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Teun Koopmeiners brilla en el regreso a Alkmaar

En Alkmaar no fue solo un partido de Europa League. Fue una reunión de familia con los focos encendidos, los puntos en juego y un apellido ocupando casi todo el escenario: Koopmeiners.

Teun volvió a su antiguo hogar futbolístico, se reencontró con su hermano menor Peer sobre el césped y, de paso, guió a Juventus a una victoria tan sufrida como valiosa: 2-1 ante AZ. Marcó, mandó y, sin decirlo, se adueñó del guion en el estadio donde creció.

Un duelo que empezó en el salón de casa

El choque entre AZ y Juventus tenía aroma de regreso y de infancia. En la grada, antes del inicio, una pancarta local lo dejó claro: los dos hermanos retratados de niños, celebrando juntos, recordando los días en la cantera del club. Ahora, uno capitán de AZ, el otro pieza clave de la Juve. Mismo apellido, colores distintos.

Para Teun, el partido fue “una noche hermosa”. No solo por el gol, sino por lo que significaba volver y ganar donde se formó. Para Peer, la cita era una oportunidad de liderar a los suyos ante un gigante europeo… y de intentar aguarle la fiesta al hermano mayor.

Durante buena parte del encuentro, el duelo tuvo esa sensación de “partido dentro del partido” de la que habló el propio Teun. Se buscaron, se midieron, se hablaron. Uno a rayas blancas y negras, el otro de rojo, pero con los mismos gestos de siempre.

La presión de Juventus fue creciendo. El equipo de Luciano Spalletti, castigado por las bajas, se agarró al talento y al carácter. El tanto de Koopmeiners abrió el camino y el de Randal Kolo Muani pareció sentenciar. Ahí llegó el guiño fraternal.

En la segunda parte, con el marcador 2-0, Teun no se contuvo y se permitió un comentario al pasar. “Le dije que íbamos dos a cero”, relató entre risas. Hermano mayor en su máxima expresión, incluso en una noche europea.

Un psicólogo que no soporta los 90 minutos

Mientras los dos hijos corrían, chocaban y se picaban en el campo, en la grada el padre no encontraba la paz. Psicólogo de profesión, incapaz de aplicarse a sí mismo ninguna de sus técnicas.

Teun lo contó sin rodeos y con una sonrisa: su padre no soporta ver los partidos cuando ellos juegan. Mucho menos uno como este, con los dos frente a frente. El corazón pudo más que la profesión.

“Especialmente esta noche, porque estaban sus dos hijos”, explicó el centrocampista de Juventus. La escena, casi cómica: el hombre que debería entender mejor que nadie cómo gestionar la tensión, vencido por los nervios. Según Teun, aguantó apenas veinte minutos antes de marcharse al coche. Demasiado para él. Demasiado para cualquier padre.

Orgullo, rabia y bromas en familia

En el césped, la historia siguió su curso. AZ, fuerte en casa en Europa en los últimos años, no se rindió. El gol de Mexx Meerdink apretó el marcador y encendió el tramo final. Juventus tuvo que cerrar filas para no dejar escapar una victoria que vale más que tres puntos: vale autoridad en la liguilla de Europa League y oxígeno en medio de una plaga de ausencias.

Cuando todo terminó, quedaba otra parte del partido: la de la familia. Peer, capitán derrotado, no estaba precisamente encantado con el resultado ni con el recordatorio del 2-0 en pleno juego. Teun lo admitió sin dramatizar: su hermano estaba “un poco enfadado”. Normal. Pierdes en casa, ante tu gente, y encima te vacila el hermano mayor.

Pero esa mezcla de orgullo y rabia también forma parte del fútbol. Y de los hermanos. Mañana volverán los mensajes, las bromas y, quizá, alguna revancha pendiente en la próxima reunión familiar.

Juventus resiste y mira a lo que viene

Para Spalletti, el triunfo tiene un peso evidente. Con varios nombres importantes fuera de combate, la Juve se apoyó en la pegada de Koopmeiners y Kolo Muani para tumbar a un AZ que rara vez se deja dominar en Alkmaar en noches europeas. Aguantó el empuje final, cerró líneas y se llevó un resultado que fortalece su posición en la fase de liga del torneo.

En lo personal, Teun vive un momento dulce. Lo sabe y no lo esconde, pero tampoco se deja llevar. “En los últimos partidos he jugado bien, tengo que darlo todo por el equipo”, dijo, con la mirada ya en la Serie A. El próximo examen se llama Fiorentina, y el neerlandés tiene claro su plan: seguir igual, mantener la cabeza fría, sostener el nivel.

En Alkmaar, la noche quedó partida en dos: orgullo herido para Peer, triunfo y gol para Teun, nervios incontrolables para un padre que no pudo ver el final. Para Juventus, en cambio, solo hay una lectura posible: en medio de las bajas y la presión, su nueva brújula en el centro del campo ya sabe lo que es mandar y decidir en los escenarios más cargados de historia… y de emociones.