados y 18 recibidos, un 1.6 de media anotadora lejos de Roma, compensado por la misma cifra encajada. Dos equipos que no especulan, que viven del intercambio de golpes.

En este contexto, la alineación de Jesus Pinones-Arce Pablo fue un mensaje sin matices: once de clara vocación ofensiva, con C. Fiskerstrand bajo palos y una estructura de campo donde nombres como E. Severini, S. Bredgaard, K. Tryggvadottir, H. Eiriksdottir y, sobre todo, I. Omarsdottir formaban el esqueleto de un equipo diseñado para someter con balón. La presencia de M. Filangeri, I. Van Der Zanden y E. Lombardi aportó piernas y agresividad en la recuperación, mientras que M. Cherubini ofrecía esa bisagra entre líneas que permite a Fiorentina W acelerar o pausar según convenga.

En el banquillo, el técnico viola se guardaba recursos muy definidos: la profundidad y desborde de A. Bonfantini, la lectura táctica de F. Curmark, la energía de S. Wijnants y la capacidad de impacto de E. Snerle. Incluso el nombre de E. Woldvik, una lateral que en la temporada ha firmado 1 gol y 2 asistencias con un 80% de precisión en el pase y 3 balones bloqueados, dibujaba una carta defensiva y ofensiva a la vez, ideal para cerrar un resultado o para cargar aún más la banda en el tramo final.

Enfrente, Gianluca Grassadonia optó por una Lazio W compacta pero con filo. F. Durante en portería como primer cimiento, una línea defensiva donde C. Baltrip-Reyes, F. D’Auria y A. Castiello se combinaban con la lectura posicional de E. Oliviero, una de las grandes arquitectas del equipo: 5 asistencias totales, 414 pases completados con un 71% de acierto, 23 entradas y nada menos que 6 bloqueos y 13 intercepciones. Es la brújula y el cortafuegos a la vez, el tipo de centrocampista que sostiene una estructura de tres centrales o un 3-4-2-1 sin que se deshilache.

En la zona de creación y ruptura, nombres como F. Simonetti, E. Goldoni, M. Zanoli y M. Monnecchi ofrecían recorrido y agresividad. Simonetti, eso sí, carga con una mochila disciplinaria pesada: 4 amarillas y 1 roja en solo 552 minutos, 17 faltas cometidas y 58 duelos disputados. Es un motor que vive en el límite, capaz de condicionar la presión alta pero también de dejar al equipo expuesto si el partido se enciende.

La gran ausente en el once inicial de Lazio W fue una sombra que sobrevoló el encuentro: M. Piemonte, tercera en la tabla de goleadoras de la liga con 7 tantos, 21 remates (12 a puerta) y un impacto constante en duelos (94 disputados, 41 ganados). Su figura, junto a la de C. Le Bihan —3 goles, 2 asistencias y 31 pases clave— y la de N. Karczewska —3 goles saliendo muchas veces desde el banquillo— define el verdadero techo ofensivo del conjunto biancoceleste. Desde el banquillo, Grassadonia se reservaba precisamente a Karczewska, a la versátil A. Benoit y a la zaguera M. Mesjasz para reconfigurar la estructura según el marcador.

El duelo de “cazadoras” y “escudos” se vio con nitidez. Por un lado, I. Omarsdottir, referencia ofensiva de Fiorentina W con 4 goles, 13 tiros (6 a puerta) y 9 pases clave, respaldada por la creatividad agresiva de S. Bredgaard, que combina 2 goles, 5 asistencias, 23 disparos y 17 pases clave con 4 amarillas: una atacante que vive en la frontera entre la inspiración y la sanción. Por el otro, la capacidad defensiva colectiva de Lazio W, que en total encaja 1.4 goles de media tanto en casa como fuera, pero que sufre cuando el partido se abre: su derrota más dura a domicilio fue un 5-2, síntoma de que si el ritmo se descontrola, el bloque se resquebraja.

En la “sala de máquinas”, el duelo entre E. Severini y la mencionada E. Oliviero marcó la pauta. Fiorentina W, con un promedio global de 1.5 goles por partido y solo 5 partidos en total sin anotar, necesita que su centro del campo conecte rápido con las puntas y los extremos interiores. Lazio W, que también promedia 1.4 goles totales y ha dejado su portería a cero en 6 ocasiones, depende de que Oliviero y sus interiores equilibren la balanza entre presión y protección, especialmente ante un rival que en casa solo se ha quedado sin marcar una vez.

El componente disciplinario no es un detalle menor en este cruce. Heading into this game, Fiorentina W concentraba el 26.67% de sus amarillas en el tramo 46-60’ y un 20% entre el 76-90’, además de una única roja total producida precisamente en ese último cuarto de hora reglamentario. Lazio W, por su parte, reparte sus tarjetas amarillas con un pico del 22.58% entre el 46-60’ y un doble 16.13% en los tramos 61-75’ y 76-90’, pero lo más llamativo es su historial de rojas: una en el rango 16-30’, otra entre el 76-90’ y otra más en el 91-105’. Es un equipo que, cuando el partido se vuelve emocional, tiende a cruzar la línea. Jugadoras como Simonetti, Piemonte y Karczewska ya han visto la roja esta temporada, y ese dato condiciona cualquier planteamiento agresivo en la presión.

Desde la óptica estadística, el pronóstico previo se inclinaba ligeramente hacia Fiorentina W: mejor rendimiento en casa, un ataque más constante en su estadio (21 goles en 11 partidos) y una fiabilidad creciente desde el punto de penalti, con 5 penas máximas totales transformadas sobre 5 intentos y ninguna fallada. Lazio W, sin penaltis a favor en toda la campaña, vive más de la producción en juego abierto y de la capacidad de jugadoras como Le Bihan y Oliviero para generar ventajas entre líneas.

El 2-1 final confirmó esa ligera ventaja estructural de las viola, pero también dejó claro que la brecha entre ambas plantillas es mínima. Fiorentina W se apoya en una columna vertebral sólida y en la inspiración de Omarsdottir y Bredgaard; Lazio W, en la pegada repartida de Piemonte, Le Bihan y Karczewska y en el liderazgo silencioso de Oliviero. Siguiendo la lógica de los xG implícitos en sus medias goleadoras y encajadas —1.5 a favor y 1.4 en contra para Fiorentina W, 1.4 a favor y 1.4 en contra para Lazio W—, el guion de partido cerrado, decidido por detalles y por la gestión emocional de los minutos calientes, era casi inevitable.

Más que un simple 2-1, lo vivido en Curva Fiesole - Viola Park dibuja el mapa de dos proyectos que se miran de tú a tú. Si Fiorentina W logra contener su pico de amonestaciones en los reinicios de segunda parte y Lazio W aprende a domar su tendencia a las rojas en los tramos de máxima tensión, el próximo capítulo de esta rivalidad puede escribirse con un fútbol aún más depurado… y con la clasificación europea como premio compartido en el horizonte.