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Kimi Antonelli se prepara para la clasificación en São Paulo

La mañana se levanta pesada sobre Interlagos. Niebla baja, humedad pegada al asfalto y una sensación clara: el hombre a batir sigue siendo el mismo. Kimi Antonelli, ya coronado nuevo campeón del mundo, volvió a marcar territorio en una segunda sesión del viernes complicada, y encara la tercera práctica del Gran Premio de São Paulo 2026 con una calma que contrasta con el caos que se avecina.

El piloto de Mercedes rodó el viernes como quien se quita un peso de encima. Sin la presión del título, su estilo se soltó aún más. En la segunda sesión, disputada entre bancos de niebla y un asfalto traicionero, el italiano se mostró cómodo, preciso, casi imperturbable. Cada vuelta transmitía la misma idea: el número uno ya tiene dueño, pero no piensa aflojar.

Tercera Sesión Libre

Ahora llega la tercera sesión libre, y con ella el gran dilema. La previsión apunta a agua en la clasificación. No un chaparrón aislado, sino un factor real que puede alterar parrilla, estrategias y jerarquías. Eso convierte la FP3 en un rompecabezas táctico para todos.

¿Montar seco y afinar el coche para una posible ventana limpia en la Q3? ¿O dedicar buena parte del tiempo a trabajar con reglajes de lluvia, aun a costa de renunciar a vueltas rápidas representativas? Cada equipo deberá elegir su camino con el cronómetro corriendo y el cielo amenazando.

En el muro, los ingenieros exprimen los datos del viernes, cruzan simulaciones y escenarios. La niebla del día anterior no solo restó visibilidad, también limitó la calidad de la información recogida. Cualquier decisión errónea esta mañana puede condenar la tarde de clasificación.

Mientras tanto, el circuito vibra con la actividad constante. El sistema de cronometraje en vivo va dibujando, vuelta a vuelta, una clasificación cambiante, con tiempos que caen en cuanto un piloto encuentra un hueco de pista limpia o una mejora en el agarre. Cada sector verde o morado se sigue al detalle, porque cualquier indicio de ritmo real bajo estas condiciones vale oro.

Sobre el asfalto, la historia es más simple: quien quiera desbancar a Antonelli tendrá que asumir riesgos. El campeón llega relajado, su Mercedes responde y el equilibrio del coche en condiciones mixtas parece una de sus grandes armas. El resto de la parrilla se mueve entre la necesidad de atacar y el miedo a llegar a la Q1 con un monoplaza mal entendido.

En Brasil, la tercera sesión libre rara vez es un trámite. Hoy, mucho menos. Con un campeón desatado, un clima caprichoso y una clasificación que se anuncia imprevisible, cada minuto de rodaje puede marcar la diferencia entre salir en la parte limpia de la parrilla… o quedar atrapado en el tráfico y la turbulencia del pelotón.