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Retirada de Cristiano Ronaldo: Jorge Jesus se entera como todos

La selección de Portugal amaneció con un terremoto y su seleccionador, Jorge Jesus, estaba en medio sin haber sido avisado. Cristiano Ronaldo, a los 41 años, anunció el jueves su retirada del fútbol internacional en un vídeo en Instagram, apenas un día antes de que el técnico hiciera pública la lista para los próximos partidos de la Nations League.

Jesus se sentó el viernes ante los medios con una idea clara: Cristiano estaba en sus planes. Y con otra aún más clara: nadie le había dicho nada.

“Me enteré cuando todos nos enteramos”, repitió el técnico. “Hasta entonces, no sabía nada. Estaba jugando, estaba marcando goles; era uno de los jugadores en mi lista”.

El plan del seleccionador era contar con el delantero de Al-Nassr, que volvía a estar disponible tras cumplir una sanción de 30 días sin poder ser convocado con la selección. Un castigo que, paradójicamente, no le hizo perderse ni un solo partido oficial con Portugal, porque en ese periodo no hubo compromisos del equipo nacional.

Un adiós sin aviso previo

La decisión de Cristiano cierra una etapa que arrancó en 2003 y que se alarga hasta cifras que parecen de ficción: 146 goles en 234 partidos con Portugal, ambos récords mundiales en el fútbol masculino. En medio, un título que cambió la historia del país: la Euro 2016.

Su último baile con la camiseta de la selección no fue el que muchos imaginaban. El 27 de septiembre, ante Noruega, se quedó en el banquillo sin jugar un solo minuto. Tres días antes, en Lisboa, había participado en la victoria por 1-0 frente a Gales. Ese fue, a la postre, su último partido internacional.

El contexto no era plácido. El cinco veces ganador del Balón de Oro había abandonado la concentración en septiembre tras conocer que no sería titular en el encuentro de Nations League contra Dinamarca, previsto cuatro días después. Aquel gesto le costó caro.

Cristiano acusó entonces a Jesus de haber “roto su palabra”, aunque asumió que merecía una sanción por marcharse antes de tiempo. Aseguró también que, en aquel momento, no contemplaba retirarse de la selección. La realidad, meses después, ha seguido un camino distinto.

Un seleccionador a la defensiva

En la sala de prensa, las preguntas volvieron una y otra vez a aquel conflicto. Y el gesto de Jorge Jesus se fue endureciendo con cada repregunta.

“Todas mis decisiones se tomaron pensando en el equipo”, zanjó. “Como entrenador, siempre he defendido lo que era mejor para el equipo. Estoy en paz con mi decisión”.

No hubo dramatismo en sus palabras, pero sí una firmeza que dejaba claro que el técnico no se arrepiente de cómo gestionó el caso. Tampoco ha habido llamadas privadas desde el anuncio de la retirada. Jesus admitió que no ha contactado con Cristiano desde que el delantero hizo pública su decisión.

Mientras el seleccionador intenta mirar hacia adelante, el vacío deportivo y emocional que deja el capitán es imposible de ignorar. La figura que ha definido una era en Portugal se marcha sin una despedida en el césped, sin ese último partido preparado para la ovación final.

La Federación prepara un homenaje a la altura

Si Jorge Jesus se mantuvo frío, el presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol, Pedro Proenca, habló desde la gratitud. Y dejó claro que la institución no dejará pasar la ocasión de despedir como se merece al icono de su fútbol.

“Ningún homenaje será suficiente para agradecerle todo lo que ha hecho por el fútbol portugués, por Portugal”, afirmó Proenca. “La mejor forma de honrarle y celebrarle es honrar su ambición sin límites, jugar siempre para ganar, no tener nunca miedo de ser el mejor del mundo”.

El mensaje terminó donde empieza la leyenda de Cristiano con la selección: en el brazalete.

“Gracias por todo, capitán. Esta es y siempre será tu casa”.

Portugal deberá aprender a vivir sin su máximo goleador histórico. La Nations League llegará sin el 7 que marcó una época. La pregunta, ahora, no es cuánto pierde el equipo sin él, sino quién se atreverá a ocupar el espacio que deja un futbolista que convirtió la selección en su escenario favorito durante más de dos décadas.