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Fin de una era: Darren Cahill y Jannik Sinner se separan

El proyecto que llevó a Jannik Sinner a lo más alto del tenis mundial cambiará de rostro a final de temporada. Darren Cahill, el técnico australiano que ha acompañado al italiano en su salto definitivo a la élite, dejará su equipo a finales de año.

Cahill, de 61 años, se unió al entorno de Sinner en junio de 2022. Entonces, el italiano rondaba el top 10, todavía sin haber superado jamás los cuartos de final en un Grand Slam. Dos años y medio después, el balance es demoledor: cinco títulos de Slam y 95 semanas en el número uno del ranking mundial, una transformación que lleva claramente su firma y la del entrenador italiano Simone Vagnozzi.

La alianza funcionó desde el primer día. Sinner ganó peso competitivo, aprendió a sufrir en los partidos largos, ajustó detalles tácticos y dio el salto que muchos intuían, pero que aún no se había concretado en los grandes escenarios. Con Cahill y Vagnozzi al mando, dejó de ser promesa para convertirse en referencia.

El impulso, sin embargo, se ha visto frenado en los últimos meses. Una lesión ha mantenido al jugador de 25 años apartado del circuito desde julio, cuando conquistó Wimbledon por segundo año consecutivo. Esa inactividad abrió la puerta al sorpasso: Alexander Zverev le arrebató recientemente el número uno.

Regreso a la Competición

Sinner ya tiene fecha para volver a la pista. Su regreso está previsto el próximo mes en el torneo de exhibición Six Kings Slam, en Arabia Saudí, un escenario pensado para medir sensaciones antes de encarar una nueva temporada marcada por el cambio en su banquillo.

Nuevo Entrenador

El relevo ya está decidido. El sueco Magnus Norman, histórico entrenador del recién retirado Stan Wawrinka, se incorporará al equipo de Sinner de cara al próximo curso. Un perfil contrastado, especialista en exprimir el talento de campeones ya hechos, que encaja con la nueva etapa que afronta el italiano.

Sinner no escondió la dimensión del vínculo creado con Cahill. “Darren ha sido una parte increíblemente importante de mi camino”, afirmó. “Junto con Simone y todo el equipo, hemos logrado cosas con las que soñaba de niño. Me ha ayudado a crecer como jugador y como persona, y su guía se quedará conmigo durante toda mi carrera”.

La salida del australiano, de hecho, no estaba prevista tan pronto. Cahill había planeado inicialmente continuar hasta finales de 2025. Durante Wimbledon, sin embargo, lanzó un reto muy particular a su jugador: le dijo que sería Sinner quien decidiría si seguía… siempre y cuando levantara el trofeo en el All England Club. Sinner cumplió. Y, con el título bajo el brazo, también tomó la decisión.

El propio Cahill definió así la experiencia: “Trabajar con Jannik ha sido un honor y un privilegio especiales”. Una frase corta, pero que resume la dimensión de una colaboración que ha cambiado la jerarquía del circuito.

Norman tomará ahora el testigo de un proyecto que ya sabe lo que es dominar el tenis y que, pese al parón y al cambio en el banquillo, seguirá bajo la misma exigencia: sostener, y quizá recuperar, el trono que Sinner ayudó a conquistar junto a Cahill. El listón está marcado en cinco Grand Slams y casi cien semanas como número uno. La pregunta es clara: ¿hasta dónde puede llegar la siguiente versión de Jannik Sinner?