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Alex Campos: De La Masia a la Champions League

Hansi Flick ha tenido que mirar hacia abajo para sostener al primer equipo. Abajo en el organigrama, pero muy arriba en personalidad. El técnico alemán tira de Alex Campos, central de Barcelona Atlètic, para la cita de Champions League ante Paris Saint-Germain, obligado por una defensa en cuadro.

Las bajas de Andreas Christensen, Jules Koundé y Eric Garcia han dejado al Barça sin margen. Sin red. La respuesta está en un chico de 18 años que hasta hace nada jugaba en campos modestos y que ahora se asoma al escaparate europeo. En la lista también reaparece el delantero egipcio Hamza Abdelkarim, otra pieza del filial a la que el técnico recurre en plena emergencia.

De Aitona a la puerta grande

Campos nació el 2 de febrero de 2008 en Aitona, en la comarca del Segrià. Fútbol de pueblo, de formación paciente, de pasos cortos pero firmes. Empezó en Atlètic Segre, una de las canteras de referencia en Lleida, antes de dar el salto a la academia del Barça en el verano de 2021.

Desde entonces, crecimiento constante. Sin ruido. Sin focos.

Esta temporada, todo ha encajado. Campos disputó su primer partido oficial con Barcelona Atlètic en el estadio de Saint Andrew en el curso 2025-2026. A partir de ahí dejó de ser un proyecto y se convirtió en una pieza fija. Se ganó el sitio y algo más: un papel de peso en la zaga de Giuliano Haus Beletti y un liderazgo que el vestuario reconoce.

El sábado fue titular en el 2-1 ante Utebo, quinta victoria consecutiva del filial. No es un detalle menor. En un equipo en racha, el entrenador no regala minutos. Los consolida. Ese once inicial explica mejor que cualquier discurso la confianza del cuerpo técnico en el central.

Perfil de central moderno… y de carácter

Con 185 centímetros de altura, Campos domina el juego aéreo. Va fuerte arriba, va decidido. Pero no es solo un especialista en despejar. Se siente cómodo iniciando el juego desde atrás, con pases precisos y una serenidad que desentona, para bien, con su edad.

No se quema con la pelota. No se esconde en la salida. Y ya sabe lo que es marcar: ha firmado un gol de cabeza esta temporada, un detalle más de su impacto en las dos áreas.

Flick no lo descubre ahora. El técnico ya lo subió a entrenar con el primer equipo en octubre de 2024, un primer termómetro para medir su respuesta en un contexto de máxima exigencia. El club tomó nota. En julio pasado, Barcelona anunció su renovación hasta 2029, con opción a una temporada adicional. Una apuesta a largo plazo, atada antes de que el mercado llamara a la puerta.

De la emergencia a la oportunidad

Y ahora llega la prueba grande. No en un amistoso de verano, no en un trámite de Copa. En una noche europea, con Paris Saint-Germain delante y el Barça remendando como puede una defensa golpeada por las lesiones.

Para Flick, es una solución de urgencia. Para Campos, es la oportunidad con la que sueña cualquier chico de La Masia: pasar de ser el jefe de la zaga del filial a defender el escudo en Champions League.

El contexto es duro, la exigencia máxima. Pero hay noches que definen carreras. ¿Será esta la que convierta a Alex Campos en algo más que un nombre de la cantera?