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John Stones sancionado por exceso de velocidad

John Stones vive estos meses entre focos, cambios de club y un contratiempo lejos de los terrenos de juego. El central inglés, hoy en el corazón de la defensa del Inter de Milán tras dejar el Manchester City en verano, ha sido condenado por un delito de exceso de velocidad cometido en mayo cerca de su casa en Cheshire.

El defensa de 32 años fue cazado por un radar cuando conducía su Range Rover, valorado en 150.000 libras, a 43 mph (69 km/h) en un tramo limitado a 30 mph (48 km/h) en una carretera rural. Hasta ahí, una infracción de tráfico más. El problema llegó después.

Stones respondió en un primer momento a la Policía de Cheshire y admitió que él iba al volante. Reconoció la conducción, asumió la responsabilidad. Pero no contestó a la segunda carta, la que le ofrecía la opción de cerrar el asunto con una multa fija y evitar los tribunales. En ese punto, su calendario deportivo se cruzó de lleno con la burocracia.

Mientras el jugador se concentraba con la selección de Inglaterra para disputar el Mundial en Estados Unidos, la notificación quedó sin respuesta en su domicilio. El caso siguió su curso legal hasta llegar a Warrington Magistrates Court, donde el internacional inglés fue finalmente condenado mediante el procedimiento de Single Justice Procedure.

El resultado: cuatro puntos en el carné y una factura total de 1.052 libras. Desglosada en 666 libras de multa, 120 en costas judiciales y un recargo a la víctima de 266 libras. Todo por un exceso de velocidad que, de haber atendido a tiempo la carta policial, se habría resuelto de forma mucho más discreta.

Stones envió una carta al tribunal explicando el origen del malentendido. En ella asumía el exceso de velocidad sin excusas, pero detallaba por qué no había podido seguir el proceso en plazo: estaba fuera del país, primero con la selección, luego de vacaciones y, finalmente, en plena mudanza a Milán tras cerrar su fichaje por el Inter. Según expuso, nadie había estado en la vivienda durante casi cuatro meses y la correspondencia se encontró por casualidad.

Los registros judiciales confirman que el defensa estaba al volante cuando el radar captó el vehículo. No hay discusión en los hechos. La clave ha sido el silencio administrativo forzado por su agenda deportiva y personal, que le ha llevado a pagar más caro un error al volante.

Mientras tanto, sobre el césped, la historia ha sido muy distinta. Stones inició como titular el primer partido de Inglaterra en el Mundial disputado en Estados Unidos, después de ser incluido en la lista de 26 jugadores. Volvió a aparecer en el triunfo en cuartos de final ante Noruega y también estuvo en la semifinal, en la que la selección inglesa cayó frente a Argentina.

Su carrera ha seguido una línea ascendente desde sus inicios en Barnsley y su paso por Everton, hasta una década de títulos y grandes noches europeas con el Manchester City. Ahora, ya instalado en el Inter de Milán y con cuatro apariciones con el conjunto del San Siro desde su llegada en verano, el central compagina su nueva etapa en la Serie A con una lección aprendida lejos del balón: ignorar una carta puede salir mucho más caro que un error en defensa.