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Djokovic tropieza en Basilea y se complica su clasificación para Turín

Novak Djokovic llegó a Basilea con una misión clara: apuntalar su camino hacia un histórico 19º ATP Finals. Salió con un problema serio. Y con un nombre propio enfrente: Jan-Lennard Struff.

En su primera aparición en el Swiss Indoors en 15 años, el serbio, de 39 años, cayó en un partido áspero, largo y lleno de tensión: 6-7 (4-7), 7-5, 7-6 (7-5). Era la novena vez que se cruzaban. La primera que Struff conseguía derribarlo.

El alemán, número 27 del mundo, no escondió la receta ni el alivio. Sabía que no había margen para la especulación ante el 24 veces campeón de Grand Slam. “Sabía que tenía que ir a por ello. Solo había una manera de jugar”, explicó. “Sabía que tenía que hacer mi mejor tenis para tener una oportunidad. Las últimas ocho veces él me ganó muy, muy fácil. Así que estoy muy, muy contento y satisfecho con el rendimiento”.

La presión, esta vez, estaba del lado de Djokovic. El formato del año es implacable: solo los ocho mejores de la temporada acceden al ATP Finals de Turín. Y la derrota en Basilea le golpea donde más duele ahora mismo: en la clasificación.

Djokovic, que ya había avisado tras su victoria del miércoles ante Ugo Humbert de que se sentía “un poco oxidado”, se ve de pronto fuera del top 10 de la Race por primera vez desde 2018. Hoy ocupa el puesto 11 en la carrera hacia Turín, lejos de la zona de confort que ha convertido en costumbre durante más de una década.

El último billete virtual lo tiene ahora mismo Rafael Jodar, noveno en la clasificación efectiva, beneficiado por la baja del número uno Jannik Sinner, lesionado y descartado para el torneo de maestros. Entre Jodar y Djokovic hay 319 puntos de distancia. No es una montaña imposible, pero sí un puerto de categoría especial a estas alturas de curso.

El respiro para el serbio tiene fecha y lugar: el Masters 1000 de París, en noviembre. Ahí se abre su gran oportunidad de remontar posiciones y sostener su pulso con la historia. Un billete más para el ATP Finals no es un simple número. Sería su 19ª presencia en el torneo, una más que Roger Federer. Un récord simbólico, pero poderoso, en el tramo final de una carrera que ya vive en territorio de leyenda.

Djokovic ha levantado el trofeo del torneo de maestros en siete ocasiones, más que nadie. No juega la cita desde hace dos ediciones por culpa de las lesiones, pero la última vez que se quedó fuera por méritos deportivos fue en 2017, también con su calendario destrozado físicamente. Este año, la amenaza no es el cuerpo, sino la aritmética.

Mientras el serbio hace cuentas, otros ya duermen tranquilos. Alexander Zverev, Carlos Alcaraz y Ben Shelton tienen asegurada su plaza en Turín para la semana del 15 al 22 de noviembre. El escaparate está listo, aunque ni siquiera ellos se libran de los sobresaltos.

Shelton, primer cabeza de serie en Basilea, también se llevó un golpe inesperado. Cayó 6-3, 6-7 (4-7), 7-6 (7-1) ante el suizo Jerome Kym, invitado del torneo y número 222 del mundo. Otro resultado que sacude el cuadro y confirma una sensación clara: nadie está a salvo en esta recta final.

En Basilea, la sorpresa llevó la firma de Struff. En París, la historia mirará de frente a Djokovic. La pregunta es sencilla y brutal: ¿le quedará una remontada más para no ver el ATP Finals por televisión?