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La revolución de Tuchel en Inglaterra: decisiones clave y nuevos talentos

Thomas Tuchel vuelve a sacudir el avispero. Su última convocatoria de Inglaterra para los partidos de Nations League ante Croacia y España llega cargada de giros, ausencias sonadas y apuestas que no pasan desapercibidas. No está Cole Palmer, reaparece Ben White y asoma un apellido que pesa: Jobe Bellingham. No es una lista más, es un manifiesto.

El seleccionador alemán, instalado en el cargo desde comienzos de 2025, ha dejado claro desde el primer día que no le tiembla el pulso con los nombres grandes ni con los jóvenes que llaman a la puerta. Esta vez no ha sido diferente.

Cole Palmer, entre los números y la desconfianza

La gran pregunta vuelve a ser la misma: ¿qué hacer con Cole Palmer?

El atacante de 24 años se ha convertido en uno de los referentes del Chelsea. Cinco goles y tres asistencias en todas las competiciones en el arranque de curso, solo superado en participación directa en goles por su compañero Morgan Rogers entre los futbolistas que pelean por un puesto en la selección.

Las cifras le respaldan. Pero Tuchel no se deja seducir tan fácilmente.

Tras su exclusión de la lista para el último Mundial y su posterior salida anticipada del último campamento de tres semanas, el técnico fue tajante: Palmer “falla demasiadas oportunidades para jugar con Inglaterra”. Una frase que todavía resuena cada vez que el zurdo se viste de azul en Stamford Bridge.

Hay matices. Una parte de su cuenta goleadora llega desde el punto de penalti, un detalle que enfría algo la comparación con otros aspirantes al ataque de los Three Lions. Aun así, su impacto en el juego de Chelsea y la falta de talento diferencial en ciertas zonas del campo alimentan la sensación de que, por rendimiento, el debate por su regreso está más que abierto.

La federación ha realizado controles médicos recientes al jugador, un procedimiento habitual, pero que confirma una cosa: por mucho que Tuchel le exija, Palmer sigue en su radar. El dilema ya no es solo estadístico, es casi ideológico. ¿Es un imprescindible… o un lujo todavía demasiado inestable para el plan de Inglaterra?

El vacío tras Kane y la vía Championship: el caso Will Lankshear

Detrás de Harry Kane se abre un desierto. Ser el suplente del capitán de Inglaterra es una misión ingrata: el delantero acaba de ganar el Balón de Oro, quiere jugarlo todo, es el máximo goleador histórico del país y, además, el eje emocional del vestuario.

Dominic Calvert-Lewin ha ido y venido de las listas antes y después del Mundial. En Leeds rinde, pero con Tuchel no termina de encajar. En la última ventana apenas sumó 15 minutos repartidos en dos apariciones desde el banquillo. No es precisamente el papel soñado para un ‘9’ que aspira a algo más.

Ante ese panorama, Tuchel ha probado incluso con Jude Bellingham como relevo de emergencia de Kane. Un recurso de élite, sí, pero también una solución forzada. De ahí que, en esta ventana más corta, el técnico contemple una apuesta distinta: un proyecto de delantero centro puro. Y ahí entra en escena Will Lankshear.

El ariete de 21 años, formado como Kane en la cantera del Tottenham, salió este verano rumbo a Middlesbrough por 20 millones de libras. Su respuesta ha sido demoledora: 15 goles en todas las competiciones, 13 de ellos en 13 partidos de Championship, empujando al Boro a la cima de la tabla.

Ni siquiera es un fijo histórico en las categorías inferiores de Inglaterra: debutó con la sub-21 en la última ventana… y marcó. Un ascenso vertiginoso para alguien que ni siquiera pisa la Premier League.

Tuchel le conoce, sabe que el país anda escaso de ‘9’ puros en casi todas las franjas de edad y no teme las decisiones impopulares. Lankshear representa justo eso: riesgo, futuro y una ruptura con la comodidad de seguir tirando de los mismos nombres.

