Liam Lawson brilla en Brasil mientras Kimi Antonelli marca el ritmo
Liam Lawson firmó un viernes sólido en Brasil. Sin estridencias, sin errores graves, pero con la sensación clara de que todavía hay margen si quiere meterse en la pelea grande del fin de semana.
En la segunda sesión libre, el neozelandés completó el día sin más susto que un bloqueo de la rueda delantera en la frenada de la primera curva. En un circuito donde ya ha puntuado en sus dos carreras anteriores, el piloto de Racing Bulls mantuvo el coche en la pista y el plan bajo control.
Su mejor vuelta se quedó a 1.279 segundos del recién coronado campeón del mundo Kimi Antonelli, autor de un 1m 10.763s que dejó un aviso contundente al resto de la parrilla. El italiano terminó 0.253s por delante de Lando Norris, segundo con McLaren, marcando la referencia de la jornada.
Lawson, por su parte, tuvo una referencia muy cercana en el otro lado del box. Arvid Lindblad, en su primera experiencia competitiva en Brasil, fue apenas 0.034s más rápido que él. Un margen mínimo entre compañeros, pero suficiente para recordar que dentro de Racing Bulls tampoco hay respiro.
Donde sí respiró Lawson fue frente a su rival directo en el campeonato de constructores. El neozelandés terminó 0.067s por delante de Pierre Gasly, el hombre de Alpine con el que se juega el noveno puesto en la clasificación de equipos. Cada milésima cuenta, y el primer golpe del fin de semana cayó de su lado.
La clasificación está programada para las 7 de la mañana del domingo (hora de Nueva Zelanda). Ahí ya no habrá tiempo para matices.
Un FP1 agitado y con caras nuevas
La primera sesión libre dejó un escenario algo distinto. Lawson marcó un 1m 12.715s que le valió el décimo lugar en la tabla de tiempos, a 0.998s del mejor registro de Norris. No era su techo: venía en vuelta para mejorar ese crono en los minutos finales cuando tuvo que abortar por la aparición de banderas amarillas. Oportunidad perdida, pero no la última del fin de semana.
El foco también se desplazó a la nueva generación. Seis debutantes tomaron parte en FP1 bajo el reglamento de jóvenes pilotos de la Fórmula 1, y el nombre que más brilló fue el de Gabriele Mini. El italiano de Alpine terminó séptimo, a 0.852s de Norris y 0.085s por delante de su compañero Franco Colapinto, noveno. Un mensaje claro a la fábrica: está preparado para más.
En Haas, Rafael Camara vivió su primer día oficial tras su sorprendente promoción después de la salida de Esteban Ocon en México. El brasileño, en su carrera de casa, cerró la sesión en la 18ª posición, a casi dos segundos del mejor tiempo. Un estreno discreto en el cronómetro, pero cargado de simbolismo para el público local.
La mañana tampoco fue limpia en cuanto a rodaje. Los 22 pilotos perdieron minutos valiosos antes del ecuador de la sesión, cuando el Audi de Freddie Slater se detuvo en pista y provocó una bandera roja temporal. El trabajo en pista se comprimió, los programas se aceleraron y cualquier error se pagó caro.
Entre bloqueos, banderas y debutantes, Lawson salió del viernes con algo más que un coche entero: salió con la sensación de que, si afina una vuelta cuando cuente de verdad, puede convertir estos pequeños márgenes en puntos decisivos para él y para Racing Bulls. Y en este tramo final de temporada, esos detalles suelen decidir más que cualquier gran titular.





