Logotipo completo Cancha Firme

De Minaur alcanza 350 victorias y se enfrenta a Zverev en Viena

Alex de Minaur no solo ganó un partido en Viena. Marcó un hito. El australiano alcanzó las 350 victorias a nivel ATP y se metió otra vez en las semifinales del Vienna Open, derribando a un viejo verdugo y abriéndose paso hacia un cruce de máxima exigencia con el próximo número 1 del mundo, Alexander Zverev.

En la pista dura cubierta del Wiener Stadthalle, el número 10 del mundo se quitó otra espina con Matteo Berrettini. Durante años el italiano fue un problema recurrente para él; ahora, por segundo año consecutivo, lo dejó fuera en los cuartos de final del ATP 500: 7-6 (7-4), 6-2 en una hora y 45 minutos que dijeron mucho más que el marcador.

Un primer set al filo… y un error imperdonable

El arranque fue una batalla de nervios. Saques sólidos, pocos resquicios, tensión en cada punto largo. De Minaur tuvo que salvar una bola de set con 5-6. Lo hizo con carácter, cerró el juego y arrastró el parcial al desempate.

Ahí apareció el momento que cambió todo. Con el tie-break aún abierto, Berrettini se encontró con una bola servida en bandeja en la red. Un remate sencillo. Y la mandó a la red. Un fallo casi criminal a ese nivel. De Minaur olió la sangre, se adueñó del desempate y se llevó el set.

El golpe psicológico fue brutal. Para uno lo fue un aviso; para el otro, una losa.

El servicio, arma inesperada

El australiano no se conformó con sobrevivir. A partir del segundo set empezó a dominar. Y lo hizo desde el saque, precisamente en un duelo ante uno de los grandes cañoneros del circuito.

De Minaur arrancó la manga salvando dos bolas de ‘break’ en su primer turno de servicio, un momento clave para no abrirle la puerta a la reacción del número 48 del mundo. En el juego siguiente, el guion se dio la vuelta: Berrettini se encontró con un smash cómodo y, esta vez, ni siquiera llegó a tocar la pelota. Un ‘air-shot’ sonrojante que le regaló el primer quiebre al australiano.

A partir de ahí ya no hubo retorno para el italiano. De Minaur aceleró, encadenó juegos con autoridad y corrió hacia la meta sin mirar atrás. Firmó una de sus mejores actuaciones al servicio de toda la temporada: 71% de primeros saques y, detalle nada menor, más ‘aces’ que Berrettini, 5-4, en terreno tradicionalmente favorable al italiano.

“Ha sido un énfasis últimamente, y siento que he encontrado un buen ritmo con el saque y estoy confiado con lo que hago”, explicó después. “Quizá al inicio de la semana no serví tan bien como me habría gustado, pero hoy ha sido una gran exhibición al servicio, y ojalá pueda mantener este nivel”.

El premio no fue solo el pase a semifinales por tercer año consecutivo en Viena. Con esta victoria, De Minaur se convirtió en el noveno australiano en alcanzar las 350 victorias en el circuito, entrando en una lista ilustre que incluye nombres como Lleyton Hewitt, Rod Laver, John Newcombe, Ken Rosewall, Pat Rafter, John Alexander, Phil Dent y Tony Roche.

Zverev llega lanzado

En el horizonte, sin embargo, aparece un reto mayor. Y llega desatado.

Antes del triunfo de De Minaur, Alexander Zverev había arrasado a Arthur Fery, héroe británico de Wimbledon, con un contundente 6-0, 6-2 en menos de una hora. Un repaso que dejó claro por qué el alemán se sentará en el trono del ranking el lunes.

Entre ambos hay cuentas pendientes recientes. De Minaur le ganó en la Laver Cup, Zverev respondió en Shanghai. Ahora se cruzan de nuevo, por tercera vez en poco más de un mes, esta vez con billete a la final de Viena y puntos decisivos para la clasificación a las ATP Finals en juego.

“Cien por cien, ese es el objetivo”, admitió el australiano al pensar en la posibilidad de derrotar por primera vez a Zverev en un torneo individual. “Son los partidos que quieres jugar, contra los mejores del mundo, y ahora mismo él es el mejor del mundo. Estoy emocionado. Otro combate”.

Si De Minaur se impone al alemán, recuperará la octava y última plaza virtual de clasificación para las ATP Finals, buscando su tercera presencia consecutiva en el torneo de maestros. Solo quedará el Paris Masters como última estación para sellar el billete a Turín.

Medvedev y Alcaraz se citan en la otra semifinal

Mientras tanto, el cuadro por el otro lado también sube de temperatura. Daniil Medvedev aseguró su presencia en las ATP Finals por séptima vez al superar con autoridad al veterano francés Adrian Mannarino, 6-2, 6-3. Su recompensa: una semifinal de alto calibre ante Carlos Alcaraz.

El número 3 del mundo superó a Tommy Paul por 6-4 y 7-6 (7-2), en un duelo más apretado, para completar un cartel de semifinales de lujo en Viena: Zverev–De Minaur por un lado, Medvedev–Alcaraz por el otro.

En medio de esa constelación de estrellas, De Minaur llega con 350 victorias en la mochila, un servicio afinado y la sensación de que su techo todavía no está escrito. La pregunta ya no es si pertenece a esta mesa. Es cuán lejos puede llegar cuando el número 1 está al otro lado de la red y la temporada se decide a un puñado de partidos.