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Tormenta de sanciones en São Paulo: Hamilton, Verstappen y Leclerc al fondo

El Gran Premio de São Paulo se ha convertido en un tablero táctico antes incluso de que los coches salgan a clasificar. Lewis Hamilton, Max Verstappen y Charles Leclerc afrontarán penalizaciones en parrilla tras cambios en sus unidades de potencia, alterando de raíz el guion del fin de semana.

Ferrari ha sobrepasado el límite de la temporada en el motor de combustión interna (ICE) tanto en el coche de Hamilton como en el de Leclerc. El resultado es claro y contundente: 10 posiciones de sanción para cada uno. El equipo italiano apuesta por rendimiento y fiabilidad en la fase decisiva del año, a costa de comprometer su posición de salida en Interlagos.

Red Bull va aún más lejos con Verstappen. El vigente dominador del campeonato estrena elementos nuevos en tres áreas clave: ICE, turbo y escape. El castigo es máximo: sanción de fondo de parrilla. El neerlandés, que ha convertido las remontadas en una especialidad en Brasil en los últimos años, volverá a tener que abrirse paso desde atrás.

El movimiento estratégico no se limita a los dos grandes. Los debutantes de 2026, Cadillac, han decidido montar en el coche de Sergio Pérez un nuevo ICE Ferrari, un turbo y una unidad MGU-K. El paquete fresco implica también una penalización en parrilla para el mexicano, que se verá arrastrado hacia la zona media-baja de salida.

El reglamento es implacable. La primera vez que un piloto supera la asignación permitida de cualquiera de los componentes de la unidad de potencia, recibe una penalización de 10 posiciones. Cada exceso posterior del mismo tipo de elemento se traduce en cinco posiciones adicionales. Todas las sanciones del mismo evento se acumulan. Y hay un límite que marca un antes y un después: si un piloto suma más de 15 posiciones de castigo, está obligado a partir desde el fondo del grupo, sin importar el resultado de la clasificación.

Con este marco, Hamilton, Verstappen y Leclerc saben que lo que ocurra el sábado en la sesión de clasificación tendrá un techo artificial. Marcarán tiempos, pelearán por orgullo y por datos, pero caerán en la parrilla el domingo. Lo que se dibuja es otra cosa: carreras de recuperación, adelantamientos al límite y estrategias agresivas desde el muro.

Interlagos, además, tiene memoria. Hamilton ya firmó allí una de las grandes exhibiciones recientes de la Fórmula 1 en 2021: descalificado el viernes por una irregularidad en el DRS, arrancó el sprint desde el fondo, se abrió camino, cargó con cinco puestos más de sanción por cambio de motor el domingo… y aun así acabó remontando para imponerse en una actuación que todavía resuena en las gradas brasileñas.

Verstappen tampoco es ajeno al arte de remontar en São Paulo. En 2024 arrancó 17º tras una clasificación caótica y una penalización de motor, y terminó alzándose con la victoria. En 2025, Red Bull modificó de nuevo su coche tras otra sesión complicada, lo que obligó al neerlandés a salir desde el pit lane. Desde ahí escaló hasta el tercer puesto, confirmando que Interlagos premia a los que atacan sin miedo.

El reparto de sanciones no acaba ahí. George Russell ya había confirmado que asumirá una penalización de cinco posiciones por un cambio similar de motor en su Mercedes. Otro coche rápido que caerá en la parrilla y otro nombre fuerte obligado a correr a contracorriente.

El resultado de todo este rompecabezas reglamentario es una parrilla que, sobre el papel, se presentará desordenada, con coches teóricamente más lentos partiendo delante y los grandes favoritos agazapados en la parte trasera. Interlagos se prepara para lo que mejor sabe ofrecer: una carrera imprevisible, con cuchillos afilados en el pelotón y tres campeones del mundo obligados a atacar desde el primer metro.