Tebas acusa a Real Madrid TV: Dimisión inmediata solicitada
Javier Tebas volvió a encender el tablero político del fútbol español con un mensaje en X que cruzó una línea especialmente delicada. El presidente de LaLiga acusó al canal interno del Real Madrid de insinuar de forma reiterada que los árbitros intentan impedir las victorias del club blanco. Y lo hizo con una comparación que ha provocado un terremoto.
Según escribió Tebas, las tácticas de Real Madrid TV “recuerdan mecanismos de propaganda explotados por Goebbels”. Una referencia directa al jefe de propaganda del régimen nazi que desató la indignación inmediata en el entorno madridista.
El dirigente trató después de rebajar el tono. Matizó que su intención era comparar “esas técnicas de propaganda” y no la ideología nazi en sí. Pero el daño político ya estaba hecho. El debate había saltado del terreno deportivo a un terreno mucho más inflamable.
La respuesta del Real Madrid llegó en forma de comunicado contundente. El club calificó las afirmaciones de Tebas como “profundamente ofensivas y moralmente repugnantes”. Sin rodeos. En el mismo texto, la entidad blanca afirmó que considera al presidente de LaLiga “no apto” para representar a los principales clubes de España y le instó a considerar su “dimisión inmediata”.
El choque no nace de la nada. La relación entre Tebas y Florentino Pérez lleva años erosionada, con un punto de ruptura claro: el proyecto de la European Super League en 2021. Desde entonces, cada episodio de fricción ha ido sumando capas a un conflicto estructural entre la patronal y el club más poderoso del campeonato.
En paralelo, el discurso de agravio arbitral se ha instalado con fuerza en el entorno blanco. El entrenador José Mourinho también ha sostenido que el Real Madrid es castigado de forma sistemática por los colegiados. Ese relato, amplificado por el canal del club, ha ido caldeando el ambiente en cada jornada polémica.
Ahora el pulso ha escalado a un terreno institucional y moral. Un presidente de LaLiga comparando métodos mediáticos de un club con los de la maquinaria de propaganda más siniestra del siglo XX, y un gigante europeo exigiendo la salida inmediata de quien dirige la competición en la que compite.
El fútbol español vuelve a mirarse al espejo. La cuestión ya no es solo quién tiene razón en la batalla del relato, sino cuánto puede aguantar una liga de élite con su presidente y su club más influyente en guerra abierta.





