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Buatsi y Hutchinson: Revancha por el título mundial WBC en Manchester

En Manchester ya se pelea antes de que suene la campana. Joshua Buatsi subió a la báscula entre una lluvia de abucheos, rodeado por la marea ruidosa que sigue a Willy Hutchinson, y lejos de encogerse, respondió a su manera: se llevó las manos a las orejas y pidió más ruido.

No era un simple trámite. Era el primer asalto psicológico de una rivalidad que vuelve a encenderse más de dos años después.

Una revancha con cinturón mundial en juego

Buatsi y Hutchinson se verán las caras este sábado en el AO Arena de Manchester por el título mundial WBC del peso semipesado, un combate que inicialmente estaba pactado como interino, pero que dio un salto de categoría cuando el estadounidense David Benavidez dejó vacante el cinturón para subir al peso crucero.

El contexto cambia la dimensión de la noche. Ya no es solo una revancha. Es la oportunidad de coronarse campeón del mundo.

En el primer combate, el londinense se llevó una ajustada victoria por decisión dividida en una pelea vibrante, de las que dejan cicatriz y alimentan la sensación de que quedó algo por resolver. Hutchinson, escocés, llega con la memoria encendida y una grada entregada.

Tensión en la báscula

En el pesaje ceremonial del viernes en Freight Island, Hutchinson fue el primero en subir a la báscula. Aplausos, gritos, banderas. El escocés, de 28 años, fue recibido como un héroe por sus seguidores, que convirtieron el acto en un pequeño adelanto del ambiente que se espera en el AO Arena.

El turno de Buatsi fue muy distinto. Abucheos, silbidos, provocaciones. El boxeador de 33 años no se escondió. Se recreó en el ruido, sonrió, se tocó las orejas, como si quisiera absorber toda esa hostilidad y convertirla en combustible.

La mañana, sin embargo, había sido más delicada. En el pesaje oficial, Buatsi se pasó por una onza —unos 28 gramos— del límite del peso semipesado. Tuvo que despojarse de la ropa y subir de nuevo a la báscula para dar finalmente el peso de campeonato: 12st 7lb, unos 79 kilos. Objetivo cumplido, pero con suspense.

Ese pequeño desliz dio munición a Hutchinson. Más tarde, en el cara a cara de la tarde, el escocés lanzó una referencia despectiva al hecho de que Buatsi hubiera estado por encima del límite en el primer intento. Un dardo directo al orgullo del londinense, que ya sabe que el rival no piensa regalarle ni un centímetro, ni arriba del ring ni fuera.

Currículum de campeón, cuentas por saldar

Buatsi llega a lo que se presenta como la pelea más grande de su carrera con un historial sólido: 20 victorias y una sola derrota como profesional, y el recuerdo todavía fresco de su bronce olímpico en 2016, credencial que marcó su salto al profesionalismo con la etiqueta de futuro campeón.

Frente a él, Hutchinson no se queda corto en pedigrí. Fue el primer boxeador escocés en conquistar un oro en unos Campeonatos del Mundo amateur y presenta un récord profesional de 20 triunfos y dos derrotas. Su ambición es clara: vengar aquella decisión dividida y hacerlo, además, con un título mundial en juego.

La primera vez ofrecieron una guerra cerrada, de esas que se revisan años después para entender una rivalidad. Esta vez hay más en la mesa: un cinturón WBC, un ajuste de cuentas y una grada que ya ha elegido bando.

El pesaje dejó claro algo más que números en la báscula. Dejó la sensación de que, cuando se apaguen las luces y solo queden el ring y el ruido, ninguno de los dos estará dispuesto a salir de Manchester siendo el segundo nombre de esta historia.