Leylah Fernandez y Gabriela Dabrowski brillan en finales asiáticas
Leylah Fernandez se abrió paso a otra final con el temple de las grandes. En las semifinales del Japan Open, en Tokio, la jugadora de Laval superó a Kamilla Rakhimova por 7-5 y 6-3, en un duelo trabajado, largo y con más tensión de la que refleja el marcador.
Fueron una hora y 54 minutos de tenis intenso. Fernandez tuvo que ajustar, sufrir y acelerar en los momentos clave. Cuando el primer set se apretó, encontró profundidad con el revés y agresividad con la devolución. Cuando el segundo amenazó con enredarse, subió una marcha y cerró el partido sin mirar atrás.
El premio: una final este domingo ante Diana Shnaider. La rusa se ganó su lugar al vencer a Mia Pohankova por 6-4 y 7-6 (7), también el sábado. Un cruce de estilos, un choque generacional y la oportunidad para Fernandez de apuntarse otro título en pista dura asiática.
Dabrowski manda en el dobles
La fiesta canadiense en Tokio no se quedó en el cuadro individual. Gabriela Dabrowski también estará en una final el domingo, esta vez en dobles femeninos, junto a su compañera brasileña Luisa Stefani.
La pareja, primera cabeza de serie, tuvo que remontar un partido incómodo ante las australianas Storm Hunter y Maya Joint. Perdieron el primer set 5-7, respondieron con un sólido 6-4 en el segundo y remataron en el súper desempate por 10-3, imponiendo jerarquía y experiencia en los puntos decisivos.
En la final las espera una dupla de enorme oficio: Sara Errani y Jasmine Paolini. Las italianas pasaron por encima de Tereza Mihalíková y Olivia Nicholls con un contundente 6-4 y 6-0. Un test serio para Dabrowski y Stefani, que llegan con el cartel de favoritas… y la presión que eso implica.
Andreescu, en modo rodillo en Querétaro
Mientras Tokio miraba al tenis canadiense desde Asia, en México otra compatriota firmaba una actuación demoledora. Bianca Andreescu solo necesitó 55 minutos para barrer a Alicia Herrero Linana por 6-1 y 6-1 en los cuartos de final del Querétaro Open, torneo WTA 125.
La jugadora de Mississauga, cuarta cabeza de serie, encadenó así su novena victoria consecutiva. Apenas concedió aire a la española: ritmo alto desde el primer juego, restos profundos, cambios de dirección constantes. Un monólogo.
Su siguiente parada estaba programada para este sábado, en semifinales, ante la francesa Carole Monnet. Otra oportunidad para medir si esta racha no es solo un buen momento, sino el anuncio de que Andreescu vuelve a acercarse a su mejor versión.
Canadá, de repente, mira el fin de semana con algo más que ilusión: tres jugadoras, tres caminos distintos y un mismo objetivo. Títulos, confianza y un mensaje claro para el circuito.






