UEFA investiga incidentes en Irlanda-Israel de la Nations League
La Nations League volvió a cruzar deporte y política en un mismo túnel. Literalmente. UEFA ha abierto una investigación formal por posibles comportamientos indebidos de las selecciones de Irlanda e Israel en su bronco duelo del domingo, disputado en campo neutral en Bačka Topola, Serbia, y resuelto con un 1-1 sobre el césped, pero con mucha más tensión fuera de él.
El organismo europeo confirmó desde Nyon que ha nombrado a un inspector de Ética y Disciplina tras recibir “informes oficiales que contenían una alegación de un incidente en o alrededor del túnel en el descanso”. No ofreció más detalles. El foco, sin embargo, ya está claramente situado en lo que ocurrió camino de los vestuarios.
Según publicó The Irish Times, Damien Doyle, responsable de rendimiento físico de Irlanda, denunció que un jugador israelí le escupió cuando ambos equipos abandonaban el terreno de juego al descanso. El caso ha encendido todas las alarmas en UEFA, que ahora deberá determinar qué pasó exactamente en esa zona ciega para las cámaras, pero crucial para el expediente disciplinario.
Un partido inflamado desde el primer minuto
El encuentro llegó marcado por un contexto político y emocional extremo. Irlanda ya había derrotado 3-0 a Israel en el primer choque del grupo, el 27 de septiembre en Debrecen, Hungría, y desde entonces cada cruce entre ambos combinados arrastra una carga que va mucho más allá de lo futbolístico.
En Serbia, los irlandeses repitieron gesto: brazaletes negros, cabezas inclinadas durante el himno israelí y negativa a estrechar la mano de sus rivales. Una protesta explícita contra las acciones de Israel en Gaza. Del otro lado, los jugadores israelíes también lucieron brazaletes negros, esta vez en memoria de las víctimas de los ataques liderados por Hamas del 7 de octubre de 2023. Dos duelos, dos lutos, un mismo césped.
La atmósfera ya estaba caldeada antes de que rodara el balón. El sábado, en la víspera del partido, un periodista israelí afirmó en la rueda de prensa que los futbolistas irlandeses habían llamado “monos” a los jugadores de Israel durante el primer enfrentamiento. La acusación provocó una reacción fulminante del jefe de comunicación irlandés, Kieran Crowley, que la calificó de “mentira” y dio por terminada la comparecencia de inmediato. El fuego cruzado verbal anticipaba una noche complicada.
Tras el 1-1, el seleccionador de Irlanda, Heimir Hallgrimsson, aseguró que los jugadores israelíes trataron de intimidar a su equipo “desde el inicio”. Nada de tregua, ni siquiera con el balón de por medio. El supuesto escupitajo en el túnel, ahora bajo la lupa de UEFA, encaja en ese relato de partido al límite.
Dublín se queda sin partido
Originalmente, el choque debía disputarse en Dublín. Sin embargo, la Federación de Fútbol de Irlanda (FAI) decidió en junio trasladarlo a terreno neutral, a Serbia, alegando “razones operativas” en pleno auge de las llamadas al boicot. La presión social para no enfrentarse a Israel fue intensa, pero la FAI resistió ese movimiento, alertando de las posibles sanciones severas de UEFA si Irlanda se negaba a jugar.
La decisión no era menor: el país es coanfitrión de la Eurocopa 2028 junto a Inglaterra, Gales y Escocia, y cualquier conflicto abierto con UEFA podría tener efectos colaterales en ese gran proyecto. Entre la calle y el despacho, la federación eligió blindarse jurídicamente y aceptar que el partido se jugara, aunque lejos de casa y en un ambiente cargado.
Ahora el balón está en el tejado de UEFA. La investigación deberá aclarar si hubo escupitajos, insultos o comportamientos intimidatorios que crucen la línea de lo tolerable en un encuentro internacional. El marcador dejó un empate. El veredicto disciplinario, cuando llegue, puede desequilibrar de verdad esta eliminatoria que ya se juega mucho más allá del área.






