Antonelli marca el ritmo en Interlagos tras su coronación
Kimi Antonelli volvió a subirse al coche como nuevo campeón del mundo y se comportó exactamente como tal. Cinco días después de coronarse en México como el monarca más joven de la historia de la Fórmula 1, el italiano convirtió su primer viernes en Interlagos en una declaración de intenciones: mejor tiempo en los entrenamientos libres 2 y única vuelta por debajo del 1:11.
Su 1:10.763, en una pista siempre traicionera por sus desniveles y su asfalto cambiante, le dejó dos décimas por delante de Lando Norris y Max Verstappen, sus rivales más cercanos. Nadie más entró en esa franja de ritmo. Nadie más encontró ese punto de armonía con el circuito.
Karun Chandhok, desde el micrófono de Sky Sports F1, lo resumió con claridad: Antonelli ha encontrado un ritmo aquí que el resto no tiene. Y se nota. Sin el peso del título sobre los hombros, el campeón parece más suelto, más agresivo, más dispuesto a exprimir cada metro del trazado brasileño.
Un campeón relajado… y rápido
La sensación en pista lo confirma. Antonelli rueda con una calma que contrasta con la urgencia de quienes aún pelean por objetivos en el campeonato. Él mismo lo reconoce: ahora conduce más relajado, intenta disfrutar, se permite pensar menos en puntos y más en sensaciones.
El día no fue sencillo. Poco agarre, condiciones delicadas, degradación elevada en las tandas largas. Interlagos nunca regala nada. Pero Mercedes dio un paso evidente entre la primera y la segunda sesión, afinó el equilibrio del coche y terminó el viernes con su piloto estrella en lo más alto y George Russell cuarto, muy cerca de Norris y Verstappen.
Russell, eso sí, arrastra una sanción de cinco puestos en parrilla por montar un nuevo motor. Su velocidad está ahí, su domingo será cuesta arriba.
McLaren responde: Norris se agarra a las mejoras
Si Antonelli marcó el mejor registro, Norris puede irse a dormir satisfecho. El británico abrió el día como más rápido en los libres 1 y se mantuvo en la zona alta en los libres 2, mientras McLaren estrenaba un nuevo paquete de mejoras en el MCL40.
El coche naranja no solo brilló a una vuelta. En las tandas largas, donde se mide la verdad del ritmo de carrera, Norris también se mostró sólido. En un equipo que viene de un tramo de temporada complejo tras las victorias alrededor del parón de agosto y la oportunidad perdida en Madrid por la Virtual Safety Car, este viernes supo a alivio.
El propio Norris lo dejó claro: han ganado rendimiento, las actualizaciones funcionan y el coche mantiene la línea positiva que ya se vio en México. Sigue siendo difícil de llevar al límite, pero ahora devuelve unas décimas que antes no estaban.
Oscar Piastri cerró el día en quinta posición, confirmando que McLaren se ha instalado, al menos de momento, en la pelea directa con Mercedes y Red Bull. Y con el objetivo muy claro: recortar los 17 puntos que les separan de Red Bull en el campeonato de constructores.
Ferrari, entre el reencuentro y la incomodidad
En Ferrari el ambiente era distinto. Más tenso, más contenido. El recuerdo del toque en la primera vuelta de México, que les costó una victoria casi segura, todavía estaba fresco. El jueves por la noche, los pilotos y el jefe de equipo, Frederic Vasseur, se sentaron para limpiar el aire.
En pista, sin embargo, el viernes no trajo demasiadas sonrisas. En las tandas cortas, la Scuderia pareció sufrir más que sus rivales directos. Lewis Hamilton terminó sexto y Charles Leclerc séptimo, lejos de los tiempos de Antonelli, Norris y Verstappen.
Leclerc, además, vivió un día peculiar. Se perdió la jornada de prensa del jueves y la primera sesión del viernes tras volar a Mónaco por el nacimiento de su primera hija, Bianca. Volvió a tiempo para subirse al coche en los libres 2, recuperar sensaciones y, de paso, encontrarse con un pequeño susto: Rafael Camara se cruzó en su trazada en la subida hacia meta y el incidente acabó en citación ante los comisarios.
Ferrari mantiene, eso sí, un arma conocida: a una vuelta suelen encontrar algo extra. Y Antonelli no lo olvida cuando mira a la clasificación del sábado.
Día duro para Audi, brillo local de Bortoleto
En Audi, el viernes se convirtió en una pequeña pesadilla técnica. Nico Hulkenberg, uno de los veteranos que cedió su asiento a los jóvenes en la primera sesión, acabó el día sin completar una sola vuelta cronometrada por problemas de fiabilidad.
El coche ya había dado señales de alarma en los libres 1, cuando el británico Freddie Slater tuvo que detenerse tras solo siete vueltas por un fallo técnico. El equipo trabajó a contrarreloj para tener el monoplaza listo para la segunda sesión, pero un problema eléctrico lo dejó definitivamente en el garaje.
En medio de ese caos, una nota positiva: Gabriel Bortoleto firmó el octavo mejor tiempo con el único Audi en pista. Justo antes de su gran premio de casa, el brasileño se metió en el top 10 y se colocó como el mejor representante de la marca.
Por detrás, Isack Hadjar situó al Red Bull en novena posición y Oliver Bearman cerró el top 10 con el Haas.
Camara debuta en casa y pasa por los comisarios
El público brasileño tendrá este fin de semana dos pilotos a los que seguir con bandera en mano. Además de Bortoleto, Haas ha decidido sentar a Esteban Ocon —que no volverá a correr para el equipo— y darle el volante a Rafael Camara, de 21 años, para su debut en Fórmula 1 en casa.
Su primer día fue sólido, sin grandes sobresaltos. Terminó 16º, a medio segundo de Bearman, un registro digno para un novato en un circuito tan exigente. Solo un borrón: la maniobra en la subida a meta en la que estorbó a Leclerc, acción que le valió una llamada a declarar ante los comisarios al término de la segunda sesión.
Nada que no forme parte del bautismo de fuego de un debutante en Interlagos.
La lluvia acecha: un sábado que puede ser caótico
El viernes se disputó en seco, aunque el cielo de Sao Paulo se fue cerrando poco a poco, envuelto en una nube baja y brumosa. La calma, sin embargo, podría durar poco.
La previsión apunta a chubascos intensos y caprichosos para el resto del fin de semana. Norris no se anduvo con rodeos: el sábado será “muy, muy mojado”, avisó, invitando a todos a llevar chaqueta y gorra. En Interlagos, la lluvia no es solo un factor; es un personaje más de la historia.
Antonelli, por su parte, se mantiene pragmático. Sabe que el clima puede cambiarlo todo y que la clave será adaptarse rápido, ser flexible, ajustar coche y pilotaje casi al minuto. La degradación alta vista en las tandas largas y el bajo agarre prometen una carrera tensa, con estrategias abiertas y margen para el error.
Y entonces llega la pregunta que todos se hacen en el paddock: ¿quién se llevará la pole? El campeón lo tiene claro: será apretado. McLaren se ve fuerte, Red Bull también, y Ferrari siempre guarda un plus en clasificación.
Si la lluvia irrumpe y mezcla el orden natural, la batalla por la primera posición en la parrilla puede convertirse en una lotería de talento y nervios. Antonelli, relajado y en forma, ya ha marcado el territorio. Ahora falta saber si el cielo brasileño le permitirá rematar la faena o si el sábado en Interlagos decidirá cambiar el guion.






