Racing Bulls y la incertidumbre de Liam Lawson
En Sao Paulo, mientras los monoplazas rugen en Interlagos, en Racing Bulls manda el silencio. No en la pista, donde el coche rinde, sino en los despachos. Dos asientos sin confirmar para 2025, un director deportivo con contrato hasta 2031 y un piloto, Liam Lawson, que corre como si cada vuelta fuera una audición final.
Alan Permane, jefe del equipo, insiste en que no habrá prisas. Ni anuncios precipitados. Ni decisiones al calor del momento.
“Estamos intentando aplicar un poco de ciencia, y eso lleva tiempo”, explicó en el Gran Premio de Sao Paulo. “Estamos mirando todo, estudiando, analizando, y el tiempo está de nuestro lado. No tenemos prisa por hacer nada, y estoy muy confiado en que se tomará la decisión correcta”.
Mirada a Red Bull y un mensaje velado
Sin nombrar a nadie, el mensaje hacia la estructura matriz es claro. Permane deslizó que el programa de jóvenes pilotos de Red Bull, tan exitoso como implacable, quizá ha quemado etapas demasiado rápido.
“Red Bull ha tenido un programa de jóvenes pilotos muy exitoso”, recordó. “Y creo que, si quiero ser… y no quiero ser crítico, pero si vosotros sois críticos, quizá a veces los pilotos no han tenido suficiente tiempo para asentarse, o se han tomado decisiones demasiado rápidas”.
Racing Bulls quiere ir por otro camino. O al menos, eso promete. El equipo se debate entre su papel histórico como plataforma de formación y la necesidad de contar con experiencia para medir realmente el talento que sube.
“Los factores principales son, como siempre, ritmo y velocidad. Eso es lo primero que buscamos”, detalló Permane. “Pero no somos solo un equipo que existe para competir. Estamos aquí para hacer crecer talento joven, así que tenemos que vigilar eso. Y eso no significa necesariamente que tengamos que estar metiendo jóvenes en el coche sin parar. Quizá necesitamos algo de experiencia también para medir ese talento”.
Nada está descartado. Ni combinaciones, ni perfiles. Entre los nombres que se manejan, asoma el de Nikola Tsolov, aspirante destacado en Fórmula 2. Las conversaciones, asegura el jefe, están “cerca de completarse”. Lo dijo antes de Singapur. Lo repite ahora en Brasil. Las “próximas semanas” se han convertido en un estribillo incómodo.
Lawson, sin red y sin Plan B
Mientras tanto, Liam Lawson vive en el alambre. Noveno en el campeonato de pilotos con 83 puntos, mejor clasificado fuera del bloque de los cuatro grandes equipos, el neozelandés siente que ya ha hecho todo lo que estaba en su mano. Y que quizá no baste.
“Ya no sé qué más quieren que haga. Pero sí, es una de esas cosas en este momento”, confesó a F1 TV antes del fin de semana en Brasil, después de sumar 26 puntos en las últimas cuatro carreras.
La pregunta es brutal y sencilla: ¿qué pasa si, pese a todo, se queda sin asiento?
“Es duro, ¿no? Es el final de la temporada. Cuando algo se empuja hasta el final, te quedas prácticamente sin opciones”, admitió. Sin Plan B. Sin margen de maniobra en un mercado que se cierra a su alrededor.
La situación ha despertado simpatía entre analistas y expilotos. Bernie Collins, en Sky Sports F1, subrayó la importancia de Lawson en el quinto puesto de Racing Bulls en el campeonato de constructores. Desde fuera, la sensación es que el neozelandés ha cumplido.
“No sabemos qué pasa en las reuniones de ingenieros o qué ocurre en segundo plano, pero desde nuestro punto de vista parece que ha hecho suficiente”, apuntó Collins.
Naomi Schiff fue un paso más allá. Para ella, el problema no es Lawson, sino el modelo.
Si Racing Bulls se gestionara como una entidad completamente independiente, con su propia misión, quizá el debate sería otro. “Entonces, quizá sí habría hecho lo suficiente”, razonó. Pero la realidad es que la estructura existe para alimentar al equipo principal. Cada decisión lleva el filtro de quién puede dar el salto a Red Bull más adelante.
El roce con Verstappen y la política del paddock
Sobre la mesa también ha caído un episodio incómodo: el toque con Max Verstappen en los entrenamientos de México. Un incidente menor en términos deportivos, pero con eco político. Más aún después de que el tricampeón cuestionara públicamente el juicio de su excompañero de equipo, aludiendo a su futuro incierto.
Ambos pilotos recibieron sanción. Lawson pidió disculpas. Caso cerrado en la pista. No tanto en los corrillos del paddock.
Martin Brundle, comentarista de Sky Sports F1, se mostró tajante ante la idea de que ese lance pudiera pesar en la decisión sobre el asiento del neozelandés.
“Si se atrevió a estar en pista en una vuelta de preparación, como Max, en el mismo momento, si eso es un factor para que lo echen, es patético”, sentenció. “Es tan infantil. No puedo creer que lo sea”.
Brundle sabe de lo que habla cuando se mezcla rendimiento con política. Recordó cómo perdió su asiento en Benetton tras empezar a batir a Michael Schumacher. No siempre manda el cronómetro.
“Ocurre en este negocio por muchas razones”, dijo. “A veces por motivos comerciales, por futuro político, y los equipos piensan muy a largo plazo y encajan las piezas del puzle de una forma que no siempre es obvia para los que estamos aquí hablando de ello ahora mismo. Pero creo que Liam ha hecho un trabajo tremendo para ellos”.
Permane aguanta el timón
En medio de la tormenta, Alan Permane es el único que tiene el futuro asegurado: contrato hasta 2031. Un ancla de estabilidad en un equipo que, paradójicamente, mantiene en vilo a sus propios pilotos.
El británico reconoce la frustración. No la esquiva. La comparte.
“Sé que es frustrante para nuestros pilotos. Sé que es frustrante para todos los demás, pero queremos acertar, y vamos a acertar”, insistió. “Estoy seguro de que cuando lo anunciemos en las próximas semanas, todos estarán contentos”.
Luego matizó. No habrá fecha concreta. No quiere atarse a un día en el calendario. “No voy a daros una fecha, pero estamos llegando, y no tardará”.
Mientras, Lawson sigue respondiendo donde puede: en la pista. Décimo en la primera sesión de libres en Sao Paulo, decimotercero en la segunda. Nada espectacular, pero sólido. Como casi todo su año.
Permane lo sabe. También sabe que la incertidumbre no ayuda, aunque no se atreve a decir si, liberado de esa presión, Lawson podría rendir aún mejor.
“Ambos están rindiendo de forma excelente”, señaló sobre Lawson y Arvid Lindblad. “No sé si esa frustración está ayudando. Quizá sean incluso mejores cuando se tomen las decisiones. No lo sé”.
La cuestión ya no es si Liam Lawson merece seguir en la parrilla. La cuestión es otra, más incómoda: ¿cuánto pesa el mérito puro en un engranaje donde el futuro se decide a puerta cerrada, muy lejos de la bandera a cuadros?