Jordan Henderson, el veterano que se niega a desaparecer

Hay debates que Inglaterra nunca termina de cerrar. Uno de ellos se llama Jordan Henderson.

Desde el Mundial, donde se rompió el brazo al caer sobre una valla publicitaria tras la victoria ante México en el Azteca, el centrocampista había desaparecido del ecosistema de la selección. Con 36 años y tras su etapa en Brentford, muchos dieron por hecho el final de su carrera internacional.

Pero Henderson no se ha ido a ningún sitio. Ha cambiado de barrio.

Chelsea le rescató en verano para aportar experiencia a una plantilla joven y, tras recuperarse de la lesión, el inglés se ha ganado un sitio en el once: cinco titularidades consecutivas y un doblete ante Bournemouth antes de perderse por problemas físicos el triunfo frente al Manchester United.

Dentro del vestuario, su figura pesa. Es respetado por técnicos y compañeros, y su nivel competitivo ha vuelto a colocarlo en la élite. Cada vez que su nombre asoma en una prelista de Inglaterra se desata la discusión: ¿bloquea el paso a una nueva generación o sigue siendo un pilar necesario en noches grandes?

La diferencia ahora es que Henderson vuelve a ser importante en un club que pelea en la parte alta. Si Tuchel decide recuperarlo para la selección, ¿provocará el mismo ruido de siempre o, esta vez, su rendimiento reciente calmará a los críticos?

Nuevas caras, nuevas historias: Dewsbury-Hall y King

Mientras se discute sobre veteranos y estrellas mediáticas, Tuchel también mira hacia abajo, donde se cuecen historias de ambición y paciencia.

Una de ellas lleva la firma de Kiernan Dewsbury-Hall. A sus 28 años, el mediocampista del Everton vive el mejor momento de su carrera. Juega con el ‘10’ a la espalda, ha rechazado convocatorias de la República de Irlanda para perseguir su sueño de vestir la camiseta de los Three Lions y se ha convertido en uno de los pilares del equipo de Liverpool: dos goles, dos asistencias y un papel clave en el ascenso del club hasta la séptima plaza de la tabla.

Su posible primera llamada no sería solo un premio al rendimiento. Sería también la confirmación de que, con Tuchel, no hay edad límite para irrumpir en la selección si el nivel lo justifica.

Más abajo en el calendario, pero quizá más arriba en el futuro, aparece Josh King. El mediocentro de 19 años del Fulham ya ha rozado la selección absoluta: viajó a Estados Unidos en la preparación previa al Mundial junto a Alex Scott, Ethan Nwaneri y Rio Ngumoha, una especie de anticipo de lo que viene.

Tuchel ya advirtió en su última rueda de prensa que King está muy cerca de dar el salto. Sus actuaciones con la sub-21 han reforzado esa sensación. Si llega la llamada, será la consecuencia lógica de un plan que no se limita a reaccionar a las urgencias del presente, sino que intenta construir una columna vertebral para los próximos años.

Una lista que define un mandato

Entre la ausencia persistente de Cole Palmer, el posible ascenso meteórico de Will Lankshear, el regreso inesperado de Jordan Henderson y las puertas que se abren a Dewsbury-Hall y Josh King, la nueva lista de Inglaterra dice mucho más que los 23 o 26 nombres que la compongan.

Tuchel se mueve entre la exigencia brutal a sus talentos ofensivos, la necesidad de encontrar relevo para un Harry Kane inabarcable y la obsesión por no perder ni una sola joya del fútbol inglés, aunque juegue en Championship o debute tarde en la sub-21.

Croacia y España pondrán a prueba las decisiones. La verdadera cuestión es otra: ¿hasta qué punto está dispuesto Tuchel a romper con los viejos códigos de la selección inglesa para que su Inglaterra, por fin, tenga la personalidad que siempre se le ha exigido?