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Cristante ve la luz al final del túnel para su regreso a Roma

Bryan Cristante apareció en Trigoria con pocas palabras, pero cargadas de significado. «Estoy bien, ya casi estamos». Suficiente para encender una chispa de optimismo en el entorno de la Roma.

Durante el cuarto de hora de entrenamiento abierto a la prensa, el centrocampista trabajó de nuevo al margen del grupo, todavía con un vendaje voluminoso en la rodilla derecha. Sesión personalizada, controlada al milímetro, pero con un matiz nuevo que cambia el ánimo del club: la inflamación ya no le provoca dolor.

La escena fue clara: ejercicios específicos, ritmo creciente y, antes del último tramo de trabajo, un diálogo directo con Gian Piero Gasperini. Un intercambio breve, serio, el típico cara a cara entre entrenador y jugador importante que empieza a oler a regreso.

La Roma sueña con una fecha concreta: el duelo contra Napoli. Gasperini no lo ocultó en la rueda de prensa previa: «Esperamos que pueda jugar en Nápoles, o al menos que esté disponible». Una frase que no garantiza nada, pero marca el objetivo. El plan es tener a Cristante, como mínimo, en el banquillo para ese partido.

Hasta entonces, la espera continúa. El centrocampista se perderá también el choque de esta noche ante Slovan Bratislava, después de haber quedado fuera ya contra Como, Real Madrid y Genoa. Cada ausencia pesa, porque su perfil —equilibrio táctico, personalidad, lectura del juego— no se reemplaza con facilidad.

La diferencia ahora es el tono del parte no oficial: ya no se habla de molestias persistentes, sino de una condición en clara mejoría. El cuerpo técnico giallorosso trabaja con una idea fija: recuperar a Cristante para el próximo compromiso de liga.

El túnel ha sido largo. Roma necesita que, esta vez, la luz al final no se apague.