Logotipo completo Cancha Firme

Yamal y Gordon destacan en el parón de selecciones

El interminable parón de selecciones, por fin, empieza a apagarse. Tres semanas que a Barcelona se le han hecho eternas y que dejan un regusto doble: orgullo por el nivel de sus internacionales y preocupación seria por el peaje físico que arrastran de vuelta al vestuario de Hansi Flick.

El técnico alemán se encontrará con un vestuario lleno de buenas noticias… y de alarmas encendidas. Diez jugadores aún tienen que completar compromisos este martes antes de regresar. Cuando crucen de nuevo la puerta de la Ciutat Esportiva, lo harán con una montaña de minutos en las piernas y apenas margen para respirar antes de la visita de Getafe del sábado.

Yamal, el genio insaciable

El gran foco del parón lleva nombre propio: Lamine Yamal. El atacante ha sido indiscutible para España, titular en los tres primeros partidos y con 203 minutos acumulados. No solo ha jugado; ha dominado. Cuatro goles y una asistencia con la absoluta en un solo parón describen mejor que cualquier adjetivo el impacto del adolescente.

Luis de la Fuente ha intentado poner límites al entusiasmo general. Ha marcado una línea clara: “nadie superará los 270 minutos en los cuatro partidos del parón”. Pero al mismo tiempo ha definido la esencia de Yamal con una frase que ya circula por todos los vestuarios: la “ansiedad del genio”, ese impulso permanente por competir, por no salir del campo, por ser siempre el mejor.

Ese fuego interior ilusiona a Barcelona. También obliga a Flick a mirar el contador de minutos casi como si fuera un pulsómetro.

Gordon, indiscutible con Inglaterra

Al otro lado del mapa, Anthony Gordon ha vivido un parón muy parecido. Thomas Tuchel no lo ha tocado del once de Inglaterra. Tres titularidades, 218 minutos y un gol en cada encuentro. Pleno anotador y confirmación de que su arranque de temporada no es una racha pasajera, sino una candidatura seria a pieza fija en la selección.

Gordon llegará a Barcelona con la confianza por las nubes y el depósito más vacío de lo que a Flick le gustaría. El calendario no espera: Inglaterra aún tiene por delante un duelo en casa ante Czechia, otro esfuerzo más antes de que el extremo vuelva a vestirse de azulgrana.

Cancelo, el que más carga soporta

Si hay un caso que preocupa especialmente en los despachos médicos del club, ese es el de Joao Cancelo. El portugués es, con diferencia, el que más ha jugado durante el parón. Cuatro titularidades, 305 minutos y gol ante Dinamarca y Noruega. Pleno de protagonismo.

Para un lateral que vive del cambio de ritmo, de las arrancadas y de la agresividad constante, esa cifra es una señal de alerta. Flick sabe que Cancelo es clave en la salida de balón y en la generación de superioridades por dentro, pero también que llega al tramo más exigente del curso con un desgaste acumulado que no se puede ignorar.

Gestión milimétrica para el resto

No todos han sufrido la misma carga. En la medular, el reparto ha sido algo más racional. Pedri ha sumado 120 minutos, una cifra que encaja con la idea de mimar a un futbolista que viene de dos temporadas marcadas por las lesiones. Fermin Lopez apenas ha participado 80 minutos, mientras que Dani Olmo ha llegado hasta los 149, un punto intermedio que mantiene su ritmo competitivo sin llevarlo al límite.

En defensa, el caso más llamativo es Pau Cubarsi, que ha completado dos partidos enteros. Dos encuentros completos para un central joven que sigue quemando etapas a velocidad de vértigo. Al contrario, Jules Kounde solo ha disputado 90 minutos con Francia, una buena noticia para Flick, que gana frescura en una de las posiciones más exigidas por el modelo de juego.

Sustos físicos y un calendario implacable

El parón no ha estado exento de sobresaltos. Eric Garcia abandonó la concentración de España antes de tiempo por unas molestias. Raphinha hizo lo propio con Brasil por un problema muscular. Las pruebas han descartado lesiones graves, pero los avisos están ahí, recordando a Barcelona lo frágil que puede ser el equilibrio entre exigencia y salud.

Y mientras tanto, el reloj no se detiene. España aún debe viajar a Croacia, Inglaterra recibe a Czechia, y varios de los hombres clave de Flick seguirán sumando kilómetros y minutos cuando en Barcelona ya se hable del plan para Getafe.

Cuando el grupo se reúna de nuevo, apenas quedará tiempo para entrenar conceptos, ajustar detalles o recuperar piernas. Flick tendrá que hacer de equilibrista: proteger a sus estrellas sin frenar su impulso, rotar sin perder competitividad, leer cada dato de carga física como si fuera una jugada decisiva.

El parón se acaba. Empieza, de verdad, la prueba de resistencia de este Barcelona.