Ismail Kartal sigue como técnico del Fenerbahce tras renuncia
Ismail Kartal amaneció el viernes todavía como técnico del Fenerbahce. Algo que, apenas unos minutos después del pitido final ante Roma, parecía imposible.
El jueves, tras el 1-1 en casa en la fase de grupos de la Champions League, el entrenador de 65 años sorprendió a todos: anunció que dimitía y que no volvería más al club al que había servido como jugador, asistente y, ahora, por cuarta vez, como técnico principal. Sonó definitivo. Sonó a despedida.
El presidente frena la dimisión
Horas después, el presidente Aziz Yildirim tomó la palabra en la web del club. Fue tajante: no aceptaba la renuncia de Kartal. Para él, el caso estaba cerrado.
Este viernes, el Fenerbahce reforzó ese mensaje con un comunicado claro: Kartal sigue al mando y dirigirá el entrenamiento del sábado, a las 11:30, como preparación para el duelo de la Super Lig del lunes ante Gaziantep FK. Ningún interino. Ningún vacío de poder. El banquillo sigue teniendo dueño.
Kartal había regresado en junio para su cuarta etapa como técnico, coincidiendo con el regreso del club a la Champions League después de 18 años de ausencia. El contexto no es sencillo: antes del partido del lunes, el equipo es noveno en la Super Lig, con seis puntos en cuatro jornadas, y tiene ya en el horizonte su siguiente cita europea, el 14 de octubre, en el campo de Aston Villa.
Presión, una botella y el límite del técnico
¿Qué llevó entonces a Kartal a romper así ante las cámaras? El propio entrenador, según explicó Yildirim, le habló de la enorme “presión” del cargo. Y de algo más: un incidente en pleno partido, cuando fue golpeado por una botella lanzada desde la grada.
La escena cruzó una línea. El club reaccionó rápido. A través de sus redes sociales, informó de que el espectador implicado había sido identificado y vetado del estadio. Mensaje interno y externo: el entrenador se protege, la violencia no se tolera.
Yildirim no se quedó ahí. Lanzó un reproche directo a ese tipo de “apoyo” mal entendido: “No puedes mostrar apoyo golpeándolo así”, dijo, en una frase que resonó con fuerza en el entorno del club.
“Seguirá, y punto”
La relación entre presidente y técnico quedó resumida en otra declaración de Yildirim, casi paternal, casi jerárquica: “Ismail Kartal no necesita decir que continuará. Yo soy su superior. Dije que continuará, y eso es todo. Somos una familia”.
El mensaje es claro: el Fenerbahce no quiere un terremoto en el banquillo en pleno regreso a la élite europea. Kartal, pese al cansancio y al golpe literal y figurado del jueves, seguirá al frente de un equipo que ahora deberá responder en el campo.
El próximo capítulo llega ya el lunes, ante Gaziantep FK. La pregunta es si esta renuncia abortada unirá más al vestuario o si solo ha sido el primer aviso de una temporada al límite.






