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Raphinha causa preocupación en Brasil y Barcelona

La noche pintaba perfecta para Raphinha en Brisbane. Penalti, gol y una Brasil que mandaba con autoridad en el amistoso ante Australia en el Suncorp Stadium. Pero el brillo se apagó de golpe en el descanso.

El atacante del Barcelona no salió para la segunda parte. La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) fue clara en su comunicado: “Molestia en el muslo derecho”. Nada más. Sin detalles, sin plazos, sin diagnósticos. Solo una palabra que inquieta: molestia.

Hasta el entretiempo, Raphinha había cumplido con su papel de líder ofensivo. Anotó desde los once metros poco antes del descanso y se marchó al vestuario como uno de los nombres propios del partido. Ya no regresaría. En su lugar entró Endrick tras el intermedio, mientras en el banquillo brasileño se cruzaban miradas de preocupación.

Brasil terminó resolviendo el amistoso con un 4-2 convincente en Australia. El resultado, sin embargo, queda en segundo plano cuando la mirada se traslada automáticamente a Barcelona. Porque el contexto cambia todo.

Raphinha, 29 años, está firmando un inicio de temporada descomunal: 14 goles en apenas ocho partidos oficiales, pleno de victorias para el Barça en esos encuentros. Es, ahora mismo, uno de los futbolistas más determinantes del equipo. Cada balón que toca huele a peligro. Cada partido, a gol.

Por eso, cualquier gesto hacia el muslo derecho se convierte en noticia. Y no es un susto cualquiera. El brasileño arrastra un historial de problemas en los isquiotibiales; ya se perdió varios partidos la pasada campaña, tanto en otoño como en primavera, por dolencias similares. El recuerdo de esas ausencias planea de nuevo sobre el vestuario azulgrana.

De momento, no hay parte médico detallado ni tiempo estimado de baja. Solo la confirmación de la CBF de que la sustitución al descanso respondió a esa molestia muscular. Nada más… y nada menos, tratándose de un jugador que sostiene buena parte del impulso ofensivo del Barcelona.

El club catalán aguarda ahora las pruebas y los informes con una mezcla de inquietud y resignación. La temporada apenas arranca, los objetivos son máximos y su atacante más en forma vuelve a mirar al muslo. La pregunta ya no es si preocupa, sino cuánto puede condicionar el rumbo de este arranque perfecto.