Nelson Asofa-Solomona: Un Reto a Tommy Fury Tras Incidente en el Ring
Nelson Asofa-Solomona vivió una noche de boxeo que lo dejó con sensaciones mezcladas: una pelea intensa, un rival de prestigio, un gesto fuera de lugar y un desafío mayúsculo lanzado al aire antes de abandonar el ring.
El ex pilar de Melbourne Storm, de 30 años, venía de intercambiar palabras con un espectador cuando perdió los papeles. Se giró, fue directo hacia la grada y lanzó un golpe. Pareció contener el impacto en el último instante, y el aficionado reaccionó al instante, retrocediendo para salir de su alcance. El episodio encendió el ambiente alrededor del cuadrilátero.
Según informó Fox Sports, el púgil aseguró que el miembro del público había realizado un gesto simiesco, lo que habría desatado su furia. La tensión se disparó en segundos. La imagen del gigante dejando el ring para encararse con un aficionado contrastó con el tono que había tenido la velada hasta entonces.
La reacción posterior fue muy distinta. Asofa-Solomona no esperó a que bajara la marea. Tomó el micrófono en la entrevista tras el combate y se responsabilizó sin rodeos.
“Solo quiero pedir disculpas por lo que hice, actué como un maldito idiota”, reconoció, aún con la adrenalina en el cuerpo. No buscó excusas. “Me calenté un poco en el momento. Espero que lo podáis entender, ha sido una gran preparación y no debería comportarme así, lo siento”.
El neozelandés quiso cerrar el incidente en el mismo escenario en el que lo había provocado, consciente de que su explosión podía eclipsar lo deportivo. Porque sobre el ring, para él, la noche también tenía un peso simbólico.
Asofa-Solomona habló con respeto del hombre que tuvo enfrente: Paul Gallen, al que definió como el “rey del peso pesado crossover”. No es un título vacío. Gallen ha ido derribando a cada rival que cambió de código deportivo para subirse al ring, con triunfos sobre Sonny Bill Williams, Justin Hodges y Ben Hannant, además de un empate con Barry Hall. Para el ex jugador de NRL, compartir el cuadrilátero con él fue, como dijo, “un honor”.
Ese respeto no le impidió mirar más allá. Con el sudor todavía resbalando por el torso y la ovación mezclándose con murmullos por el incidente con el aficionado, el dos veces campeón de la gran final de la NRL apuntó ya a su próximo objetivo. Y no es uno cualquiera.
El nombre que salió de su boca fue el de Tommy Fury. Un invicto, figura mediática, ex concursante de Love Island y boxeador que ha desarrollado su carrera en el peso crucero, una categoría por debajo. Fury presenta un récord de 11-0 y su último combate profesional data de mayo de 2025, aunque este año ya se ha mantenido activo con una exhibición.
Asofa-Solomona no se escondió: quiere ir a por él, y quiere hacerlo en su terreno. “Big Nasty ha llegado para quedarse. Si podemos hacer que esta próxima pelea se concrete, me encantaría: Tommy Fury en el Reino Unido”.
La frase quedó flotando en el aire, mezcla de declaración de intenciones y reto público. La velada que lo vio perder la calma con un aficionado también lo mostró ambicioso, dispuesto a medir su nombre contra uno de los invictos más mediáticos del momento.
La cuestión, ahora, no es si se arrepiente del puñetazo que no llegó a destino en la grada. Es saber si el próximo que lance será frente a Fury, bajo los focos británicos y con todo el foco del boxeo puesto sobre él.





