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La lucha por el asiento de 2027 en Racing Bulls

La batalla silenciosa por el asiento de 2027 en Racing Bulls se libra lejos de la pista, pero cada vuelta, cada adelantamiento y cada error pesan como si fuesen puntos de campeonato. Liam Lawson y Nikola Tsolov compiten hoy, pero en realidad están peleando por un mañana en Red Bull. Y en el centro de todo, con la última palabra, aparece una figura: Alan Permane.

Un programa que alimenta… y descarta

Racing Bulls no es solo una escudería de media parrilla. Es la puerta lateral de acceso a Red Bull, el trampolín soñado… y también una trampa para quien no encaja a la primera. Según fuentes citadas por el Herald, la tarjeta de Lawson en Red Bull “está marcada” desde su breve etapa de dos Grandes Premios con el equipo matriz antes de ser degradado en 2025, pese a un sólido cameo anterior de tres carreras sustituyendo al lesionado Isack Hadjar.

Ese historial pesa. Y pesa justo cuando más necesita que no lo haga.

En el otro lado del garaje, Tsolov llega con el brillo del que viene empujando desde abajo. En su temporada de debut en Formula Two se mantiene a solo siete puntos del liderato del campeonato y ya ha sido descrito por el propio Permane como “el siguiente en la fila” para la promoción cuando llegue el momento. El mensaje es claro: el búlgaro está en el radar correcto.

Permane cierra el grifo: nada de pistas

Interlagos, viernes, entre las dos sesiones de entrenamientos libres. Acaban de anunciar la renovación de contrato de Permane con Racing Bulls. El ambiente invita a la celebración. Las preguntas, no tanto.

“No voy a darles una fecha”, corta de raíz cuando le preguntan por el anuncio del piloto para 2027. No hay sonrisa de compromiso. Solo una defensa firme del modelo que, con todos sus excesos, ha hecho campeón al grupo Red Bull.

“Red Bull tiene un programa de jóvenes pilotos muy exitoso”, recuerda. Y acto seguido apunta al punto incómodo sin nombrarlo del todo: decisiones rápidas, quizá demasiado. “No quiero ser crítico, pero si [los medios] son críticos, quizá a veces los pilotos no han tenido tiempo suficiente para asentarse. Se han tomado decisiones precipitadas”.

Aquí es donde Permane marca territorio. “Estamos intentando aplicar un poco de ciencia, y eso lleva tiempo. Estamos mirando todo, estudiando, analizando. El tiempo está de nuestro lado. No tenemos prisa por hacer nada. Estoy muy seguro de que se tomará la decisión correcta”.

La paciencia, en un sistema que históricamente ha vivido de la impaciencia, suena casi revolucionaria.

Lawson brilla… y se queda sin red

El contexto deportivo de Lawson le da munición. En el reciente Gran Premio de México, arrancó desde el pit lane y cruzó la meta en novena posición, antes de ser reclasificado séptimo. Una actuación de las que construyen currículos. Después de aquella carrera, el director ejecutivo de Racing Bulls, Peter Bayer, fue claro: el hombre que tomará la decisión es Permane.

La teoría diría que un piloto así, joven, rápido, eficaz en el tráfico y capaz de remontar, debería estar a salvo. La práctica es otra cosa. Fuentes del Herald ya habían apuntado que Lawson y Arvid Lindblad serían retenidos, y que el anuncio llegaría antes de finales de octubre. Esa fecha ya pasó. La confirmación, no.

Mientras tanto, Lawson habla sin red. En declaraciones del viernes (hora de Nueva Zelanda), admitió que no tiene “Plan B” si pierde su asiento en Racing Bulls. Un mensaje que, de paso, enfría cualquier vínculo con Cadillac, donde se especula con el futuro de Valtteri Bottas y donde el estadounidense Colton Herta acaba de cumplir en Brasil los requisitos para obtener la superlicencia FIA.

Si hay un juego de póker, Lawson lo está jugando con las cartas boca arriba.

Tsolov, el proyecto; Lawson, la medida

Cuando se le pregunta qué busca exactamente el equipo, Permane baja la teoría a dos palabras: “ritmo y velocidad”. Ese es el filtro inicial. Pero no el único.

“No somos solo un equipo que existe únicamente para competir. Estamos aquí para hacer progresar a jóvenes talentos, así que tenemos que vigilar eso”, explica. La frase define la tensión interna del proyecto: ganar hoy o formar al que ganará mañana.

Y ahí aparece otra capa: experiencia. “Eso no significa que tengamos que estar sacando jóvenes constantemente por el coche. Quizá necesitamos algo de experiencia también para medir ese talento. No es una decisión fácil”.

Lawson, con su bagaje y sus actuaciones recientes, encaja en el rol de referencia contra la que medir a Tsolov. El búlgaro, en cambio, simboliza el futuro que Red Bull siempre quiere tener un paso por delante. Dos perfiles distintos, una misma silla.

Permane no es ajeno al ruido: “Entiendo y comprendo la frustración de todos. Entiendo la frustración de mis pilotos. Sin embargo, los dos están rindiendo de forma excelente”. Y deja caer una idea casi cruel: “No sé si esa frustración está ayudando, quizá serán incluso mejores cuando se tomen esas decisiones”.

Todas las opciones sobre la mesa

El escenario se complica aún más cuando se plantea una posibilidad concreta: asegurar a Tsolov para 2028 y dejar que Lawson y Lindblad se jueguen durante el próximo año el papel de compañero. Un plan que daría continuidad, mantendría la competencia interna y blindaría el futuro.

Permane, de nuevo, baja la persiana. “Todas las soluciones son posibles. No voy a darles ninguna pista sobre lo que vamos a hacer. Estamos casi ahí, pero no está finalizado. No voy a decir una cosa u otra – buen intento”.

No hay filtraciones, no hay guiños. Solo un mensaje: la decisión está cerca, pero no está tomada. O, al menos, no está lista para ser contada.

En un paddock acostumbrado a anuncios relámpago y cambios bruscos, Racing Bulls se permite algo poco habitual en la estructura Red Bull: esperar. Lawson vuela sin plan alternativo. Tsolov aprieta desde la Formula Two. Lindblad aguarda su turno.

Cuando el comunicado llegue “en las próximas semanas”, como promete Permane, no será solo un nombre en un asiento. Será una declaración de intenciones sobre qué quiere ser realmente este proyecto: un laboratorio de talento, un equipo con memoria… o las dos cosas a la vez.