Liam Lawson y el desafío de Interlagos: lluvia y configuración del coche
Liam Lawson salió del viernes en Interlagos con una certeza y muchas dudas. La certeza: el Racing Bulls tiene velocidad a una vuelta. Las dudas: cómo demonios configurarlo para sobrevivir a un domingo que amenaza con lluvia en el Gran Premio de São Paulo.
El neozelandés cerró el primer entrenamiento libre en una sólida décima posición, con buenas sensaciones y un VCARB03 que respondía. Parecía una base seria para construir el fin de semana. Pero el segundo libre cambió el tono: 13º, por detrás de su compañero Arvid Lindblad, y un experimento de puesta a punto que se convirtió en una trampa.
El equipo probó una dirección nueva en el set-up. El resultado fue demoledor: demasiado subviraje, un coche que se negaba a girar justo cuando la temperatura de pista caía y hacía aún más evidente el problema.
“Empezamos un poco más fuertes esta mañana, y luego probamos algo que no funcionó en el segundo libre”, admitió Lawson al repasar su día.
El frío jugó en contra: los cambios iban “en la dirección opuesta” a lo que pedía el asfalto. El coche se volvió pesado de delante, torpe, lejos del equilibrio que había mostrado en la primera sesión.
La consecuencia es clara: toca desandar el camino. “Probablemente volvamos atrás. Creo que teníamos un coche mejor en el primer libre, así que intentaremos empezar con algo similar en el tercero”, adelantó, con la vista ya puesta en un sábado que puede ser engañoso: se espera seco para la clasificación, pero el domingo pinta gris y mojado.
Dilema del fin de semana
Y ahí está el verdadero dilema. El reglamento obliga a congelar la configuración del coche tras la clasificación. Lo que se monte para la vuelta rápida del sábado es lo que se llevará a la batalla del domingo. Un coche afinado para un asfalto frío y seco puede convertirse en un problema serio si el cielo se abre sobre Interlagos.
La preparación de la vuelta rápida tampoco está siendo sencilla. Lawson lo dejó claro: sacar el máximo del neumático en estas condiciones es casi un arte. “Poner la vuelta junta y hacer un buen trabajo es muy, muy difícil aquí”, reconoció. Las vueltas de calentamiento son cortas, el margen mínimo. “Para los neumáticos, las vueltas son muy cortas para el ‘warm-up’, así que nos cuesta tener todo realmente listo para la curva 1”.
En un trazado donde la primera frenada lo condiciona todo, cualquier detalle importa. Un coche frío, un neumático que no ha entrado todavía en ventana, un rival mal colocado. “Cualquier tráfico haciendo cola en el pit lane o en pista puede afectar muchísimo a la curva 1”, advirtió. Y el caos de la Q1, con todos buscando espacio al mismo tiempo, puede ser un factor decisivo.
En medio de todo eso, Lawson no tiene dudas sobre el gran interrogante del fin de semana: “La gran incógnita va a ser la lluvia”.
Cuando le preguntaron si el equilibrio del coche en el primer libre podía servir como base sólida para el resto del fin de semana, no dudó en señalar el contraste con el desastre del segundo ensayo. “Nos sorprendió bastante cuánto efecto tuvieron los cambios, porque el coche fue probablemente uno de los peores equilibrios que hemos tenido esta temporada, o al menos en las últimas carreras, en el segundo libre”, confesó.
La bajada de la temperatura de pista amplificó los defectos. El VCARB03 se llenó de subviraje, hasta el punto de dejar a Lawson sin armas reales para atacar las curvas rápidas. “Cuando la temperatura de pista baja, tuvimos muchísimo subviraje en el coche, así que intentaremos revertir eso para el sábado”.
Pero no es tan sencillo como girar un par de tuercas y volver al punto de partida. La amenaza de lluvia obliga a pensar en dos carreras distintas en una sola configuración. “Obviamente, no podemos cambiar nada de forma drástica porque, si llueve, también necesitas tener un buen coche en lluvia”, recordó.
Ahí se juega el verdadero pulso técnico de Racing Bulls en São Paulo: afinar lo suficiente para ser competitivo a una vuelta sin hipotecar el comportamiento del coche en un posible aguacero dominical. Un error en esa elección y el buen ritmo del viernes por la mañana quedará en una simple anécdota de fin de semana.
Interlagos no suele perdonar a quienes se equivocan de apuesta. La próxima vuelta rápida de Lawson no será solo contra el cronómetro, también contra las nubes. Y esa es una batalla que se empieza a perder o ganar en el box, mucho antes de que se enciendan las luces del semáforo.






