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Mourinho y su deseo de que Barcelona y Atlético pierdan

Mourinho afila el discurso: “Ojalá pierdan los dos”

José Mourinho no desaprovecha ningún escenario para marcar territorio. A 24 horas de visitar a Valencia, el técnico de Real Madrid puso el foco en el gran duelo de la jornada 12 de La Liga: Barcelona–Atlético de Madrid. Y lo hizo a su manera, sin filtros.

La clasificación le da contexto a sus palabras. Barcelona manda con 30 puntos. Atlético de Madrid persigue, dos por detrás. Real Madrid, tercero, acecha con 27. Un triángulo de presión constante en la parte alta.

Preguntado por el choque del domingo en el Camp Nou, Mourinho soltó una frase que ya recorre España: “¿Barcelona o Atlético Madrid? Espero que los dos pierdan, pero eso no es posible”.

El mensaje es transparente. Cada punto que se dejen sus rivales directos es oxígeno para el Madrid. Y el portugués no lo esconde. “El asunto es fácil para mí, porque sabemos que uno de ellos, o los dos, no se llevará todos los puntos en esta jornada”, añadió, dibujando el escenario perfecto para sus intereses: cualquier resultado que no sea una victoria clara de uno de los dos gigantes que le preceden.

El resultado no lo es todo

Cuando la conversación giró hacia su propio equipo, Mourinho eligió un ejemplo reciente: el duelo ante Racing Santander. No se quedó con el marcador. Se quedó con las sensaciones.

“Lo mejor no es remontar en el resultado, sino jugar como lo hicimos contra Racing Santander”, explicó. Para él, la verdadera señal de crecimiento no está en la épica del marcador, sino en la autoridad del juego.

No obstante, no romantiza la remontada. La disecciona. La utiliza como advertencia. “Remontar en el resultado es algo positivo, pero también significa que hay aspectos negativos”, subrayó.

La cara oculta de la remontada

Mourinho detalló qué hay detrás de esas reacciones que tanto se celebran desde la grada. “Una remontada requiere creer en las propias capacidades, la cohesión del grupo, la amistad entre los jugadores, tener un banquillo fuerte, motivar al grupo y saber el valor de la camiseta que llevas”, enumeró.

Ahí está el elogio. Ahí está el vestuario unido, la competitividad interna, la mentalidad. Pero no se quedó en el halago. Cerró la idea con un giro: “pero también tiene un lado negativo”.

Ese “lado negativo” es el que más le preocupa. Si el equipo se ve obligado a remontar, es porque antes ha fallado. Porque entra tarde en el partido. Porque concede demasiado. Y eso, en una Liga en la que Barcelona y Atlético de Madrid apenas perdonan, puede costar un título.

Exigencia máxima desde el minuto uno

La conclusión de Mourinho fue tan directa como todo su discurso. “Debemos trabajar este aspecto y encontrar un mayor grado de consistencia a la hora de empezar bien los partidos. Todavía tenemos mucho trabajo por delante”.

No hay autocomplacencia en su análisis. Ni siquiera con el buen momento de resultados. El portugués levanta la vista: sabe que cada inicio dubitativo es una invitación al castigo. Sabe también que el calendario no espera.

Mientras Barcelona y Atlético de Madrid se preparan para golpearse entre sí en la cumbre de la tabla, Mourinho mira de reojo ese duelo y aprieta a los suyos. Quiere que el domingo alguien tropiece. O que los dos se frenen. Pero, sobre todo, quiere que cuando eso ocurra, Real Madrid esté ya preparado para aprovechar el mínimo resquicio.